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    FMI: México tiene marco económico sólido

    By on 17 diciembre, 2014

     

    Frente a una eventual alza en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, que pueda generar una salida de capitales de América Latina, el Fondo Monetario Interna-cional (FMI) considera que México no está “en gran peligro, pues existe un amplio reconocimiento de que las políticas monetarias y fiscales son sólidas y responsables”.
    Para el economista en jefe de este organismo financiero internacional, Olivier Blanchard, los inversionistas extranjeros retiran sus capitales de donde creen que hay riesgos, pero no es el caso de México, comenta a un Diario de circulación nacional el miembro y consejero de la Sociedad Econométrica, ex vicepresidente de la Asociación Estadounidense de Economía e integrante de la Academia Estadounidense de las Ciencias.
    Al abundar sobre la situación económica de la región, el experto, quien ha impartido cátedra en la Universidad de Harvard, indica que además del impacto de las tasas de interés, las economías de América Latina tendrán un menor crecimiento económico.
    No sólo porque el potencial de expansión mundial es menor de lo que se pensaba, sino también porque los precios de los commodities no volverán a niveles máximos de antes de la crisis.
    Blanchard considera que en América Latina muchas de las inversiones se hicieron pensando que los precios de los commodities iban a permanecer altos durante un largo periodo, y agrega que la región dejó escapar la oportunidad de realizar cambios estructurales cuando el dinamismo económico estuvo de su lado. “Cuando las cosas van bien la presión para hacer reformas estructurales es débil. Claramente, hay una serie de reformas estructurales que América Latina probablemente debería haber comenzado en el pasado.
    Ahora que la economía se está desacelerando, esas reformas se vuelven aún más importantes”, destaca.
    En vista de esta perspectiva de crecimiento más débil, el funcionario del FMI, prolífico autor de libros y artículos, dice que los países de la zona necesitarán pensar en la reasignación de su economía lejos de commodities, en parte, y crear reformas estructurales.
    Sobre las perspectivas para la economía mundial, Olivier Blanchard dice que éstas siguen siendo débiles “y con grandes diferencias entre países” y ejemplifica: “entre las economías avanzadas.
    , Estados Unidos y Reino Unido hay una recuperación sólida, pero Japón y la euro zona siguen luchando.
    “Entre los países de mercados emergentes, de nuevo hay mucha diversidad, hay países como China y la India, que lo están haciendo bien, aunque no están creciendo al nivel anterior a la crisis, y hay otros como Brasil o Rusia, que están haciendo mal”.
    Las economías de América Latina se enfrentan al riesgo de un menor crecimiento económico, cuando después de la crisis fueron las que más crecieron. ¿Esos tiempos quedaron en el pasado?
    —Hay dos factores que implican un menor crecimiento, al menos por algún tiempo. La primera es que el crecimiento mundial, tanto en el corto y mediano plazo, va a ser más bajo de lo que pensábamos antes de la crisis. El ejemplo típico es China, que fue creciendo a 10%, y si las cosas van bien, crecerá de 6% a 7%. En las economías avanzadas también, el potencial de crecimiento es menor de lo que pensábamos. Esto implica menores exportaciones para América Latina.
    El segundo factor implica también que los precios de los commodities no van a volver a los niveles máximos que vimos antes de la crisis. América Latina tiene que aceptar que los precios serán más bajos durante algún tiempo.
    ¿Cree que los responsables políticos de la región perdieron una oportunidad cuando crecían a tasas elevadas y los precios de los commodities eran altos para reformar y preparar el camino para un alto crecimiento sostenible?
    —Muchas inversiones se han hecho asumiendo que los precios de los commodities iban a permanecer altos durante mucho tiempo. Desde donde estamos ahora, se puede decir que probablemente hubo un exceso de inversión y, en consecuencia, habrá un periodo de menor inversión en el futuro cercano. En caso de que alguien hubiera sido lo suficientemente sabio como para prever y evitar esta situación, es más fácil de decir en retrospectiva, pero la anticipación era pensando que los precios se iban a mantener altos durante un largo periodo.
    ¿Así que hubo un grado de confort y complacencia que impedía que las reformas estructurales se aplicaran?
    —Cuando las cosas van bien, la presión para hacer reformas estructurales es débil. Esto es cierto para cualquier país del mundo, no sólo para América Latina. Claramente, hay una serie de reformas estructurales que América Latina probablemente debería haber comenzado en el pasado. Ahora que la economía se está desacelerando, esas reformas se vuelven aún más importantes. Estas reformas incluyen la inversión pública en infraestructura, educación, regulación de los mercados públicos, tributación, sólo por nombrar unas cuantas.
    ¿Las políticas públicas pobres son culpables de este periodo de bajo crecimiento?
    —No, esta no es mi valoración. Las políticas públicas no siempre son perfectas, pero la desaceleración en países de América Latina se debe en gran parte a factores externos. México, por ejemplo, depende mucho de la economía estadounidense para su crecimiento. Chile, por otra parte, es dependiente de la demanda de commodities.
    En vista de esta perspectiva de crecimiento más débil, ¿cuáles deberían ser las prioridades políticas para las autoridades de la región?
    —En el corto plazo la pregunta es si se puede y cómo impulsar la demanda. En la mayoría de países de la región no hay un gran espacio fiscal para hacer eso, pero hay algo de espacio para utilizar la política monetaria, al menos cuando la inflación no es demasiado alta; sin embargo, esto no resuelve el problema a mediano plazo para el crecimiento. Esos países necesitarán pensar en la reasignación de su economía lejos de commodities, al menos en parte, y concretar formas estructurales.
    ¿En términos de deuda pública, ve usted algunos focos rojos en los países de América Latina?
    —No creo que los niveles de deuda en América Latina sean preocupantes como sucede en Europa, pero al mismo tiempo, estos países probablemente no tienen mucho espacio fiscal, así que no creo que en esta etapa las expansiones fiscales se justifiquen en América Latina.
    ¿Podríamos ver un nuevo orden económico mundial, con la disminución de los precios del crudo?
    —Un nuevo orden económico es una palabra demasiado grande, pero seguramente, la baja de los precios del petróleo tiene importantes implicaciones geopolíticas. Tres países más afectados por esto son Rusia, Venezuela e Irán, los que probablemente más se beneficiarán de precios más bajos del petróleo son Estados Unidos, Europa y Japón. Desde el punto de vista de economía global de la disminución en el precio del petróleo es una buena noticia para el mundo, pero algunos países van a ser afectados de manera adversa.
    Y en este escenario, ¿cómo ve a México, porque el petróleo es una de sus mayores fuentes de ingresos?
    —Combinado con la disminución del precio de los commodities, no es muy buena noticia para México. Sin embargo, la advertencia importante para el país es que es muy dependiente de lo que ocurre en Estados Unidos, y ese país lo está haciendo bien.
    Ahora que las políticas monetarias no convencionales están llegando a su fin en Estados Unidos, ¿cree que América Latina está preparada para enfrentar un eventual aumento en las tasas de interés de la Fed?
    —Si la recuperación de Estados Unidos continúa, lo que creo que hará, vamos a ver un aumento en las tasas de interés; esto tendrá un impacto en América Latina, que forzará a la mayoría de los países latinoamericanos a aumentar sus tasas de interés, y las condiciones financieras serán más ajustadas. Algunos de los flujos de capital que beneficiaron a países de América Latina pueden regresarse, pensando en Brasil, por ejemplo. Con suerte, será un proceso fácil, que de cierto modo ya ha comenzado: los inversionistas financieros no pueden esperar para actuar el día en el que las tasas de interés se incrementen, miran hacia adelante y toman decisiones antes, dado que el mensaje de la Fed ha sido muy claro, explicando cuándo y cómo se avanzará. Deberá ser un proceso relativamente suave. Dicho esto, las condiciones financieras serán más estrictas para América Latina, y la región tiene que estar preparada para ello.
    ¿Qué pasa con el riesgo de fuga de capitales? Usted mencionó en julio, cuando visitó México, que los inversionistas son menos tolerantes al riesgo dada la recuperación desigual en el mundo y la difícil situación en la mayoría de los mercados emergentes, en cuanto a México, ¿ve el riesgo de que los inversionistas retiren su capital del país?
    —Creo que una de las lecciones de la llamada taper tantrum del año pasado es que los inversionistas extranjeros, cuando deciden repatriar fondos, miran atentamente cómo lo están haciendo los países y salen de donde creen que hay más riesgo; en ese sentido, creo que México está bien colocado, existe un amplio reconocimiento de que las políticas monetarias y fiscales son sólidas y responsables, por eso no creo que México esté en gran peligro. Además, el hecho de que México tiene un acuerdo de liquidez con el FMI (los llamados “FCL”) ofrece un seguro contra disturbios, si llegaran a suceder.
    En cuanto a los estallidos de violencia e inseguridad en algunas regiones del país, ¿esto también tiene un impacto en la economía a pesar del marco macroeconómico sólido que mencionó antes?
    —La inseguridad es mala en sí misma, y mala para la actividad económica. Ahora, la pregunta es si los últimos acontecimientos impactarán en el crecimiento. México ha iniciado importantes reformas estructurales, pero mirando al futuro, hay dos grandes cuestiones que deben abordarse: una es la educación y la otra es seguridad; y está claro que si la seguridad no se mejora, con el tiempo afectará el crecimiento, ¿cuándo y cuánto? Yo no lo sé.
    En los últimos años se habló en la prensa y en los mercados de “el momento mexicano”, y que los inversionistas debían mirar a México para invertir; sin embargo, el crecimiento en los últimos años se quedó corto. ¿Cree usted que este “momento mexicano” fue justificado o que se sobrevendió?
    —Creo que los inversionistas, en general, tienden a ser muy entusiastas y luego muy pesimistas. La realidad es que México tiene muchas fortalezas, tiene un marco de política macroeconómica muy sólido, está implementando un conjunto muy ambicioso de reformas estructurales, México tiene mucho potencial, el crecimiento de este año se vio limitado en gran parte debido a acontecimientos externos, y no a las debilidades inherentes en México.
    ¿Cuál es su perspectiva económica para el país en los próximos años?
    —Creo que México está en buena forma. A medida que la recuperación en Estados Unidos se afianza, se reanuda la actividad de la construcción, y el efecto de las reformas empieza a ser sentido. El crecimiento de México será mayor, obviamente todavía tiene desafíos por enfrentar, empezando con los precios de los commodities y factores internos, tales como los problemas de seguridad, pero México tiene un marco macroeconómico sólido, y por eso me siento optimista.
    ¿Cuáles son sus números concretos para el crecimiento?
    —Para 2014, nuestra última previsión es que el crecimiento sea de 2.4%, y esperamos que el próximo año sea de 3.5%, en gran parte por la recuperación sostenida de Estados Unidos, y la orientación en políticas de demanda.
    Hablaba de las reformas estructurales en México. ¿Cuáles son los retos asociados con el proceso de implementación?
    —Las reformas en la energía, las telecomunicaciones, la educación y los sectores financieros tienen el potencial para impulsar el crecimiento, haciendo la economía más eficiente por la intensificación de la producción de energía. Estimamos un impulso al crecimiento del orden de medio punto porcentual a un punto por año en el mediano plazo.
    ¿Cuál es la perspectiva para la economía mundial?
    —Sigue siendo débil, y con grandes diferencias entre los países. Entre las economías avanzadas, Estados Unidos y el Reino Unido están viendo una recuperación sólida, pero Japón y la euro zona están luchando, y luego, si nos fijamos en los países de mercados emergentes, de nuevo hay mucha diversidad. Hay países como China y la India que lo están haciendo bien, aunque no están creciendo al nivel anterior a la crisis, y hay otros como Brasil o Rusia que se están quedando cortos.
    ¿Cree usted que en la eurozona hay un riesgo potencial de caer en la deflación?
    —Ponemos la probabilidad en un 30% cuando publicamos el Panorama Económico Mundial en octubre pasado; es un poco más difícil decir hoy, hay factores trabajando en ambos sentidos. En primer lugar, las noticias desde que el Panorama Económico Mundial se publicó han sido generalmente malas, los índices de producción son peores de lo previsto en varios países, incluso en Alemania.
    Hay dos cosas que han sucedido y van en sentido contrario, la primera es que el euro se ha depreciado un poco. Eso ayudará a aumentar la actividad y también en el lado de la inflación. La segunda es la disminución en el precio del petróleo, que en general es una buena noticia para los importadores de petróleo. Aumenta el ingreso real, eleva la inversión y el consumo.

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