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    Tabaquismo, adicción a la nicotina

    By on 16 octubre, 2014

     

    Dependencia excesiva hacia la nicotina que contiene el tabaco, la cual provoca que los vasos sanguíneos se estrechen, la circulación de la sangre sea lenta y el corazón trabaje de manera forzada. Junto con otras sustancias tóxicas que tiene el cigarro, puede ocasionar cáncer de pulmón, boca, laringe, esófago, riñón, vejiga y páncreas, así como asma, bronquitis y enfisema pulmonar. Otras consecuencias de su consumo son envejecimiento prematuro de la piel, daños a la dentadura, mal aliento, manchas en las uñas de los dedos, así como úlceras gástricas y duodenales.
    Es importante saber que el humo que despide un cigarro incluye los siguientes elementos:
    Alquitrán.
    Nicotina.
    Monóxido de carbono.
    Irritantes.
    Se ha demostrado que de estos componentes, el alquitrán e irritantes son los agentes responsables del cáncer de pulmón, bronquitis crónica y enfisema, en tanto que la nicotina ocasiona adicción e incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, además aumenta la frecuencia cardiaca, presión arterial y concentraciones de adrenalina y noradrenalina (hormonas encargadas de poner a un individuo en estado de alerta).
    En fumadores habituales, existen algunas diferencias en los efectos de la nicotina, por ejemplo, la presión no sube significativamente debido a desarrollo de tolerancia a la nicotina.
    El periodo de abstinencia se presenta cuando se ha consumido diariamente nicotina durante meses o años y la interrupción brusca o reducción en la cantidad es seguida de los siguientes síntomas:
    Excesiva necesidad de fumar.
    Irritabilidad, frustración y cólera.
    Ansiedad.
    Dificultad para concentrarse.
    Inquietud.
    Impaciencia.
    Insomnio.
    Disminución de la frecuencia cardiaca.
    Aumento del apetito y peso corporal.
    Causas
    Suele iniciar en la adolescencia debido a la presión que ejercen los compañeros de escuela.
    Publicidad excesiva en torno al consumo de cigarros.
    Imitación y curiosidad.
    Estrés y nerviosismo.
    Síntomas
    Necesidad de fumar todo el día.
    Mala condición física, lo que deriva en aceleración del ritmo cardiaco y dificultad para respirar ante esfuerzos, por ejemplo, al subir escaleras.
    Irritabilidad y ansiedad cuando se acaban los cigarros.
    Alteración de los sentidos del gusto y del olfato, lo que ocasiona que la percepción del sabor de los alimentos cambie y no resulten tan apetitosos.
    Frecuentes enfermedades en vías respiratorias, como tos, infección de garganta, laringitis, bronquitis y bronconeumonía, las cuales se presentan de manera crónica.
    Diagnóstico
    Con base en los síntomas anteriores es posible determinar si una persona es dependiente del tabaco.
    En clínicas antitabaco se le proporciona al fumador un cuestionario que permite valorar el grado de adicción.
    Se solicitan pruebas que miden la capacidad respiratoria, lo que se consigue mediante dispositivo que registra inhalaciones y exhalaciones de la persona, las cuales son inconstantes e insuficientes.
    Prevención
    Es necesario que los padres pongan el ejemplo y eviten fumar.
    Inducir a los hijos a practicar algún deporte.
    Es importante que les expongan las consecuencias que provoca el consumo de tabaco en la salud, como cáncer, enfisema y enfermedades del corazón, entre otras.
    Brindar seguridad y confianza a los jóvenes les ayuda a que no sean presionados por los “amigos”.
    Tratamiento
    Se puede recurrir a deshabituantes del tabaco, los cuales proporcionan pequeñas dosis de nicotina al fumador, y evitan que se presenten los síntomas de abstinencia; así, paulatinamente el organismo se desacostumbra de la sustancia adictiva. Entre ellos se encuentran:
    Goma de mascar, se comercializa desde los años 70 y constituye gran ayuda, ya que cada vez que se siente necesidad de fumar se mastica el chicle e inmediatamente la persona se relaja al controlar su ansiedad por el cigarro.
    Inhalador, dispositivo que consta de boquilla y contenedor, en este último, se coloca un cartucho que contiene nicotina, la cual se aspira por la boca.
    Parches, formulación sencilla que administra dosis controladas de nicotina a través de la piel para superar los síntomas de abstinencia, lo cual reduce tendencia a recaídas.
    Pastillas que actúan en el sistema nervioso central (cerebro), las cuales están indicadas para el tratamiento de depresión, pero que simultáneamente ayudan a combatir el hábito del tabaquismo.
    Asimismo puede recurrirse a:
    Terapia educacional, que consiste en proporcionar información al fumador acerca de los peligros del tabaquismo y los beneficios que obtendrá al dejar ese hábito.
    Terapia psicológica, que enseña técnicas de autocontrol para disminuir la necesidad de fumar, combate la ansiedad y proporciona herramientas para que el paciente pueda tener una vida sana.

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