Nueve formas de ser infiel en el matrimonio. Y 8 no tienen nada que ver con sexo

La infidelidad está asociada comúnmente al acto sexual, o algún tipo de acercamiento físico con una persona que no es la pareja estable, ¿verdad? Bueno, aunque estos sean los casos más típicos de los que hablamos cuando nos referimos a alguien infiel, ciertamente no son los únicos ni los más comunes.

La infidelidad es provocada porque se rompe la confianza entre la pareja, y hay muchas formas de romper esa confianza, no sólo teniendo relaciones con otra persona.

Y es que los coqueteos cotidianos con tu personal trainner en el gimnasio también lo podríamos catalogar de infidelidad.

Hay actitudes y acciones que podemos evitar cuando no queremos romper la confianza y la lealtad con la pareja,que ciertamente, suponen un grado de infidelidad.

Acá te dejo 9 ejemplos de lo que NO hay que hacer si queremos seguir fieles a nuestra relación.

1. Depositar tu
confianza siempre en alguien más que no sea tu pareja

Si tu confianza está puesta siempre en tu familia o amigos antes que tu esposo, es un tipo de infidelidad. No quiere decir que no puedas confiarle tus asuntos a esas personas, pero cuando estamos en el matrimonio, es primordial que la pareja sea con quien vamos a contar en un principio.

Porque confiar en la pareja fortalece los lazos y crea un ambiente de mayo complicidad entre ambos, lo que es fundamental para un matrimonio exitoso.

2. Esconder secretos

Los secretos son igual de peligrosos que las mentiras. Un secreto es un acto de infidelidad. Todos sabemos que la confianza y la transparencia es la base de las relaciones, y con mayor razón cuando se trata del matrimonio. Piensa en todo aquello de ti que preferirías que tu pareja no se entere, eso quizás no es mentir, pero es guardar un secreto. Cuando estamos en pareja, es importante dejar la privacidad personal un poco de lado en beneficio del matrimonio.

3. Pensar constantemente en el divorcio

Cada día el divorcio se vuelve una situación más común. Este es un problema, porque ahora, cada vez que un matrimonio se vuelve más difícil o pasa por dificultades, la primera solución es divorciarse, pero no debería ser así. Con el divorcio le estamos siendo infiel a nuestros votos de confianza e incondicionalidad. Claramente cuando una situación es insostenible no quedan alternativas, pero no puede ser la primera opción al momento de una pelea.

4. Coquetear

Las aventuras del tipo emocional casi siempre son al paso anterior a una aventura sexual. Este tipo de infidelidad es cuando constantemente buscamos la atención o pasar un tiempo con una persona que no es nuestra pareja. Muchas veces puede comenzar como un coqueteo casual, pero la línea es pequeña y se puede traspasar con facilidad. Es mejor nunca dejar de coquetear con la pareja, que empezar a coquetear con otra persona, siempre.

5. Nunca pedir perdón

Cuando se rompe la confianza por un acto de infidelidad, es fundamental que la persona que se equivocó sea capaz de pedir perdón. Es una muestra de lealtad con la pareja y de arrepentimiento por aquella acción infiel.

6. No ser un apoyo para la pareja

Si no estás ahí cuando tu pareja lo necesita, estás siendo infiel con tus votos. “En la salud y en la enfermedad”, dicen, y es muy cierto. En el matrimonio, ninguno de los dos debería sentirse abandonado por el otro cuando está pasando por momentos difíciles, se trata justamente de lo contrario.

7. Competir por todo

Intentar ganarle a tu pareja es como romper la lealtad. No se puede estar compitiendo en el matrimonio por todo, de hecho, hay que evitarlo. Cuando estamos casados, la pareja debería ser un cómplice, un compañero y un aliado, no la competencia. Es normal querer ganar a veces, sobre todo en las discusiones, pero si tus ansias de vencer son demasiado fuertes, deberías hacer algo por cambiar.

8. Una aventura sexual

Este punto no requiere de mayor explicación, ¿no? Es lo que primero asociamos a una infidelidad y realmente puede romper relaciones de años. Con este tipo de infidelidad se rompe todo tipo de confianza y es muy difícil volver a construir lo que se tenía con el otro “antes de…”. No hay justificaciones, y créeme, siempre será una maña experiencia al largo plazo.

9. Rendirse

No pierdan la esperanza. Cuando un matrimonio atraviesa por una fase difícil, en vez de pelear con el otro, hay que pelear por el otro. Si lo que alguna vez tuvieron fue maravilloso, entonces vale la pena. No hacerlo no sólo significa ser infiel con los votos, con el otro, etc. Significa que estamos siendo poco leales a nosotros mismos.

Si quieres que tu matrimonio (o incluso tu relación) perdure, evita estas situaciones. ¿No es tan difícil, o si?