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    Jóvenes mayas, entre la balada sinfónica y el reggae

    By on 11 agosto, 2014

     

    Participaron en un encuentro de música en su propio idioma
    De la balada sinfónica al reggae, entre versos que incitan al amor y también a reclamo social, “El canto del corazón” de los jóvenes mayas se hizo presente anoche en un imponente concierto con el que hicieron saber al mundo que el pueblo maya peninsular evoluciona.
    Adoradores de diversas expresiones musicales, 12 jóvenes participaron en este singular encuentro de música en su propio idioma.
    En el marco del Día Internacional de las Poblaciones Indígenas y como parte de un disco que integra a la mejor docena de melodías que durante 2013 participaron en el Primer Concurso Juvenil de Composición y Canto en Lengua Maya.
    Los grandes ausentes fueron la música tradicional y la jarana, quienes cedieron su lugar a la balada sinfónica, el hip hop, el huapango, el “rap maya” , el rock pop, el reggae y la cumbia, en una noche serena y llena de brisa.
    Bajo una luna que temerosa deja asomar sus rayos sobre obscuras nubes, Israel Castillo Zapata abre el concierto nocturno, el cual rindió un homenaje al rapero maya Roger Geovani Santos Cimá, uno de los jóvenes precursor de la diversificación de la música en lengua maya, y quien perdiera el duelo ante el cáncer.
    El ingenio creativo de Adrián Pérez May y Carlos Yah Tziu se hizo presente a través del hip hop, pero la festividad del huapango tampoco cedió terreno, al igual que el rap de Jesús Cristóbal Pat Chablé “Pat Boy, otro de los precursores de la diversidad musical en lengua maya y quien hiciera mancuerna con Geovani Santos en varias presentaciones.
    El poder del pueblo” es un primero de los dos clamores de Pat Boy en la velada y con el cual pide igualdad para las personas con discapacidad, el respeto de la clases política a las clases más necesitadas, las unidad del pueblo para lograr cambios.
    El vicio, el deseo de por el alcohol, permite a Pat Boy hacer un segundo llamado de lucha, ahora contra este problema social que afecta a su padre, así como a miles de mexicanos que se dañan físicamente, pero también a los que los rodean.
    La ausencia física de Roger Santos Cima no fue pretexto para poder escuchar su voz, voz encendida que pide a los sistemas políticos apoyar a los pueblos para que salgan adelante, para mejorar la situación del país, mejorar su entorno y los cual sólo es posible mediante la educación.
    Llegó el momento de Adrían Quiñonez Yeh, quien con una propuesta de rock pop, sorprendió, no tanto por su dominio de la guitarra sino por diseñar su propio acompañamiento con jícaras, las cuales manejó con destreza con los pies.
    El canto de Adrían es un llamado a no olvidar los orígenes, las raíces, el olvido a la tierra que nos vio nacer, delm brillo del Sol, el aroma de las flores, todas esas cosas sencillas que se olvidan cuando se van en busca de riquezas materiales pero siempre estará presto el pueblo para verte regresar.
    Rocío Pat Medina es la única mujer el grupo, quien a un pretendido ritmo de reegae, recordó que el amor flota en el aire listo para cobijarte, para seducirme, para recordar que aunque existan problemas entre las parejas, está listo para prevalecer sobre ellos.
    El fin del canto de los jóvenes mayas fue rítmico gracias al reggae de Ernesto Kin Chablé Berlín, quien demostró que las música es universal y se danza aún cuando no se hablé el mismo idioma, lo mismo que Didier Chan Quijano que a ritmo de cumbia despidieron a la Luna, que durante toda la noche se mostró tímida ante la imponente lengua maya.

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