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    Los gritos de septiembre

    By on 14 septiembre, 2016

     

    Como ya se ha expuesto en este espacio, la situación por la que atraviesa el país es muy delicada, podríamos irresponsablemente estar caminando en la ruta de una crisis inmanejable. Estamos colocando en un serio predicamento al entramado institucional. Es evidente que nuestra imberbe democracia no cuenta con demócratas comprometidos, la clase política en su conjunto luce como un adolecente caprichoso que, resentido porque no le prestaron el carro, está pensando en quemar la casa.
    El desconcierto se incrementa, el tono de la confrontación va in crescendo y no hay quien se detenga en medio del exceso para advertir las consecuencias. Si la causa del frenesí es la sucesión presidencial ya desatada, cabe preguntarse si tal nivel de exacerbación podrá sostenerse por dos años más sin lesionar nuestra convivencia.
    Los partidos políticos están desatados, en las dimensiones inter e intrapartidista, nadie quiere perder la ocasión de plantear sus ocurrencias, bravuconadas, incluso barbaridades, como ya se vale decir cualquier cosa, hay que aprovechar los quince minutos de reflectores. Difícilmente la sensatez vendrá por parte de las dirigencias partidistas, ya que quienes están al frente de los institutos políticos tejen para construir sus propias candidaturas, claro está con la excepción de Ochoa Reza, quien por lo visto todavía no sabe qué va a hacer o qué puede hacer con el tricolor.
    En las semanas por venir el fuego se va a avivar aún más. La CNTE ha anunciado que recrudecerá sus movilizaciones en demanda de que se restituya la mesa de negociación con el gobierno federal. Particularmente en Chiapas, el conflicto con el magisterio dista mucho de estar controlado, cabe recordar que en esta entidad no se reanudarán las clases.
    La pretensión de los grupos radicales, ya sea CNTE u otros más, es aprovechar la emblemática fecha del 26 de septiembre, cuando se cumplen dos años de los lamentables sucesos ocurridos en Iguala, Guerrero, para revivir a sus seguidores y reparar el alicaído ánimo, luego del desgaste que supone su movilización sostenida por meses. Se vivirán días de fuertes reclamos al gobierno federal, y causas que se suponía que habían perdido fuerza volverán a la vitrina pública.
    El tema de los matrimonios entre personas del mismo sexo seguirá generando divisiones. Habrá mucho eco de las marchas a favor, o en contra, que tuvieron lugar este fin de semana. Llama la atención la animosidad que sobre este tema se expresó en los últimos días en las redes sociales.
    En otro plano, las comparecencias de los distintos secretarios de Estado, con motivo de la glosa del IV Informe de Gobierno del Ejecutivo, se podrían tornar deplorables espectáculos. De hecho, ya lleva varios años ocurriendo lo mismo, pero las bancadas de la oposición aprovecharán el viaje para que los titulares de los ministerios tengan largas e incómodas jornadas.
    El marco de los festejos del grito de Independencia siempre es propicio para que se exprese el orgullo por ser mexicano, pero también para que broten patrioterismos trasnochados. El affaire Trump seguirá gravitando, aún es temprano para saber hasta dónde llegará la onda expansiva. Septiembre suele ser un mes muy emocional y hay quienes perversamente se aprestan a sacar raja política de ello.
    Llama la atención que en medio de tanta estridencia irreflexivamente por los más, aunque premeditadamente por unos cuantos, se convoque a una marcha para pedir la separación del cargo del presidente Peña Nieto. Evidentemente se trata de un despropósito que no tiene ningún asidero.
    Empero, hay oportunistas que creen ganar algo con el simple hecho de que el tema esté ya en las discusiones de las redes sociales. ¿En verdad eso queremos? ¿Estamos claros de las graves implicaciones de tal eventualidad? Es riesgoso festinar el desdoro de la institución presidencial. Hace mucha falta reflexionar, propiciar debate de altura, guardar distancia de tanto ruido, pero sobre todo, hace falta un poco de responsabilidad.
    La pugna en la casa azul
    Afortunadamente, para el Partido Acción Nacional el ruido que generó la visita de Donald Trump al cierre de la semana pasada, así como las críticas hacia el supuestamente novedoso formato del IV Informe del Ejecutivo federal, impidieron que en medios se retomara el tema de sus discrepancias internas. Una vez transcurrida la borrachera triunfalista del cinco de junio, donde ciertamente hubo excesos, el principio de realidad se impone y la resaca se torna intratable.
    De cara al 2018, el blanquiazul se ubica en una inmejorable circunstancia, parece que los astros se le alinean, pero de ahí a pensar que su camino de vuelta a Los Pinos está empedrado, es caer en una soberbia desmedida. Aún faltan distintas aduanas, tales como el Estado de México y las otras entidades que conforman el paquete electoral 2017, pero ninguna más complicada como preservar su unidad interna.
    La confrontación crece en el seno de la fuerza política que parece haber capitalizado de mejor manera el innegable mal humor social. Las diferencias son profundas, algunas de ellas con mucha historia, los grupos corren ya por distintos carriles y la trayectoria de colisión está claramente perfilada. El choque ocurrirá, sólo es cuestión de tiempo, en tanto, ya se escenifican eventos que permiten prever que la pugna será feroz.
    El coordinador de los diputados del PRI, César Camacho, lanzó una ofensiva en contra de Margarita Zavala, el golpe a la panista pronto se desdibujó, no obstante, llamó la atención que, con la excepción del grupo calderonista, los panistas hicieron intentos muy tibios de arropar a la ex primera dama. Así es como van a ser las cosas, no se advierte en el PAN de estos días espíritu de cuerpo.
    Margarita Zavala figura en todas las encuestas como la albiazul mejor posicionada, mientras que Ricardo Anaya y Rafael Moreno Valle simplemente no levantan, a pesar de contar con estructura y apoyos necesarios. Sin embargo, no se ve en el horizonte el ánimo para impulsar una negociación que eventualmente le permita a Zavala utilizar sus números en las encuestas para “bajar” de la contienda a sus correligionarios. Por el contrario, será un proceso interno muy intenso, muy reñido, previsiblemente sucio y con muchas facturas pendientes por cobrar.
    Las diferencias ya afloraron y muestra de ello fue el emplazamiento de Gustavo Madero a Ricardo Anaya: “si busca la candidatura presidencial debe renunciar”.
    Para poner las cosas en perspectiva, habría que decir que Madero es el mentor político de Anaya, por eso el exabrupto llama la atención. Con la designación de Javier Bolaños Aguilar y Guadalupe Murguía como presidentes de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, en periodos de seis meses cada uno, se rompió el último vaso comunicante entre Madero y Anaya.
    El primero acusó al segundo de incumplir su palabra.
    En el libreto estaba dispuesto que Anaya relevaría a Madero en la dirigencia y como contraprestación, Madero encabezaría al grupo parlamentario, sin embargo, los escándalos por los moches que los maderistas fomentaron los alejó de las posiciones clave. A Madero le impidieron llegar a la coordinación por lo que le tocaría presidir la Mesa Directiva, convenio que ahora tampoco se cumplió y provocó que éste estallara.

    La jugada de Ricardo Anaya tuvo distintos efectos. Con Javier Bolaños se embolsa un eventual apoyo del ala conservadora panista; también se quitó la presión de elegir entre Jorge Triana, Federico Döring y Eukid Castañón Herrera, alfiles de otros proyectos. Finalmente, de una vez por todas se sacudió la sombra de Gustavo Madero. Anaya teje su red y limita, en la medida que puede, que Zavala y Moreno Valle hagan lo propio, así seguirá jalando de la cuerda, hasta que lo emplacen a definir si busca o no la candidatura presidencial. La pugna en la casa azul ha comenzado.

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