Preside Arzobispo el lavatorio de piés

El arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero, acompañado de monseñor Antonio Torres Herrera, monseñor Roger Méndez, monseñor Francisco Javier Araiza Romo y el vicario Fernando Ovalle González, invitó a los fieles potosinos a recordar el camino de Jesús a través de su vida y muerte para salvarnos, así como, a preparase para celebrar el triduo pascual de su pasión, muerte y resurrección; a celebrar la institución de la eucaristía refiriendo a Jesucristo como la hora de la verdad. Lavó los piés a los doce apóstoles tal y como lo hizo Jesús.
“Jesús había prometido a su pueblo esta alianza nueva y eterna, y se ofrece el cordero sin mancha. Es el mismo Jesús quien se ofrece de una vez y para siempre como el cordero sin mancha. Jesús es el verdadero cordero, cuyo signo de ese amor tan grande a favor de sus fieles fue dar su vida”.
Apuntó que Jesús quiere y da su vida como un esclavo para que seamos lavados de culpas y que el mismo nos invita a que le llamemos Padre. Nos exhorta a aprender del amor de Jesús, que no esperó al hombre, fue a su encuentro, entregó un amor que rescata, que unge, que hoy necesitamos.
“No construyamos en Dios un ídolo proyectando nuestro ego, pidiéndole lo que queremos para así evitar tener resentimientos porque no cumple lo que promete”, añadió Cabrero Romero.
Comentó que las euca-ristías deben prolongarse en la vida en familia, en las relaciones de amistad, para así encontrarnos unos con otros y aprendamos sobre el amor de Jesús, sin perder de vista la dimensión de ser siervos unos de otros, especialmente en la familia para engrandecerla y recibir el propio amor. Puntualizó que El Señor necesita a sus fieles para que su eucaristía se avive y su mandato llegue a todas partes.