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    Diagnosticar el hipotiroidismo en los recién nacidos puede prevenir problemas neurológicos

    By on 18 agosto, 2014

     

    La falta de hormonas tiroideas en las semanas finales de embarazo puede dar lugar a un retraso mental irreversible en el bebé, ya que éstas son imprescindibles para que el sistema nervioso central se desarrolle como es debido. Además, también son importantes para que el aparato digestivo, el reproductor o el corazón, entre otros órganos, funcionen correctamente.
    En definitiva, para que el desarrollo del feto vaya por buen camino es necesario que las embarazadas presenten unos valores normales de hormonas tiroideas normales (lo que comporta tener unos niveles de yodo correctos).
    Y es que el hipotiroidismo se estima que afecta a entre uno y tres de cada cien niños. Este es uno de los principales motivos por los que la Comisión del Diagnóstico Perinatal de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC) está buscando mejorar el diagnóstico precoz de esta patología, con el fin de que el hipotiroidismo congénito se detecte con mayor rapidez a pesar de que los pequeños no presente síntomas. Algo que es posible gracias a la implantación total en todo el territorio español del Cribado Neonatal.
    Un diagnostico a tiempo del hipotiroidismo puede permitir prevenir alteraciones de la glándula tiroidea en la edad adulta
    Las pruebas de función tiroidea que se realizan en las consultas pediátricas afinan cada vez más los diagnósticos, permitiendo así iniciar tratamientos más eficaces. Además de que los falsos negativos son ahora más fáciles detectar -como en el caso de los gemelares-, ya que la medida de TSH en la sangre capilar del recién nacido obtenida en la prueba del talón se repite a las dos semanas.
    El siguiente objetivo de esta Comisión es mejorar la detección precoz en los bebés prematuros y conocer mejor cómo funcionan los hipotiroidismos transitorios (alteraciones temporales del funcionamiento de la tiroides). Según los expertos, el mayor reto sigue siendo descifrar el origen genético de esta enfermedad. Un diagnostico a tiempo del hipotiroidismo puede permitir prevenir alteraciones de la glándula tiroidea en la edad adulta.
    ¿Qué es el hipotiroidismo?
    El hipotiroidismo es una afección en la que la glándula tiroides tiene un funcionamiento anómalo y produce muy poca cantidad de hormona tiroidea.
    Cuando las hormonas tiroideas disminuyen, la secreción de tirotropina o TSH (que regula la secreción de hormona) aumenta, en un intento de conseguir que el tiroides trabaje al máximo para recuperar el nivel de hormonas tiroideas, situación que no se consigue. En consecuencia, el hipotiroidismo se caracteriza por una disminución global de la actividad orgánica que afecta a funciones metabólicas, neuronales, cardiocircula-torias, digestivas, etcétera.
    La tiroides y las hormonas tiroideas
    El hipotiroidismo es una alteración de la función de la glándula tiroides. El tiroides es una pequeña glándula que mide alrededor de 5 cm de diámetro situada en el cuello, bajo la piel, y por debajo de la nuez de Adán.
    Se divide en dos mitades denominadas lóbulos, que están conectadas en su parte central (istmo), pareciéndose a la letra H o a un nudo de corbata.
    Esta glándula secreta las hormonas tiroideas, que controlan la velocidad de las funciones químicas del cuerpo (velocidad metabólica). Las hormonas tiroideas tienen dos efectos importantes sobre el metabolismo:
    Estimular a casi todos los tejidos del cuerpo para que produzcan proteínas.
    Aumentar la cantidad de oxígeno que utilizan las células.
    Sin las hormonas tiroideas, el crecimiento físico, el desarrollo mental y otras funciones del cuerpo, se atrasan o detienen.
    Para producir hormonas tiroideas, la glándula tiroides necesita yodo, un elemento que contienen los alimentos y el agua.
    La tiroxina (T4) que es la forma producida en la glándula tiroides. Tiene un efecto ligero en la aceleración de la velocidad de los procesos metabólicos del cuerpo.
    La tiroxina se convierte en el hígado y otros órganos en una forma metabólicamente activa, la triyodotironina (T3).
    La mayoría de las formas T4 y T3 se unen a ciertas proteínas de la sangre, y son activas solamente cuando no están unidas a ellas. Así, el organismo mantiene la cantidad correcta de hormonas tiroideas, necesaria para conservar una velocidad metabólica estable.
    Varios factores intervienen en el funcionamiento normal de la glándula tiroides: el hipotálamo, la hipófisis, las proteínas transportadoras de hormona tiroidea (de la sangre) y la conversión en el hígado, y los otros tejidos, de T4 y T3. En el hipotálamo (situado en el encéfalo) se segrega la hormona liberadora de tirotropina (TRH). Esta actúa sobre la hipófisis haciendo que secrete la hormona estimulante del tiroides.

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