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    Várices, un problema hereditario

    By on 13 abril, 2016

     

    Nos hemos enterado hace poco: Las várices son hereditarias. Lo único que se puede hacer es controlar los factores agravantes. ¿Por qué se producen las várices?. Por una insuficiencia venosa crónica. Esta carga genética supone el 97% de las posibilidades de tener varices.

    La prevención primaria, por tanto, queda prácticamente anulada ante tal porcentaje. La única prevención considerada como eficaz es la centrada en evitar complicaciones una vez las varices ya han salido a la luz. A pesar de ser una mala noticia, no es tan negro como lo pintan. Si se lleva una vida sana, saludable, y con deporte, es más que posible atrasar la aparición de dichas varices.

    Los hábitos de vida son algo que influye bastante en nuestro metabolismo, y ni nos damos cuenta. No reparamos en ello para casi ninguna enfermedad.

    A lo que iba, tener una vida sedentaria o padecer de obesidad son varios factores que no ayudan nada en la lucha contra las varices.

    El calor y la ropa excesivamente ajustadas son también factores que desencadenan su aparición, o la aceleran. Tampoco es recomendable permanecer quieto, sentado o de pie durante mucho tiempo. La acumulación errónea de la sangre también es otro factor detonante.

    El embarazo es una de esas situaciones inevitables que produce una aceleración de la aparición de las varices.

    La musculatura se suele ir relajando para facilitar todo el proceso de parto, por lo que las venas se vuelven mucho más débiles que antes. Pero, aproximadamente un 80% de las varices que se producen por causa del parto, desaparecen al eliminarse los factores que lo causaban.

    Las zonas que más sufren este tipo de enfermedad dermatológica sobre las extremidades inferiores. Sobre todo, la vena safena interna (es la más común) y la externa.

    Además de prevenirlas, existen diversos métodos para tratarlas, como por ejemplo, con la cirugía. La ecografía es el método utilizado para localizar los puntos más afectados, en donde se encuentran esas válvulas que ya no funcionan debidamente.

    Si la vena safena está muy dañada, se puede extirpar de forma quirúrgica (safenectomía) Sin embargo, si la lesión no es tan grave, se puede recurrir a la cura hemodinámica de la insuficiencia venosa ambulatoria. Nuevamente, de manos de una ecografía, las válvulas que no funcionan ya se localizan y se ligan de tal forma que se distribuya el flujo sanguíneo. Todo este procedimiento requerirá de anestesia local.

    La cirugía tiene por objeto evitar la hipertensión venosa que se puede dar en las extremidades. Para ello, es necesario que la sangre circule libremente. De todas maneras, no siempre se consigue eliminar las venas ya dilatadas con tales métodos quirúrgicos.
    “Es parecido a lo que ocurre cuando inflas un globo, aunque lo desinfles siempre queda algo estirado. Por eso en estos casos el tratamiento se puede complementar con la escleroterapia.

    En las varices del embarazo la causa no suele estar en las piernas sino en la pelvis, y no vas a abrirle el abdomen a un paciente para tratarle de varices” comenta el experto Escudero.

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