Como un infierno, calificó el universitario Oscar Álvaro Montes de Oca, su detención y posterior internamiento en el penal de alta seguridad de Tepic, Nayarit, a donde llegó acusado de introducir presuntamente 20 kilogramos de cocaína al país, luego de un viaje a Argentina.
Pelado a rape y visiblemente demacrado, el joven sociólogo, quien por momentos no pudo evitar el llanto, ante las muestras de apoyo de la comunidad universitaria reunida en el auditorio donde ofreció una conferencia de prensa, relató cómo pasó las primeras horas de su detención, incomunicado y con la angustia de ser acusado de ser propietario de una maleta que nunca reconoció como suya y en la que se encontraron los 20 kilogramos de cocaína.
A unas horas de recuperar su libertad y pese a que reconoció no encontrarse bien ni física ni emocionalmente, el joven, acompañado por el rector de la UAEM, Jorge Olvera García, contestó preguntas de los medios y resaltó que fue gracias al apoyo de su familia, su universidad y a la difusión en las redes sociales, que su caso no terminó como el de otras personas que aún se encuentran presas.
Internado en el penal de máxima seguridad de Nayarit, dijo que convivió con reos de todo tipo, de los que algunos se hicieron sus amigos y a los que aprendió a no juzgar. Fue precisamente uno de sus compañeros de celda, quien le dijo haber oído en la radio que afuera se “estaban moviendo”, para sacarlo.
Gran parte de mí se quedó en ese penal, señaló el joven de 23 años, quien dijo sentir enojo y coraje por su experiencia, pero también expresó que buscará impulsar esas emociones para lograr algo positivo y por lo pronto adelantó que se sumará a las acciones por otras personas que se encuentran en una situación similar.
Luego de expresar que sus planes a futuro son cursar una maestría y posteriormente un doctorado, lamentó que la situación de violencia que vive el país, esté minando el principio de presunción de inocencia a que tiene derecho todo ciudadano.
El universitario, sociólogo graduado con honores, consideró que es inaceptable que las medidas de seguridad que existen en los aeropuertos hagan posible que con sólo cambiar una etiqueta que se puede quitar con las manos, se cambie la vida de una persona y se le convierta en un presunto criminal.
Externó que la violencia que padece el país, no puede combatirse con violencia institucional y pidió que no se criminalice a la sociedad por unos cuantos. Agregó que si bien no sufrió violencia física por parte de los elementos que lo detuvieron, sí fue violentado su derecho a la presunción de inocencia.
El joven y su familia fueron recibidos en la Sala de Consejo de la UAEM, por autoridades encabezadas por el rector, Jorge Olvera, e integrantes de la comunidad universitaria, algunos de ellos rapados en solidaridad con Oscar Álvaro, a quien se le cortó el cabello a su ingreso al penal de Nayarit.
Tras ser sometido a una revisión por médicos de su universidad, ya que recién se había trasladado desde el aeropuerto, el joven indicó que la experiencia sufrida reafirma su compromiso social y la necesidad de colaborar para que ese tipo de casos no sigan ocurriendo.
Señaló que aún no sabe si emprenderá acciones legales en contra de los agentes aduanales que lo detuvieron y lo mantuvieron incomunicado por casi doce horas, ya que es una decisión que tomará junto con su familia.
Por lo pronto, el rector de la UAEM, indicó que las quejas iniciadas en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y su similar estatal, siguen su cauce.
El rector también anunció, que convocó a todas las universidades públicas del país, para impulsar protocolos de seguridad que eviten que se registre otro caso similar, sobre todo ante la movilidad de miles de estudiantes que viajan para prepararse a otros países.
