El Papa Francisco pidió a los fieles que actúen y no permanezcan «impasibles» ante la actual cultura consumista o del «usar y tirar», que «lleva a despreciar sobre todo a los niños no nacidos, a los jóvenes y a los ancianos».
El Pontífice pronunció estas palabras durante su visita a la Casa de la Caridad en Nalukolongo, un barrio de Kampala, donde expresó su tristeza por la manera en que la sociedad actual permite que los ancianos sean «descartados u olvidados» o que los jóvenes «sean explotados por la esclavitud del tráfico de seres humanos».
«Como cristianos no podemos permanecer impasibles, algo tiene que cambiar» para hacer frente a estas situaciones «inadmisibles», subrayó.
Durante su visita a la Casa de la Caridad, alabó el compromiso de la Iglesia en favor de los pobres, los discapacitados y los enfermos.
«Particularmente el enorme y fructífero trabajo realizado con las personas afectadas por el sida», destacó el Papa, así como con los niños rescatados de la esclavitud y las mujeres que recibieron una educación religiosa.
A través de estos gestos sencillos y generosos, aseguró, «conseguimos que la fuerza de su amor (de Cristo) entre en el mundo y lo cambie realmente».
Francisco visitó esta institución tras oficiar una multitudinaria misa en la capital ugandesa y mantener un encuentro con los jóvenes.
Unos 10 mil agentes velan por la seguridad de la comitiva papal y de los ciudadanos durante la estancia del Pontífice en Uganda, que finalizará mañana, cuando pondrá rumbo a la República Centroafricana.