Tendido de Cristos, nuevo Patrimonio Cultural de Jalisco

El Tendido de Cristos es una tradición de 400 años de antiguedad en el Estado y ayer por la mañana fue declarado como Patrimonio Cultural de Jalisco. Fue el director de Patrimonio Artístico e Histórico de la Secretaría de Cultura, Julio César Herrera Osuna, quien dio a conocer de forma oficial la declaratoria, dando continuidad al acuerdo emitido por el gobernador Aristóteles Sandoval publicado en el Periódico Oficial del Estado el pasado 29 de octubre.
El objetivo de la Secretaría de Cultura con esta declaratoria es la preservación de la tradición que se celebra cada Semana Santa desde hace cuatro siglos y consiste en montar un altar para el Cristo, el cual es propiedad de cada familia que lo realiza. Durante las noches hay un peregrinar de personas que visitan las esculturas.
De acuerdo con la SCJ, Herrera Osuna comenta que “este acuerdo emite unas consideraciones y unas obligaciones, que también nos remite la propia Ley de Patrimonio Cultural de Jalisco y sus Municipios, en la cual tendremos que determinar las formas en las que se tiene que hacer la guía de manejo”.
Para la elaboración de esta guía “la Secretaría de Cultura procurará la participación de los promovientes de la declaratoria y de los portadores de la expresión, y deberá coordinarse con las instancias municipales y la sociedad civil en la determinación e implementación de las medidas de salvaguardia del Tendido de Cristos”.
Difícilmente se puede precisar cuándo se inicia esta tradición y sólo mediante la historia oral ha venido reconstruyendo sus orígenes. Lo cierto es que muchas de las sagradas imágenes han sido heredadas de generación en generación, y existen algunas que tienen 200 y hasta 300 años de antigüedad.
Esta tradición se lleva a cabo de la siguiente manera: en las casas donde se tiende el Cristo, la habitación principal se convierte por un día en una pequeña capilla, el piso se cubre con hojas de laurel del cerro, alfalfa y trébol, ramas de sabino, jaral y sáuz, que sirven para cubrir los muros y al mismo tiempo de fondo para el altar.
La ceremonia de tendido inicia a las 8:00 a.m., cuando se baña el Cristo o se le limpia con crema o aceite y se le cambia el cendal. Esto lo hace el varón, quien se encarga de hacer el tendido y de vigilar que nada le falte a su altar. Él representa a José de Arimatea, que fue quien solicitó el permiso para que el cuerpo recién crucificado de Jesús fuera sepultado.
En el altar se coloca incienso, copal, velas, veladoras, naranjas agrias y flores de papel o naturales, así como los germinados o nacidos que se preparan desde el viernes de Lázaro (15 días antes), con lo que se solicita el buen temporal y se mantiene la presencia de la Virgen de los Dolores. Durante la visita de los altares, los dueños de los Cristos y los varones ofrecen calabaza cocida, chilacayote, aguas frescas y tamales de cuala.
Cada Cristo tiene su historia sobre cómo se ha venido heredando, e inclusive algunos cuentan los milagros que ha realizado.
Las sagradas imágenes están hechas de diversos materiales, desde aquellas a las que se les atribuye procedencia divina, como el Señor del Mezquite, hasta los que son de pasta de maíz o tallado en madera; sus tamaños van de los 22 cm a los 1.80 metros.
Durante la noche, después de recibir visitas, las familias propietarias de los Cristos velan la sagrada imagen como cuando se pierde a un ser querido, y consumen café, té, agua fresca y tamales de cuala. Al llegar la mañana del sábado se realiza la ceremonia de levantar al Cristo del altar, lo cual se inicia a las 8:00 a.m., donde el varón ora ante la sagrada imagen, pide bendiciones y favores para toda la familia y entrega la imagen a la señora de la casa, para que la coloque en el lugar que tendrá todo el año.
También en San Martín de Hidalgo se lleva a cabo la Pasión de Cristo, en el Cerro de la Cruz.
La primera parte comienza el Jueves Santo por la noche y se pueden ver los cuadros de “La Última Cena”, “La Oración del Huerto” y “La visita al Templo”, que es cuando toman preso a Jesús; esto termina cerca de las 11 de la noche.
Al otro día comienza a las 10:30 horas en el centro y se hace el recorrido del vía crucis por las calles, representando 13 estaciones, incluidas en las tres caídas, y termina en el Cerro de la Cruz, que se encuentra aproximadamente a dos kilómetros del pueblo.
Para la representación participan como 70 personas, entre ellos 15 actores en los papeles principales.
San Martín de Hidalgo lo espera para disfrutar este pueblo lleno de tradiciones.