La noche de la riña en que grupos antagónicos de la delincuencia organizada se enfrentaron con saldo de 49 muertos en el interior del penal del Topo Chico, en Nuevo León, solamente había en funciones 32 de 80 custodios que deberían estar en su trabajo, reiteró el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, quien responsabilizó a funcionarios de la penitenciaria que permitieron el ataque.
De acuerdo con el gobernador, los informes que se tienen indican que Iván Hernández Cantú, El Credo, y Juan Pedro Zaldívar, El Z-27, estaban en dos edificios del penal, el C2 y C3, y entre ambos manejaban unos 600 internos.
Esa noche, el grupo de El Z-27 no logró llegar hasta la celda de El Credo, pero sí se propició un enfrentamiento que culminó con los hechos ya conocidos .
El Credo se encontraba en su celda con lujos como cama king size, baño y pantalla, acompañado de una mujer cuando intentaron atacarlo.
El gobernador Rodríguez Calderón garantizó que hoy el penal está bajo control y anunció que prepara un proyecto para construir un nuevo penal a las afueras de Monterrey; entre las opciones para obtener recursos considera vender el terreno donde está el penal del Topo Chico.
