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    Cuida y protege el cabello de tu bebé

    By on 17 agosto, 2014

     

    No todos los bebés nacen con la misma cantidad de cabello; es más, hay algunos que nacen sin él, pero con el tiempo surge el que los acompañará por muchos años. El cuidado oportuno desde pequeños les dará más salud y será parte de su imagen ante el mundo.
    Lanugo, Cabello, Bebé
    Todos y cada uno de los cabellos empiezan a formarse cuando el bebé se encuentra en el interior del útero materno, empezando a hacerse notar alrededor de la vigésima semana (cerca del quinto mes) de embarazo.
    A este primer tipo de cabello se le llama lanugo, el cual es fino, suave y con poco color, el cual cubre densamente todo el cuerpo del feto hasta los siete u ocho meses de embarazo, cuando se cae naturalmente, es por ello que se observa más frecuente y abundante en el niño prematuro.
    Los cabellos que sobreviven la etapa fetal son con los que cuenta el pequeño al nacer, momento a partir del cual se encuentran en una misma fase del crecimiento, pero al poco tiempo se pierde esta sincronía. Particularmente los ubicados en la región occipital (parte posterior del cráneo) se pierden de manera acelerada, aproximadamente a los cuatro meses de nacido el niño, lo cual explica la pérdida total o parcial en esa zona.
    El cabello que se cae a esa edad será sustituido por otro a lo largo de los primeros siete meses, y a partir de este momento va a conservar el que lo acompañará el resto de su vida. Este reemplazo es diferente en cada bebé, pues algunos desarrollarán pelo espeso y grueso, si el de alguno de sus padres es de característica abundante y pesado, mientras que los de melena fina, tendrán hijos con poco cabello.
    En comparación con niños mayores, el bebé portará en sus primeros dos años una cantidad de cabello aparentemente menor debido a que éste es más fino y no crece demasiado. Empero, con el paso del tiempo se incrementará la producción de la sustancia que los constituye (queratina) debido al desarrollo de las células que se encuentran debajo de la piel y que lo hacen crecer, y que conocemos como bulbos.Dicho de otro modo, el incremento de queratina hará que la cabellera luzca más espesa cuando en realidad existe la misma cantidad de vello, sólo que es más grueso. Si a esto agregamos que también aumenta el número de células que producen melanina, responsable de su pigmentación, entenderemos por qué después de algunos años el cabello luce más obscuro.
    Cómo lavarlo
    En el primer mes de vida es frecuente que el niño pueda desarrollar exceso de grasa en el cuero cabelludo, lo que se conoce como seborrea, problema que puede corregirse utilizando algún shampoo suave, 2 ó 3 veces a la semana, hasta que desaparezca la anomalía.
    Lo conveniente es lavar el cabello del bebé una a dos veces por semana, aplicando un shampoo para bebé que no irrite los ojos. Hay quienes encuentran débil y peligroso el punto suave de la cabeza (mollera), por lo que extreman precauciones en el proceso de lavado; a ellos es conveniente decirles que es una zona bien protegida, que difícilmente sufrirá daños durante el baño.
    Cierto sector de la población cree que si se rapa completamente al bebé su cabello se fortalecerá, e incluso puede cambiar su característica de lacio a ensortijado, pero no existe ninguna prueba de que esto sea cierto. Sin embargo, en caso de que usted decida hacerlo, deberá elegir a una persona con experiencia para evitar lesionar al pequeño.
    El cabello del bebé es algo que todas las madres disfrutan, pues tal vez en ningún otro momento de la vida vuelva a ser tan dócil, fino y delicado como en esta época. Ahora sabe usted cómo cuidarlo para gozar de él como lo hace con su primer diente, palabra y paso.
    Gateo: gigante paso para el bebé
    Cuando el bebé gatea no sólo se beneficia en cuestiones de movilidad, sino también agudiza su vista y agiliza sus manos, importantes habilidades que le serán útiles cuando inicie el aprendizaje de lectura y escritura.
    Bebés, Gateo
    La aceleración de la vida moderna ha llegado a tal extremo que, incluso, propicia que los niños gateen por menos tiempo; esto se debe a que los padres tienen cierta urgencia de que sus pequeños caminen lo antes posible, lo cual no es positivo para la salud del infante, pues se suprime importante etapa de maduración física y neurológica.
    Así, el gateo se convierte en factor clave para todos los pequeños, pues su práctica marca el aprendizaje escolar y extraescolar, el cual está regido por el desarrollo corporal, sensibilidad táctil en dedos y palmas de las manos y proporciona mayor capacidad respiratoria. A nivel neurológico favorece la interrelación de los dos hemisferios cerebrales, y en cuanto a la vista permite la coordinación entre ojo y mano, ejercita la visión binocular y tridimensional, así como la focalización correcta de los objetos.
    Desde los primeros días de nacido el bebé da ciertas señales de preparación para la etapa de gateo, pues comienza a habilitar sus manos y hacia el primer mes si se le acuesta boca abajo intenta levantar su cabeza.

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