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    Hijos de ‘Mamá Rosa’ van por el albergue

    By on 13 agosto, 2014
    Hijos de 'Mamá Rosa' van por el albergue

     

    Los “hijos” de Mamá Rosa, financiados por panistas de la ultra derecha de Zamora y Morelia, se aprestan a defender el inmueble que ocupó el albergue de Rosa Verduzco los últimos 67 años y para ello tienen la consigna de hacerlo a “cualquier costo”.

    “La idea es defender la casa de Mamá Rosa, porque es de ella y nadie tiene derecho a quitársela, y evitar que el gobierno, en cualquiera de sus niveles, se quede con el terreno”, confiesa uno de los “hijos”, que lleva los apellidos de Rosa Verduzco, y es uno de los principales operadores de las acciones de defensa que pronto se emprenderán.

    Un Diario de circulación nacional pudo conocer los pormenores de los planes de acción, a través de entrevistas y cruzamiento de información recabada en los últimos 15 días, con los directamente participantes.

    El terreno donde fue fundado el albergue La Gran Familia mide más de 2.5 hectáreas y está valuado en más de 42 millones de pesos, ya que está ubicado en una de las zonas más caras y comerciales de esta ciudad.

    Rosa Verduzco, la fundadora del albergue, quien fuera exonerada para ser juzgada por la justicia mexicana el pasado 21 de julio, bajo el argumento de sufrir “demencia senil”, se pasea frecuentemente por el albergue y habla por teléfono casi a diario y se reúne con “sus hijos”, “de más confianza”, muchos de los cuales se escaparon de esa misma prisión que hoy se aprestan a defender.

    Este diario y un grupo de policías municipales, estatales y federales, que realizan aún el inventario y labores de limpieza en el centro, atestiguaron el sábado pasado como Verduzco pasó frente al lugar alrededor de las 14:30 horas, a bordo de un Jetta azul marino del año, con su característico suéter rojo, sonriente y saludando con la mano.

    Uno de los uniformados comenta: “van varias veces que pasa así. Siempre nos saluda y a veces nos pregunta cuándo nos vamos a ir de aquí, pero otras veces grita de groserías y nos dice que somos unos rateros”.

    Pero Rosa Verduzco tiene su plan que sólo comenta con algunos de “sus hijos”.

    Es el caso de “F”, un hombre de baja estatura de unos 40 años, quien se escapó hace más de dos décadas del albergue y ayudó a otros a fugarse, pero ahora junto con La Güera y otros ex internos recibe a “sus hermanos”, en su casa, porque esta acción representa para él un ingreso económico, un trabajo, de los muchos más que realiza de manera eventual, en las empacadoras, en la construcción.

    “F”, como el grupo que cinco personas que lo acompaña, actúa ahora como un operador político.

    Recluta gente, ex internos, “hermanos”, “hijos de Mamá Rosa”, los localiza, los rescata y los lleva a una casa ubicada en el poniente de la ciudad de Zamora, pagada también por los panistas de Zamora, y les da techo y comida.

    A cambio, él recibe 300 pesos por cada persona que lleva y convenza de que hay que unirse a la causa de defender el albergue, con la esperanza de refundarlo y la promesa de Mamá Rosa, de que lo recompensará con una casa o terreno para él y los suyos.

    Ya son más de 100 personas las que aseguran están dispuestas a pelear por Mamá Rosa, y cada una recibirá 100 pesos por cada de día de participación y permanencia en las acciones de defensa del albergue, que incluyen desde emplantonarse en la casa-hogar hasta quemar con diesel los alrededores del recinto.

    Para ello únicamente esperan el momento en que el albergue quede sin protección policiaca para volver a tomarlo, invadirlo y apostarse frente de la puerta de hierro, en la que cuelga una manta que notifica que el ex albergue La Gran Familia, está bajo resguardo de la PGR.

    A otros “activistas” les ofrece un terreno o dinero en efectivo para montar un “changarro”, para que sobrevivan.

    —¿Quienes son los que te pagan?, se le cuestiona.

    —“Pues hay varios, pero sobre todo es una señora que es muy importante y rica, y trabaja en el PAN. Ella siempre nos trae cosas —comida y ropa— y nos dijo que a cambio tenemos que estar listos para cuando ella y su esposo nos llamen. Hay que jalar a la gente para que vayan a las marchas y ahora para que defiendan la casa de Mamá Rosa”, asegura F.

    La diputada local de Acción Nacional, del distrito electoral de Zamora, María Eugenia Méndez, es una de las personas más cercanas a Mamá Rosa y a los Fox-Sahagún. Ella y sus asesores la han apoyado siempre, pero ahora con más ahínco, desde que el gobierno federal intervino el albergue.

    De cariño, Rosa Verduzco llama a la legisladora Kena; ella y el equipo del ex presidente Vicente Fox Quesada participan actualmente en la defensa legal del terreno de Mamá Rosa.

    De hecho, la diputada Kena fue la encargada de arreglar el encuentro privado entre el ex presidente Vicente Fox y su esposa Martha Sahagún, con el gobernador del estado, Salvador Jara Guerrero, y su esposa Catherine Rose Ettinger McEnulty.

    La reunión se llevó a cabo el pasado domingo 10 de agosto, en Casa de Gobierno, en Morelia, después de las 12 del día y ambos matrimonios comieron juntos, mientras hablaban del caso de Rosa Verduzco.

    Los Fox prometieron inversiones para el estado, hablaron de grandes proyectos a cambio de olvidar el caso y dejar de lado la propuesta de reabrir una nueva casa-hogar para niños y adolescentes. Una fuente cercana al gobierno del estado aseguró que todo quedó en “veremos” y que cortésmente el gobernador Jara Guerrero quedó de valorar y consensar las propuestas.

    Rosa Verduzco Verduzco es propietaria única y legal del inmueble y, de acuerdo a la ley federal, cuenta con 90 días hábiles para reclamar la propiedad y presentar pruebas en descargo de los delitos que fueron cometidos en ese lugar.

    El Código Penal Federal mantiene abierto el caso de La Gran Familia bajo el expediente PGRSEIDO/VEITMPO/193, correspondiente a delitos de delincuencia organizada, que incluyen privación ilegal de la libertad, violación y tortura.

    Mientras tanto, las víctimas de las atrocidades, que no están dispuestas a defender a Rosa Verduzco ni a olvidar los agravios, preparan también su estrategia respaldadas por al menos cinco organizaciones civiles.

    María Ampudia, presidenta de la organización “¿Y quién habla por mí?”, quien tomó el caso en sus manos desde el principio, dijo que una de las acciones incluirá el presentar a las víctimas y sus testimonios en los foros que sean necesarios, “para que los delitos no queden impunes y esto no se vuelva a repetir”.

     

     

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