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    Economía nacional, lejos de llegar a su potencial: analistas

    By on 18 diciembre, 2014

     

    A 20 años de la peor crisis que ha enfrentado México en su historia reciente, los “fantasmas” de la devaluación del peso, el alza de las tasas de interés en Estados Unidos y la inestabilidad social se hacen presentes en la actualidad. Pero a pesar de la caída actual del peso frente al dólar, que ha llevado a la divisa mexicana a niveles mínimos desde mayo de 2009, la situación que se presentó a causa de la devaluación de diciembre en 1994 y las complicaciones subsecuentes están lejos de volverse a presentar, consideran analistas.
    A causa de la crisis se tuvo que rescatar al sistema bancario, lo que tuvo un costo altísimo, resalta el director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), Luis Foncerrada.
    No obstante, a partir de entonces hay avances en cuanto a los fundamentales de la economía mexicana, pero hay lecciones que son difíciles de aprender, como mantener elevado el endeudamiento y la previsión ante los desequilibrios externos.
    “Para 2015 vamos a tener un déficit en cuenta corriente de 1.4% del Producto Interno Bruto (PIB). Otra vez estamos apostado el crecimiento económico al endeudamiento, y los requerimientos financieros del sector público van a superar 40% del PIB, pero no vemos resultados”, subraya.
    Y es que a pesar de la aprobación de reformas estructurales durante la administración del presidenteEnrique Peña Nieto, la economía nacional está lejos de expandirse a todo su potencial.
    La combinación de factores externos, así como las dudas que generan los movimientos sociales y la inseguridad, ha llevado a que la mayoría de organismos internacionales, instituciones del sector privado, e incluso el mismo gobierno, ajusten a la baja sus expectativas de crecimiento del PIB.
    El 21 de noviembre, la Secretaría de Hacienda dejó de dar una cifra puntual sobre sus proyecciones y fijó su expectativa de expansión en un intervalo de entre 2.1 y 2.6% para 2014, y de 3.2 a 4.2% para el próximo año.
    Al inicio de 2014, la cifra planteada por el gobierno era de 3.9%.
    Sin embargo, los riesgos de enfrentar una crisis como la que se vivió al inicio del sexenio de Ernesto Zedillo parecen lejanos.
    “Actualmente se tiene ya un tipo de cambio de libre flotación y, a pesar de la volatilidad, el peso es de las monedas menos afectadas por el fuerte dólar”, destaca Foncerrada.
    “Tenemos reservas internacionales en niveles récord, así como una banca más capitalizada, que es más cuidadosa con el otorgamiento de crédito; el Banco de México dejó de ser la caja chica del gobierno y su autonomía ha permitido que la inflación se ubique en niveles de un dígito desde hace varios años”.
    En febrero de 1994 las reservas de México eran de aproximadamente 29 mil millones de dólares, pero para diciembre de ese año se redujeron a alrededor de 6 mil millones, y al momento de tomarse la decisión de devaluar, el 20 de diciembre de 1994, ascendían a 3 mil 500 millones.
    Además, el déficit en la cuenta corriente ascendió a aproximadamente 25 mil 500 millones de dólares en 1994, que significó casi 8% del PIB.
    Hace 20 años, la de interés de referencia en EU se encontraba en una tendencia al alza, la Reserva Federal incrementó el tipo de interés a 5.5% en noviembre de 1994, y para febrero del siguiente año lo subió de nuevo, a 6%.
    Hoy se reúne el Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed, el cual dará a conocer su postura de política monetaria, que a la fecha es el principal factor de preocupación de los inversionistas a escala internacional y que ha generado volatilidad en los mercados del mundo.
    Y es que la normalización de la política monetaria estadounidense destaca entre los principales riesgos para la consolidación del dinamismo económico mundial.
    Este año, la desaparición de 43 normalistas de Guerrero ha acaparado la atención internacional, y vino a sumarse a reclamos por la inseguridad y por actos de corrupción en el sector público, hechos que contrastan con la situación que se presentó hace 20 años.
    El 1 de enero de 1994 inició con el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN); más tarde se sumaron los asesinatos de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la Presidencia y José Francisco Ruiz Massieu, secretario general de ese partido.
    En el marco de un débil ritmo de la economía que se vive a la fecha, es importante que en México se atiendan la inseguridad, porque puede afectar el crecimiento, consideró el economista en jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard.
    “La inseguridad es mala en sí misma, y mala para la actividad económica. Ahora, la pregunta es si los últimos acontecimientos impactarán en el crecimiento. México ha iniciado importantes reformas estructurales, pero mirando al futuro, hay dos grandes cuestiones que deben abordarse: una es la educación y la otra es seguridad”, dijo en una entrevista publicada este martes por EL UNIVERSAL. “Está claro que si la seguridad no se mejora, con el tiempo afectará el crecimiento, ¿cuándo y cuánto? Yo no lo sé”, recalcó.
    AYER Y HOY
    En 1994 el país se encontraba inmerso en un proceso de cambio y apertura comercial, bajo la promesa de la modernidad por la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), la inclusión de México como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), además de la privatización de la banca y la entrada de capital extranjero.
    Además, la inflación se ubicaba en niveles de un dígito por primera vez en 20 años, el crecimiento económico al segundo trimestre de 1994 era de 5.6% y el tipo de cambio se mantenía estable en 3.30 pesos por dólar.
    El papel central en la vulnerabilidad del país lo tuvieron los instrumentos conocidos como Tesobonos, que representaban 82% del total de pasivos de corto plazo en moneda extranjera y, aunque pagaderos en el país y en pesos, estaban denominados en dólares, por lo que la devaluación del dólar propició que se revaluaran considerablemente.
    En 1993 representaban 2.8% del total de valores gubernamentales, pero al cierre de 1994 constituían 55.3% del total y su monto equivalía a 8% del PIB.
    La presión consistió en que una tercera parte de los Tesobonos estaba en poder de extranjeros, por lo que requerían convertir a dólares la amortización de dichos títulos.
    Ante las dificultades económicas que se advertían al inicio del sexenio de Ernesto Zedillo, uno de los errores clave que se identifican ahora fue que el gobierno advirtió a los empresarios sobre una inminente devaluación de la moneda, lo que ocasionó la salida de capitales el 20 de diciembre, y ello ocasionó una caída importante en las reservas internacionales del país.
    Para el analista Foncerrada, el “error de diciembre” es un término erróneo, ya que la crisis se generó desde años antes, por la mala estrategia de tener un tipo de cambio sobrevaluado y controlado, buscando tener una inflación similar a la de los socios comerciales.
    Todo ello se combinó con los desequilibrios externos y el gran endeudamiento, lo que provocó un colapso de la economía.
    “A finales de 1994 la economía se encontraba sujeta con alfileres”, menciona.
    “Desde 1993 se colocó un monto excesivo de deuda en Tesobonos con un alto rendimiento de 10%, el tipo de cambio fue utilizado como ancla para controlar la inflación y ubicarla en niveles de un dígito, y se generaron desequilibrios comerciales, en cuenta corriente y en las finanzas públicas”.
    Al estallar la desconfianza, los capitales salieron y se vaciaron las reservas, y “la solución fue la negociación urgente de apoyo de recursos al exterior para evitar una mayor tragedia”, dijo.
    En 1994 el PIB tuvo un incremento de 4.73%, pero un año después se desplomó con una contracción de 5.76% anual.
    Por otra parte, la tasa de rendimiento que ofrecían los Cetes inició 1994 en 10.78%, y para febrero de ese mismo año bajó a 8.81%.
    Sin embargo, con el estallido de la crisis, al cierre del año la tasa se disparó a 31%, y para 1995 tocó su nivel más alto en la subasta del 23 de marzo, cuando los certificados alcanzaron un rendimiento de 82.65%. A finales de diciembre de ese año, la subasta concluyó en 46.81%.
    Para José Germán Rojas, director de la licenciatura en economía del ITAM, con la salida de capital, las tasas de interés subieron y se disparó la inflación, lo que provocó que la deuda de las familias se elevara.
    Con el fuerte desempleo que también se presentó, dio inicio el deterioro de la riqueza de los hogares y el aumento de la pobreza, factores que prevalecen hasta la fecha.
    “El crecimiento económico es el gran pendiente en estos años”, dice el académico. “Muchas empresas y familias quebraron por el alto endeudamiento y créditos insostenibles; ello generó pobreza y daños estructurales, el poder adquisitivo se deterioró y la migración se elevó”, indicó.
    El docente del ITAM destacó que uno de los grandes aciertos en estos años es la estabilidad macroeconómica y la independencia del Banco de México, factores que contrastan con el problema de la informalidad.
    “El crédito bancario sigue siendo el gran ausente en estos años: hay un círculo vicioso, los bancos no otorgan financiamiento, las empresas no crecen y no hay empleo”, advierte.
    Ante ello, urge canalizar mayor crédito a las actividades productivas para generar fuentes de trabajo, elevar el coeficiente de inversión y la productividad de los factores, afirma.

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