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Cumple sus sueños antes de llegar a la edad adulta

By on 10 octubre, 2014

 

Alejandra Orozco es medallista olímpica de Londres 2012 en sincronizados; además ganó metal en los JO Juveniles y el Mundial

Por momentos se olvida que la clavadista Alejandra Orozco es apenas un atleta juvenil. Que aún debe de viajar acompañada por un persona adulta en largas concentraciones y que no se le tiene permitido sacar una licencia de conducir.

Gran parte se debe a que ya probó las mieles del olimpo, cuando subió al podio en los Juegos de Londres 2012, por una plata en sincronizados. El sueño de millones de atletas que pueden pasar años hasta conseguir una presea en la máxima justa deportiva.

Pero Ale aún tiene 17 años pese a su ya nutrido paso en competencias nacionales e interncionales. Esa etiqueta de “juvenil” le permitió asistir a sus primeros Juegos Olímpicos de edad restringuida y a un Mundial de Clavados también de menores en donde se adjudicó preseas en un proceso invertido para cualquier atleta.

Orozco Loza, en visita a la redacción un Diario de circulación nacional comparte su sentir de ser una “veterana” juvenil.

Es buena cosecha el ganar dos medallas en los Olímpicos Juveniles de Nanjing 2014 y una presea en el Mundial de Clavados Juvenil…

-Estoy contenta de este año. Estoy satisfecha porque cumplí los retos que me propuse. Estas competencias eran las más importantes del año, los sueños que tenía eran clasificar a los Juegos Juveniles y, luego, conseguir una medalla, así que lo conseguí. Termino contenta mi año de competencia.

¿Cómo fue vivir primero unos Juegos Olímpicos y luego unos Juveniles? No es usual.

-Es diferente estos Juegos a lo que viví en Londres. Los Olímpicos de 2012 lo veía como algo muy alto, que era como un sueño. Era como yo la chiquita y decir ‘qué padre’ todo lo que me rodeaba. Ahora en Nanjing fue todo más parejo. Todos con la misma edad. Simplemente fueron experiencias diferentes. Fue vivir este proceso al revés. Los Juegos Olímpicos de la juventud lo hacen para que uno vaya viendo como son los Juegos Olímpicos de mayores. Esta justa de Nanjing también la disfruté porque hay mucha competencia con los demás países. Hay mucho de qué aprender y mucho por qué disfrutar.

¿Qué ventajas sacaste de haber estado ya en unos Juegos Olímpicos de mayores?

-Más que ventaja, ya sabía la euforia que causa estar en una justa de corte olímpico, el saber el cómo responde la gente, el ambiente que hay entorno a la competencia.

Ya estaba más consciente. Pero también era algo que me motivaba el saber que iba a vivir de nuevo todo este entorno, en donde todos los atletas dan lo mejor de sí. Fue algo que quise disfrutar y creo que sí lo gocé.

¿Cómo viviste esta experiencia de disputar una competencia con un equipo formado por parejas de diferente nacionalidades? Aquí sacaste la presea de oro en sincronizados de plataforma a lado del noruego Daniel Jensen.

-Esta fue la competencia más divertida. La que más nos emocionó a todos los atletas por lo mismo de que era algo raro. Algo que se supone no debe de pasar, pero estuvo padre que lo hacen para lograr una competencia entre las naciones. Fue padre el saber que uno tendría de pareja a alguien de otro país. Otro factor divertido fue el idioma, pues esa era la primera barrera al preguntarse ‘¿cómo le hablo?’ Al final de cuentas, salió todo bien y todos los que tomamos parte de la prueba lo disfrutamos. Estábamos todos echándonos porras, que es algo que tampoco pasa. Además contentos porque el resultado se nos dio.

Tienes pocos días de descanso y viajas a Rusia para el Mundial de Clavados Juvenil, en donde obtienes la plata en 10 metros. Todo fue muy rápido…

-Sólo estuve dos días en mi casa cuando ya tuve que viajar de nuevo. Traté de no pensar en la carga de trabajo que traía. Simplemente intenté concentrarme en lo que era la competencia. Participé en tres pruebas, tanto en trampolín, como en plataforma. Mi fuerte es la plataforma, sin embargo, no tuve tan malos resultados en trampolín. Me quedo contenta con la competencias, porque son pruebas que por la edad no las vas a repetir. Por ejemplo, ya el otro año termino mis competencias juveniles. Será mi último año y son experiencias que ya no se dan. Son cosas que se quedan como grandes recuerdos.

Regresas a México y sorprende que no lograras tu pase a Centroamericanos. ¿Qué pasó ahí?

-El año fue muy pesado. No paré de competir desde enero. Todos los meses tenía una o dos competencias. Sí estuvo muy larga la agenda, tanto física como mentalmente, pero, simplemente en el selectivo intenté encerrarme en una burbuja, dar lo mejor de mí y no pensar en el cansancio acumulado en todo el año y ahí está el resultado. No me queda la ‘espinita’ de no haber clasificado a Centroamericanos, porque yo sé que me subí y di lo mejor. Malo hubiera sido que me hubiera quedado con el sentimiento de que podía dar más. Simplemente fue lo mejor que pude dar. Estoy contenta de que Ale [Estrella] y Gaby [Agundez] se clasificaron, yo sé que dieron lo mejor.

¿Qué otras cosas te faltan por lograr en tu carrera deportiva?

-Me gustaría seguir cosechando resultados de manera individual. Faltan dos años para Río de Janeiro y mi sueño máximo es estar en unos segundos Juegos Olímpicos. Me pongo metas a corto y largo plazo. Vivo el día a día en donde sé que debo de seguir entrenando, seguir dando lo mejor de mí para alcanzar mis sueños.

¿Qué tanto anhelas estar en Río de Janeiro y volver a ser medallista?

-Tengo demasiada ilusión por llegar a Río. Si no, no estaría dando resultados para mejorar día con día. Esto es lo que hago, es lo que me gusta hacer y tengo ganas de seguir. Primeramente me concentro en clasificar, pues el nivel ha estado subiendo mucho. Más que nada me concentro en clasificarme para volver a disfrutar esa experiencia tan linda como fue Londres 2012.

 

 

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