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    Se define el futuro de Pemex

    By on 16 agosto, 2014

     

    Esta semana se ha dado el primer paso hacia el nuevo futuro de la producción de petróleo en México, a partir de la reforma energética: la definición de cuáles reservas de crudo le corresponde explotar en exclusiva a Pemex.
    Hemos escuchado hablar en los últimos días sobre la Ronda Cero, la Ronda Uno, reservas probadas y reservas prospectivas, ¿pero a qué se refiere todo esto? y ¿cómo va a cambiar el panorama a partir de ello?
    Uno de los cambios más importantes que trae la reforma es la apertura de producción de petróleo a las empresas privadas. En este sentido, las “rondas” son los procesos mediante los cuales la Sener asignará qué actividades de producción serán realizadas por qué empresas.
    La llamada Ronda Cero es un primer proceso de asignación, dispuesto en los artículos transitorios de la reforma, en el que se asignan las zonas de producción que corresponden a Pemex en exclusiva.
    Esto es para darle una ventaja a la empresa productora del Estado sobre las empresas privadas extranjeras, para que tenga estabilidad y certidumbre en un plazo razonable.
    La Ronda Uno es el proceso de licitaciones que se llevará a cabo en 2015 mediante el cual se asignará el resto de zonas de producción, que estarán abiertas a empresas privadas y en las que Pemex también podrá participar sola o en consorcio con otras empresas.
    Ahora, comparto algunas definiciones sobre las reservas. Se define como reserva a todo el petróleo que es técnica y económicamente recuperable.
    El petróleo se encuentra en yacimientos con distintos niveles de dificultad para identificarlo y extraerlo, por lo que las estadísticas sobre cuánto petróleo hay están llenas de incertidumbre.
    Debido a esto se han definido tres tipos de reservas en función de la probabilidad de explotación: las probadas con un 90% de certeza de ser explotadas, las probables con un 50% y las posibles con un 10%.
    Esta semana la Sener le otorgó a Pemex, a través de la Ronda Cero, el 83% de las zonas con reservas probadas y probables y el 21% de las zonas posibles o prospectivas.
    ¿Cómo queda el panorama con esto? México tiene en torno a los 13.5 mil millones de barriles (mmdb) de reservas probadas, además de otros 11.3 mmdb de reservas probables, según reporta Pemex. Con el 83%, Pemex tiene acceso a casi 20 mmdb, aunque la mitad de esto, tiene el 50% de probabilidad de extracción de acuerdo con la definición.
    Suponiendo que todo funciona bien, con esto Pemex tendría la posibilidad de producir petróleo durante 20 años a razón de 2.5 millones de barriles diarios, según el secretario de la Sener, Pedro Joaquín Coldwell. Se dejan las prospectivas en manos de las licitaciones, porque es en éstas donde más hace falta la inversión extranjera.
    Los retos que vienen a futuro son: mantener la producción de petróleo de Pemex (que ya se ha reducido en más de un 25% en los últimos diez años), reducir la dependencia del ingreso del Gobierno Federal de los ingresos del petróleo (que han llegado a constituir la tercera parte del ingreso total) y lograr que los beneficios de lo que se explote de las reservas prospectivas con inversión extranjera se quede en una proporción importante en nuestro país.
    Para cerrar, comparto una reflexión. Mi lectura de este verano fue el libro “El fin del petróleo”, del periodista Paul Robberts, que trata de nuestra dependencia al petróleo y cómo las reservas empezarán a declinar en los próximos 20 o 30 años. Es importante que Pemex contemple esta tendencia en su estrategia a largo plazo y se transforme hacia una empresa de energía en sentido amplio, explorando alternativas más allá del petróleo.
    “Poner las reformas en acción es asegurar que los servicios de telefonía, televisión e internet sean de mayor calidad y estén al alcance de más mexicanos. Es desarrollar grandes obras en las 32 entidades del país, incluyendo puertos, aeropuertos, carreteras y trenes de pasajeros entre ciudades.
    “Poner las reformas en acción, es mejorar la calidad de vida de los mexicanos… es construir juntos, un nuevo México… un país que ofrezca a todos sus habitantes, por igual, las herramientas y oportunidades necesarias, para prosperar y escribir una nueva historia de éxito”.
    En este sentido se debe advertir: las reformas no son sino un marco para sustituir un cerco.
    También es importante ver cuál fue el papel del Pacto por México en todo este proceso y cómo al gobierno ahora sólo le queda administrar el cambio y perseguir la consolidación del poder.
    Podemos decir sin mucho riesgo de error: se acabó la (relativa) cohabitación, comienza la competencia política.

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