El Muca Roma busca que museo genere contenidos

Con un consejo asesor, la transformación de las salas de exhibición en laboratorios artísticos y la participación activa del público, Mariana David busca devolver la vocación experimental al Museo Universitario de Ciencias y Artes Roma (MUCA Roma), que dirige desde 2013.
La intención es convertirlo en un centro de producción de conocimiento y no sólo un repositorio de exposiciones, pues su carácter desde su fundación hace 14 años es la de promover el arte joven, experimental y transdisciplinario.
“Si bien hace 14 años era muy distinta la oferta cultural, ahora se ha multiplicado y tenemos más galerías y museos. En este contexto, y con un intento de devolverle el carácter experimental, hemos considerado un cambio metodológico en el que pretendemos funcionar como un generador de contenidos más que un contenedor”, explica David, historiadora de arte.
Si bien el programa de exposiciones se mantendrá, detalla en entrevista con Excélsior que la intención es que éstas no sean el motor del museo; sino una serie de acciones que deriven en proyectos propios cuya exhibición en sala no sea la meta final, y más bien se genere un intercambio con especialistas de otras disciplinas y con el espectador.
A ello responde Anverso, el primer proyecto de esta reestructura que consiste en la ocupación literal de las salas del museo por cinco artistas, como si fueran sus estudios de producción, y que estarán abiertos al público todos los días. Cada jueves de la semana se realizará una actividad especial para hablar del avance del trabajo de cada uno.
En este ejercicio, que se realizará de septiembre a diciembre, participan Antonio Bravo, Néstor Jiménez, Elsa-Louise Manceaux, Javier Villanueva y Pamela Zeferino, quienes son asesorados por Carlos Amorales, Gustavo Artigas y Magnolia de la Garza. “Hemos detectado que para una cierta generación de artistas consolidados en la escena internacional y nacional hay un interés por tender un puente hacia las nuevas generaciones de manera bilateral, y a la vez han surgido diferentes modelos pedagógicos. Estos cinco artistas trabajan desde hace tiempo con Carlos Amorales y Gustavo Artigas, se reúnen una vez por semana a discutir sobre sus trabajos, y los invitamos a ocupar el museo para esta discusión”.
No hay un curador o museógrafo que determine el curso del proyecto, y más bien son los mismos artistas quienes decidirán el desarrollo de su trabajo a partir de la experiencia de cada semana con el público; incluso los temas que aborda cada uno carecen de un eje curatorial y así hay quien trabaja sobre arquitectura y otros sobre historia del arte.
“El formato expositivo es el más común en un museo y, aunque se generen charlas y actividades paralelas, el núcleo es una exposición, pero eso hace que el museo sea un contenedor, y no un generador. A mí me interesa que sea más un generador y por eso quitamos la figura del curador y creamos el consejo de tres miembros.