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    Los fines y los medios

    By on 15 septiembre, 2016

     

    Esta columna no había querido insistir en temas relacionados con los medios de comunicación, cuya actividad
    ha sido materia de interés púbico por razones más lamentables, pero hay algunas cosas por decir.
    Me refiero, obviamente, a la renuncia (voluntaria o inducida) de Nicolás Alvarado a la dirección del canal TV UNAM, sobre la cual se pasaron deliberadamente por alto las presiones iniciales contra la Rectoría desde los días de su nombramiento.
    Alvarado llegó a la UNAM con un estigma: desarrolló parte importante de su carrera en Televisa. Y eso para algunos fundamentalistas de Copilco es un pecado horrible y, por tanto, imperdonable.
    Después cometió un error: habló de meterle dinero privado (tan privado como el patronazgo de los Pumas) a un canal miserable para financiar la magra y artesanal producción de la gran casa de estudios, donde quizá mucho se estudie, pero poco se hace en materia de televisión. Y si bien es cierta la calidad de algunas producciones, los garbanzos de a libra no hacen sino confirmar el aserto.
    En febrero de este año, mucho antes del sainete naco, guango y joto de Juan Gabriel, esto ya se sabía de sobra. Cito al portal La Izquierda Diario:
    “Desde que se dio a conocer la llegada de Nicolás Alvarado a la dirección general de TVUNAM, la comunidad universitaria ha criticado duramente esta designación, anunciada de manera extraoficial en el programa Primero Noticias, uno de los noticieros de Televisa.
    “A menos de un mes de asumido su puesto, el nuevo director general del canal ha comenzado a mover sus piezas, despidiendo del proyecto a varios colaboradores con más de 10 años al servicio del canal universitario, defendiendo una agenda que evidentemente está dictada desde la complicidad de Televisa, rectoría y los altos mandos de este país.
    “Televisa es miembro del duopolio que domina la televisión abierta a nivel nacional, con una programación deplorable que ya desde el 2012 la juventud mexicana denunciaba en el movimiento #YoSoy132 como el vocero oficial del régimen.
    “En días recientes, la noticia del despido de varios colaboradores del canal resonó en redes sociales. A la fecha se ha confirmado el despido de Guadalupe Alonso, traductora y periodista, quien a lo largo de su trayectoria se desempeñó como directora de noticias y productora de programas culturales en Canal 22. Durante su gestión como subdirectora de información de TVUNAM, coordinó y condujo el Programa de la Revista de la Universidad de México. Además, ha recibido en dos ocasiones el Premio Nacional del Club de Periodistas.
    “La semana pasada, Alonso fue sustituida por Juan Carlos Saavedra Aello, a quien su cuenta en Linked in, delata como ex-productor del Noticiero Primero Noticias y ex-productor del Noticiero de Joaquín López Dóriga.
    “En la subdirección de difusión, la figura de Víctor Manuel Juárez fue sustituida por Gina Viviana Bechelani Fájer, de quien no se conoce mucho de su trayectoria. Juárez es un periodista egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UNAM, quien en sus inicios trabajó en el Excélsior de Julio Scherer, fue director de la Gaceta UNAM y posteriormente perteneció al equipo de TVUNAM.
    “Otro de los despidos anunciados fue el de Celia Osorno, profesora en la Facultad de Economía y en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Desde 2004 era Coordinadora de Organización en TVUNAM y en octubre del año pasado ocupó el cargo de Directora General de TVUNAM provisional hasta la reciente designación de Alvarado”.
    En estas condiciones, resulta difícil concederle meritoria espontaneidad a las redes en el linchamiento (merecido o no) de Alvarado por sus expresiones “antigabrielistas”, por más equívocas como pudieran ser si se les juzga desde la óptica de la discriminación.
    Los hechos previos demuestran una animadversión amplificada por asuntos de permanencia laboral de quienes llevaban años en la televisora. El espíritu de grupo lo rechazó desde los primeros momentos. Sólo era cosa de esperar un tropiezo, grande o pequeño, para utilizarlo o amplificarlo en su contra.
    “Es necesario que el cuestionamiento a Alvarado (op cit), al rector y los planes que busca promover, se lleve hasta el final y se una en una sola voz que emane de la organización de estudiantes, académicos y ahora más que nunca de los trabajadores del STUNAM, a quienes como se dijo, ya amenazó con sancionar si no se adecuan a su proyecto televisivo.
    “La pelea por un espacio televisivo de la comunidad universitaria tendría que pasar por LA LUCHA POR SU CONTROL EN MANOS DE LOS TRABAJADORES QUE LE DAN VIDA (mayúsculas de la casa) y la comunidad universitaria (trabajadores, estudiantes y académicos). Esta es una demanda que tiene que abrazar también la defensa del periodismo crítico y denunciar la manipulación de la información por las principales cadenas”.

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