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    Arriba a la capital potosina exposición pictográfica de los normalistas desaparecidos

    By on 7 diciembre, 2014

     

    La exposición pictográfica “43 rostros, 43 nombres” que busca posicionar en la memoria colectiva a los estudiantes desaparecidos en una acción combinada entre la policías municipales de Iguala y Cocula, y un grupo de sicarios y elementos parapoliciacos los días 26 y 27 de septiembre, arribó a la capital poto-sina.
    Se trata de 43 rostros de los estudiantes de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, así como de tres de ellos asesinados a balazos, tras una emboscada; la galería fue expuesta frente al Palacio Municipal DE slp.
    De acuerdo con los integrantes de la Caravana 43 rostros, 43 nombres, la exposición busca que estos rostros y nombres no sean sepultados por el olvido que se desprende del miedo al gobierno, de la insolidaridad o la falta absoluta de corazón.
    Además, la caravana que ya estuvo en la ciudad de Guadalajara, Jalisco y en la capital de Aguascalientes, tiene como propósito obtener recursos para continuar la búsqueda de los desaparecidos.
    TESTIMONIO
    Cuando el Presidente Peña le extendió la mano, en una reunión con padres de los normalistas desaparecidos por las policías municipales de Iguala y Cocula, Guerrero, don Rafael López, padre de Julio César López Patolzin, le negó la suya .
    Aseguró que no acudieron a aquella reunión convocada por el primer mandatario a escuchar discursos mentirosos, ni a pedir nada que no fuera la presentación con vida de sus hijos, los 43 desaparecidos y justicia para los normalistas asesinados.
    El atentado de los días 26 y 26 de septiembre fue planeado por las autoridades de los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal, como lo muestran las evidencias que dan cuenta de que ni los militares ni la policía ministerial, ni la policía federal, acuartelados a unos metros de donde se registró la emboscada a los estudiantes, acudieron a auxiliarlos, a pesar de los tiros de fusil y pistolas y del tabletear de las ametralladoras.
    Ellos saben (el gobierno federal, estatal y municipal) dónde están nuestros hijos; ellos, los que bloqueron con integrantes del ejército los caminos vecinales, de terracería, los tramos carreteros entre las poblaciones de origen para impedir que los familiares llegaran a Iguala a buscarlos.
    Nos quisieron comprar, nos hicieron ofertas de ayuda por medio de intermediarios a los que, cuando llegaron a preguntar qué es lo que pedíamos les dijimos: “a nuestros hijos; a los 43 muchachos, porque todos son nuestros hijos”.
    Rafael López llamó, en su cara —algo que no consignaron las influyentes televisoras—, cobarde y asesino a Peña Nieto, al que de nuevo, en el mitin realizado en el kiosco de la Plaza de Armas de San Luis, con las luces apagadas en su totalidad, el consternado padre de familia volvió a llamar cobarde, “porque atacó a unos niños”.
    Don Rafael lloró al recordar los sueños de maestro de su hijo, sus planes, sus promesas filiales, cuando le dijo que, una vez que se recibiera y trabajara, juntaría un dinerito para comprar un tractor que le ayudara a cultivar la parcela. Rafael se seca las lágrimas y fija la vista en sus deteriorados zapatos, obsequio de Julio César… “No me los voy a quitar, hasta que no lo encuentre; con ellos no me voy a cansar de buscarlo, de reclamar su presencia, de luchar porque aparezca… He soñado con él, con que ha regresado, con que ha vuelto a casa. Aquí me suelto porque no puedo llorar delante de mi esposa, que está triste, angustiada, enferma. Debo darle ánimos y decirle que va a aparecer, que va a aparecer porque mucha gente reza por él, por los 43.
    En el mitin, un normalista sobreviviente consideró que la propuesta de Enrique Peña es una burla sangrienta, inaceptable: pedir paz, pedir resignación, es una ofensa al dolor de los padres que perdieron a sus hijos, a los que hoy siguen buscando a 43 desaparecidos. El gobierno y el poder político en México están podridos, corruptos… Hoy es una práctica política desaparecer al que denuncia, reprimir y matar al que se manifiesta.
    El joven estudiante dijo que hoy en guerrero se están configurando consejos comunitarios para tomar el control de los ayuntamientos; reprochó que la Iglesia Católica se sume a la estrategia de Peña Nieto en nombre de la paz y en el rechazo a la “violencia” del movimiento nacional e internacional de protesta ¿Dónde estaban ellos para frenar la violencia criminal contra nuestros hermanos de Ayotzinapa?
    Dijo que se está analizando la factibilidad de enviar a otros países, representaciones para informar sobre la realidad de los hechos, para denunciar la guerra sucia, “para denunciar los procesos de desarticulación y criminalización del movimiento por los poderes fácticos que gobiernan al país con ese títere llamado Enrique Peña Nieto”: los grandes empresarios, los partidos políticos, las trasnacionales.
    El maestro Carlos Rivera, egresado de Ayotzinapa, y docente en Salinas de Hidalgo, San Luis Potosí, advirtió que el movimiento de resistencia civil no culminará hasta encontrar a los 43 estudiantes desaparecidos, hasta que no se haga justicia para los muertos y los heridos, hasta que los criminales no abandonen sus posiciones en el gobierno y la política. No vamos a declinar la lucha –dijo.
    Otro profesor, Rafael Loredo explicó el funcionamiento de las Escuelas Normales Rurales, de las que subsisten 16 en el país, de un total de 37 instaladas por el general Lázaro Cárdenas; La última normal rural fue cerrada por el ahora Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, el que se declaro “cansado”.
    Las Escuelas Normales Rurales se desarrollan en cinco ejes: Académico, cultural, deportivo, de módulos de producción y político; en este último se subraya una influencia socialista-marxista, y es esto lo que ha alentado la persecución y el hostigamiento, no porque los normalistas sean delincuentes, no porque sean traficantes ni sicarios, sino porque su educación se enfoca a la búsqueda del bien social.
    Las televisoras, dijo, nos difaman, nos acusan de todo, nos llaman vándalos, delincuentes, alborotadores, secuestradores, nos acusan de tener vínculos criminales pero no dicen estas televisoras que el único cartel que existe en México es el integrado por el gobierno y los partidos políticos, los corruptos y corruptores, los violentos, los que roban, secuestran, asesinan, los que saquean al país para responder a los intereses de los ricos, de los empresarios, del crimen organizado, quienes, con las trasnacionales, han impuesto, por medio de un colosal fraude nacional al títere de Enrique Peña Nieto.
    El mitin concluyó con arengas al movimiento de resistencia nacional. A desbancar a los partidos políticos (Todos) del poder en los procesos electorales de 2015, para recobrar a México, para darle mayor dignidad y respeto a la nación.

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