La voz humana es un instrumento musical. Es la primera herramienta para la música de la que dispuso nuestra especie. Sus posibilidades son increíbles y el género de la Opera, su más refinado exponente. Al igual que todo órgano del cuerpo, la educación, entrenamiento y reiterada práctica del sistema fonológico hace posible que la voz trascienda la pedestridad y se constituya en arte.
En ocasión de un evento literario llevado a cabo el pasado fin de semana en el emblemático edificio de La Caja Real, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, el público asistente recibió un sorpresivo giro de la temática a la que asistía, al ofrecerse un sample del trabajo de la juvenil mezzosoprano Fernanda Santoyo.
Alumna del Conservatorio Nacional de Música, la potosina Fernanda Pérez Santoyo actualmente se encuentra culminando el tercer año de la Licenciatura de Cantante de Opera a los 17 años. Nació en la capital de San Luis Potosí, hija del especialista en comunicación y gestión política Edgardo Pérez Alvelais, licenciado con honores por la UASLP, y de la Doctora Olga Margarita Santoyo Coria. Desde niña, a decir de su padre, Fernanda mostró su pasión por el canto, por lo que la familia siempre la ha impulsado a realizar su sueño de alcanzar la música de las esferas con su voz. Durante su presentación, Fernanda mostró la diversidad de sus posibilidades genéricas, ya que lo mismo abordó el repertorio barroco que la música española, italiana, alemana y mexicana de concierto. Así, la ya profesional mezzosoprano deleitó a su nuevo público con canciones de Scarlatti, Bellini, Schubert, Serrano, Martini y Manuel M. Ponce.
Aclamada por su excelencia y por su juvenil belleza, Fernanda comentó en entrevista que sus expectativas son continuar sus estudios hasta el perfeccionamiento en algún Conservatorio de talla internacional, sea en Estados Unidos o en Europa.
