El secuestro y asesinato del sacerdote Gregorio López Goros-tieta en el Estado de Guerrero es la punta de un gigantesco témpano, cuyas dimensiones apenas se prefiguran en el informe anual 2014 del Centro Católico Multimedial, intitulado “El riesgo de ser sacerdote en México”, en el que se advierte un crecimiento de 221 por ciento.
San Luis Potosí, de acuerdo con el informe elaborado por el CCM, se ubica entre los doce Estados de país que, infortunadamente, destacan como los poseedores de los mayores índices de inseguridad para los sacerdotes y religiosos.
Tales entidades federati-vas, gravemente afectadas por las amenazas de la delincuencia hacia los religiosos, son: Chiapas, Oaxaca, Mi-choacán, Guerrero, Veracruz, D.F., Morelos, Aguascalien-tes, Colima, San Luis Potosí, Estado de México, y la Sierra Tarahumara, en Chihuahua.
La recurrencia de estos hechos ha puesto a México a la cabeza de los países latinoamericanos que ofrecen los mayores riegos para el ministerio sacerdotal, destacó el CCM.
El informe que fue desarrollado por Sergio Omar Sotelo Aguilar (SSP) y el periodista Gustavo Antonio Rangel, asienta que en poco más de dos décadas se han registrado 45 asesinatos, en tanto que dos sacerdotes continúan en calidad de desaparecidos. Entre 1990 y 2014 han sido asesinados un cardenal (Juan Jesús Posadas), 34 sacerdotes, un diácono, tres religiosos, cinco laicos y una periodista católica.
En lo que va de la administración, ocho sacerdotes han sido asesinados y dos guardan el estatus judicial de desaparecidos. Esto entraña, comparado con su segundo año de gestión, un crecimiento del 100 por ciento, en lo que se corresponde con los índices de asesinato, dice el informe.
En este año han sido asesinados tres sacerdotes durante un intento de secuestro: dos sacerdotes de la arquidiócesis de Acapulco y uno de la diócesis de Atlacomulco. Otros tres sacerdotes secuestrados en Apatzingán, Michoacán, fueron rescatados sanos y salvos, mientras que un sacerdote de Xalapa fue víctima de un secuestro exprés.
Los robos sacrílegos en los templos se incrementaron en un 100 por ciento; algunos templos han resultado agraviados por las irrupciones violentas de la Policía Federal, como ocurrió en Apatzingán, cuando un grupo de Agentes del Ministerio Público invadieron un templo, siendo este evento denunciado a la Secretaría de Gobernación por el obispo Miguel Patiño.
El CCM indica que los agentes de pastoral en México “son cada vez más vulnerables a la creciente ola de agresión, asesinatos y desapariciones forzadas, puesto que las autoridades les brindan poca o nula protección contra atentados, sobre todo, en las zonas de alto riesgo donde prolifera la inseguridad y operan los grupos del crimen organizado”.
