María Luisa Rodríguez Acosta había denunciado en dos ocasiones a su ex esposo, José Armando Andrade, por violencia intrafamiliar y contaba con una orden para que no se acercara a ella.
A él eso no le importó y la mañana de ayer la asesinó a balazos en una vivienda de la delegación Xochimilco. Eran aproximadamente las 7:30 horas cuando vecinos de la calle La Virgen, casi esquina con Amaranto, en el barrio San Francisco Chiquimula, en Tulyehualco, escucharon gritos y golpes.
Eran de José Armando, de 47 años, quien a patadas exigía que le abrieran la puerta. Cuando logró vencer la cerradura, irrumpió en la casa lanzando insultos contra María Luisa, de 54 años. Los reclamos eran los mismos de siempre: que ella lo engañaba con otro hombre y que de él no se iba a burlar.
María Luisa trató de calmarlo, pero él estaba fuera de sí, estaba armado con una pistola y amenazaba con llevarse a sus dos hijastras. Jaloneó a una de ellas, a Natalia Escalona, de 30. Al ver que la llevaba a la fuerza hacia el patio, María Luisa salió tras él y trató de impedirlo.
Madre e hija trataron de quitarle la pistola, pero la fuerza física de él fue mayor y tras empujarlas le disparó en la cabeza a María Luisa. Después hirió a Natalia en dos ocasiones en el abdomen.
Al verlas heridas, el presunto responsable salió corriendo de la vivienda. La otra hija de María Luisa, Areli Escalona, de 25, gritó pidiendo ayuda.
Al darse cuenta que Natalia estaba viva, un vecino la subió a una unidad de trasporte público de la ruta 55 y la llevó al hospital Materno Infantil de Tláhuac, donde hasta anoche era reportada grave. Cuando policías y paramédicos llegaron al lugar encontraron sin vida a María Luisa. Sus familiares les informaron de las dos denuncias que ella había interpuesto contra José Armando por violencia familiar. Hasta anoche, la Procuraduría capitalina no había logrado detenerlo.
