Una fiesta fue la que generaron La Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio en el inicio de su gira «XXX años de paz y baile» en el Plaza Condesa, recinto que dijeron les quedó corto, por lo que anunciaron su presentación para diciembre en el Palacio de los Deportes.
Campanadas se escucharon en punto de las 21:10 horas para dar pie a una introducción y posteriormente la aparición de la agrupación que, tras una especie de ritual, saludaron con los brazos abiertos a su público.
«En esta gran celebración estamos aquí compartiendo saludos, paz, respeto y total gratitud a todos ustedes. Gracias por estar aquí festejando 30 años en este nuevo ciclo», dijo un Roco que tenía saco y sombrero así como algunos de sus fans vestidos de «pachucos».
La pantalla detrás con algunos gráficos e imágenes albergó canciones como «Solín», muy coreada por todos, y después pidieron bailar al ritmo de «Bailando», «Pata de perro» o recordar su primer disco con «Rafael» reprobando a los políticos que roban el dinero y dando un mensaje sobre la valentía de las distintas formas de amar.
Siempre interactuando y reflexionando siguió el turno de «Los agachados» para, con referencias de la virgen de Guadalupe o Frida Kahlo, unir sus voces junto a sus seguidores en «Mujer».
«Un mundo sin fronteras para todos, donde no se construyan muros para dividirlos sino puentes para cruzarlos, donde ningún ser humano sea considerado ilegal y todos tengamos el derecho de caminar por donde queramos», precedió a «Mojado» y «El cocodrilo», nombre igual al de su particular automóvil pintado de verde y blanco.
Demostrando como acostumbra su compromiso social cada vez que pudo Roco continuó su repertorio con «Sur del sur» y juntos homenajearon a José José con su versión de «Lo pasado pasado» acompañada de aplausos.
Tras subir a dos personas a bailar al escenario siguieron sus éxitos incluyendo «Don palabras», «Un poco de sangre» con frases en la pantalla portando el movimiento 132, su público enloqueció en los acordes de «Pachuco» donde incluso Sax se aventó a su público.
Un intento de despedirse hizo que volvieran minutos más tarde al escenario con «Vida vidrio», «Tatuaje» para cerrar finalmente con su romántica «Kumbala» entre luces rojas con palabras de agradecimiento en un show de dos horas de duración.
