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    Correspondencia a fondo, Arnaldo Orfila y Octavio Paz

    By on 13 diciembre, 2014
    Correspondencia a fondo, Arnaldo Orfila y Octavio Paz

     

    El editor Arnaldo Orfila cruzó cartas con dos de los mayores intelectuales mexicanos, Carlos Fuentes (1965-1979) y Octavio Paz (1965-1970), en lapsos que coincidieron con su destitución del Fondo de Cultura Económica(FCE), contra la cual reaccionaron ambos; con la fundación de Siglo XXI y la publicación de obras clave del poeta y el narrador, y con la represión en el régimen priísta y la matanza del 68.

    Hace una década se publicaron las Cartas cruzadas que daban cuenta del diálogo entre Paz y el editor, un volumen que precedió a dos con las correspondencias del argentino con Fuentes y Alfonso Reyes (de 1923 a 1957), anotados por Ignacio Padilla y Serge I. Zaitzeff, respectivamente.

    Poco después de iniciada esa correspondencia Orfila-Paz, el Fondo de Cultura Económica destituyó al editor argentino por la publicación de dos libros que causaron molestia en el régimen de Gustavo Díaz Ordaz.

    En el marco del centenario del Nobel de Literatura y de los 50 años de Siglo XXI, Cartas cruzadas se reeditará con anotaciones del escritor Adolfo Castañón, amigo de Paz y estudioso de su obra, quien habla sobre esa correspondencia y su relevancia.

    La editorial fundada por Orfila anticipa la publicación de la nueva edición para el primer trimestre de 2015 y estudia la posibilidad de sacarla ahora en dos tomos dada su importancia.

    Castañón explica que desde la publicación de la primera edición de las cartas Orfila-Paz, el director de la editorial, Jaime Labastida -quien entonces la prologó-, estaba consciente de la necesidad de precisar, situar y documentar referencias que aparecen en esa correspondencia que se desarrolla del 18 de junio de 1965 al 24 de diciembre de 1970, con claves sobre la vida cultural y política de México en ese lapso.

    “Ese es el espíritu. Uno no tiene que dar por sabido quién es Orfila o Paz o quiénes aparecen en las cartas, en términos de su situación en el espacio, en la geografía. Me dediqué entonces, con asistentes e investigadores, a hacer esta edición anotada”, expone Castañón.

    La primera carta, de Paz a Orfila, se fecha el 18 de junio de 1965 y aborda una serie de propuestas al entonces director del FCE, entre ellas una “antología general de la poesía en lengua castellana”; y la última es de la Nochebuena de 1970, en la que Orfila -ya director de Siglo XXI- dice a Paz con sarcástico triunfo que las críticas del saliente presidente Gustavo Díaz Ordaz incrementaron las ventas de Posdata.

    “Ese periodo de escasos cinco o seis años es muy rico y provocador. En él convergen: uno, la biografía literaria y cultural de Octavio Paz, que está en plena efervescencia creativa en esos años milagrosos de su segunda etapa; dos, un momento excepcional con la fundación de la editorialSiglo XXI y en la que se ve a Orfila con gran capacidad de articulación del discurso intelectual público, literario y artístico y; tres, un momento muy importante en el proceso de democratización o de la búsqueda de nuevos espacios para la libertad, la utopía, la crítica en México en esos años”, expone Adolfo Castañón.

    Añade que la correspondencia con Orfila involucra a al menos cuatro proyectos relacionados con el poeta, como la antología Poesía en movimiento y los volúmenes de ensayos Corriente alterna, Posdata y Díptico (sobre Marcel Duchamps y Claude Lévy-Strauss, que apareció en francés).
    Sobre Posdata, Castañón destaca su vigencia. “Aunque es delgadito, es el gran libro de Paz de los 70, es un libro con una gran hondura histórica, política y profética. Yo diría que todavía hoy, aquí y ahora, estamos bajo la sombra de Posdata; la idea de reconvertir la cultura nacional en parque temático ya está en Posdata, criticada y comentada”.

    Respecto a la antología de poesía firmada por Paz, José Emilio Pacheco, Alí Chumacero yHomero Aridjis, Castañón destaca cómo se transparentó ésta en las cartas.

    “(La correspondencia transparenta) el estira y afloja, la negociación, el forcejeo, la conversación, además de muy constructiva literariamente, es muy minuciosa, muy transparente en torno a Poesía en movimiento. Casi no hay ninguna antología en la que se tenga la posibilidad de ver cómo se hizo, realmente es muy transparente la forma en que se van midiendo las posiciones, calculando el terreno, deslindando a quién sí y a quién no se incluye y por qué. Es muy edificante, diría yo”.

    -¿Alguien quedó contento con la edición final de Poesía en movimiento?

    -Bueno, el público quedó muy contento. Se ha reeditado muchas veces -expone Castañón, quien para su edición anotada de las cartas Orfila-Paz dice haber incluido un dossier sobre la recepción de la antología hace casi medio siglo y cuya más reciente edición, de 2014 conmemorativa del centenario de Paz, ya se agotó.

    -Pacheco quería que se modificara la antología, incluso que se retirara su nombre de ella, ¿no?

    -Nunca llegó con Orfila y le dijo: “quiten mi nombre, ya no lo quiero”. Si lo pidió, no fue algo formal.

    Castañón dice que Pacheco se quejaba “y no sin razón” de que Poesía en movimiento era una antología que había petrificado a la poesía mexicana y que luego de ella parecería que no había posibilidad de hacer una nueva.

    “Poesía en movimiento es una antología canónica, que estableció una partitura muy sólida. Está firmada por Paz, Pacheco, Chumacero y Aridjis, pero también por Orfila”, sostiene.

    La salida del Fondo de Cultura Económica. Otro gran tema es la gestación de una revista, que a la postre sería Plural, lanzada en 1971 ya no por la editorial de Orfila.

    A lo largo de las cartas pesa, como detonador, la sombra de la destitución el 8 de noviembre de 1965 de Orfila del FCE, al que dirigió 17 años desde 1948, tras la publicación de los libros de los estadounidenses: Escucha, yanki (La revolución en Cuba), del sociólogo C. Wright Mills, y Los hijos de Sánchez. Autobiografía de una familia mexicana, del antropólogo Oscar Lewis.

    La salida de Orfila del Fondo de Cultura Económica (editorial estatal que este 2014 celebra su 70 aniversario) deriva en la suspensión de proyectos como Poesía en movimiento, la creación de una nueva editorial crítica, que a la postre publicó ese libro y otros fundamentales como Posdata y Corriente alterna, de Paz; Zona Sagrada, de Carlos Fuentes, o José Trigo, de Fernando del Paso.

    “Fue muy decisivo para la fundación de Siglo XXI y la creación de Poesía en movimiento que Orfila saliera del Fondo. Creo que ya en ese momento no se trataba de hacer una antología platónicamente o en frío, sino en hacer una antología que tenía que ver con una propuesta política, era como apoyar a la editorial naciente. Eso cambió las cosas. Paz (reacio en principio a participar en esa antología) se decide a hacerlo y Orfila le da todo su apoyo”, explica.

    -¿Fue una mala decisión del Fondo destituir a Orfila?

    -La historia de Orfila y el Fondo de Cultura Económica es más compleja que la publicación de un libro o dos. Tiene que ver con un proceso, que indudablemente involucra a la figura del nuevo presidente de la República (Díaz Ordaz) y al clima político nuevo, en el cual el discurso crítico afiliado al marxismo o a la izquierda empieza a ser visto con una cierta suspicacia.

     

     

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