El huracán Gonzalo derribó árboles, cortó líneas eléctricas y dañó el principal hospital de Bermudas durante un embate de horas de horas de duración, la segunda gran tormenta que azota el pequeño archipiélago británico en menos de una semana.
El vórtice del huracán cruzó Bermudas durante la noche del viernes y sus vientos y fuerte oleaje seguían azotando las islas a primera hora del sábado mientras Gonzalo avanzaba hacia el norte sobre el Atlántico.
Los meteorólogos advirtieron del peligro de olas de hasta tres metros que podrían causar inundaciones generalizadas, pero la evaluación completa de los daños no se realizará probablemente hasta el amanecer.
Algo menos de la mitad de los 70 mil residentes de la isla informaron de cortes de luz a última hora del viernes al paso del huracán, solo días después de que la tormenta tropical Fay dañase viviendas y dejase árboles y líneas eléctricas derribadas.
«Verse afectado dos veces por dos ciclones diferentes es inusual, como mínimo», dijo Max Mayfield, ex director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos en Miami.
Gonzalo se aproximó a Bermudas como un huracán de categoría 3 y se debilitó un poco, hasta categoría 2, justo antes de tocar tierra con vientos sostenidos de 175 kilómetros por hora. El Servicio Meteorológico de Bermudas dijo que los vientos de fuerza huracanada barrerían la isla durante la madrugada del sábado, y vientos con una fuerza similar a los de una tormenta tropical continuarían hasta cerca del amanecer.
Ya al paso de la tormenta, residentes informaron de porches destrozados y otros problemas. Parte del tejado del principal hospital de Bermudas se vio afectado y el agua causó daños en la nueva unidad de cuidados intensivos, dijo el portavoz de la policía Dwayne Caines.
Las inundaciones eran la principal preocupación en Bermudas, que tiene una de las rentas per cápita más altas del mundo y es conocida por su estricto código de construcción, que asegura que las viviendas puedan soportar vientos sostenidos de al menos 177 kph.
«Los daños por agua, especialmente por la acción de las olas, serán los más importantes», dijo Water destacando que el mar había subido entre nueve y 12 metros.
El último gran huracán que azotó Bermudas fue Fabián, en septiembre de 2003, una tormenta de categoría 3 que mató a cuatro personas y dejó más de 100 millones de dólares en daños, ya que arrancó tejados y árboles y destrozó e inundó sus famosos campos de golf. También dañó la carretera de acceso al aeropuerto y dejó a decenas de miles de viviendas y negocios sin electricidad.
Los meteorólogos habían previsto que Gonzalo seguiría la trayectoria de Fabián causando daños similares en el archipiélago, ubicado a unos mil 400 kilómetros de la costa de Estados Unidos.
