Gerardo Cabrera Olivo, director de la Unidad Estatal de Protección Civil, dio a conocer que en la zona metropolitana de San Luis Potosí operan alrededor de 10 pipas dedicadas a la distribución de gas LP para consumo doméstico, las cuales deben cumplir con un estricto protocolo de seguridad, a fin de evitar accidentes que pongan en riesgo la integridad de las familias.
El funcionario se refirió al accidente ocurrido en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, en donde se registró la explosión de una pipa de gas LP que originó la pérdida de vidas humanas; y dijo que esto obliga a las autoridades de las distintas entidades federativas del país a reforzar las medidas de vigilancia en torno a la operación de estas empresas, como ha ocurrido constantemente en San Luis Potosí.
Señaló que las normas de funcionamiento establecen la revisión continua del estado de los tanques, a fin de evitar fugas, así como de las mangueras, herrajes y seguros de llaves para despachar el gas, además de la aplicación constante de programas de capacitación para los operadores de las pipas.
Destacó que la ley establece que las pipas no pueden ser tripuladas por una sola persona, sino que se requieren dos para garantizar que una realice la maniobra de conexión y despacho del gas, mientras que la otra vigila el tránsito o cualquier otro factor de riesgo que se presente durante el suministro, como no permitir el acercamiento de objetos flamables, desde cigarrillos hasta insumos eléctricos o electrónicos.
Cabrera Olivo agregó que la ley exige que la empresa gasera, en caso de accidente, debe asumir la responsabilidad que sea establecida tras los peritajes que determinan las causas de los accidentes, las cuales pueden ser dos: por negligencia en el manejo de los equipos y por falta de mantenimiento de las unidades.
