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    Slim sin problemas; con el 50% de venta de Telmex y Telcel dejaría de ser "preponderante"

    By on 10 julio, 2014

     

    El gigante de las telecomunicaciones Carlos Slim ha dado un sonoro golpe de timón al anunciar el desmembramiento de su imperio en México. Presionado por la legislación antimonopolística establecida por el presidente Enrique Peña Nieto, el dueño de América Móvil ha acordado reducir los activos de la compañía por debajo del 50% de la cuota nacional. La operación, según los analistas, puede suponer ventas por valor de hasta 20.000 millones de dólares (1,3% del PIB de México). El objetivo de la compañía con esta colosal maniobra es librarse de las restricciones que le impone la calificación de “agente económico preponderante” y operar otra vez libremente en territorio mexicano. América Móvil, cuyas acciones subieron este miércoles un 9,35% por ciento en la Bolsa Mexicana de Valores, controla el 80% de la telefonía fija (Telmex) y el 70% de la móvil (Telcel).

    Tras la sorpresa inicial, el movimiento de Slim es considerado por los expertos una jugada ganadora en un contexto de necesidad. Con las reglas de juego impuestas por el Gobierno, la empresa se veía hasta ahora obligada a ceder gratuitamente su infraestructura a sus adversarios y tampoco podía lanzarse al mercado más apetitoso del momento: la pequeña pantalla. Al quitarse las limitaciones que acarrea la condición de agente preponderante, puede entrar a competir, con un enorme capital en los bolsillos, en el mercado de la televisión de pago, dominado hasta ahora por Televisa.

    “Nuestro interés más que la televisión abierta, es la televisión de pago. Durante muchos años, hemos estado con una mano amarrada mientras todos nuestros competidores ofrecían los tres servicios: voz, datos y televisión. Así es que esa sería la tirada: poder ofrecer televisión de pago lo antes posible”, señaló el portavoz de Telmex, Arturo Elías Ayub, en un noticiero de la cadena MVS.

    La decisión de reducir su presencia en México por debajo el 50% tras casi un cuarto de siglo de expansión ha abierto la espita de las especulaciones sobre el comprador. En su comunicado, América Móvil ofrece alguna pista: “El consejo de administración ha decidido la desincorporación y venta de ciertos activos en favor de algún nuevo operador independiente de América Móvil, fuerte, con experiencia en el sector de las telecomunicaciones y con alta capacidad económica y técnica, que sea una verdadera opción para participar en este sector intensivo en capital, para superar el obstáculo de la insuficiente inversión de nuestros competidores en México”.

    Para los analistas este “operador fuerte”, que se convertirá en el segundo de México, deber ser una compañía extranjera, con capacidad para asumir el gigantesco coste de la compra y las fuertes inversiones requeridas. “Es una venta de cerca de 20.000 millones de dólares. Y es difícil que una compañía mexicana lo asuma”, indica el especialista Enrique Quintana.

    “Estamos claramente buscando que sea uno solo. Hay muchas empresas de telecomunicaciones a nivel mundial que les interesaría llegar a México y entrar así con la mesa puesta, que es lo que estamos ofreciendo”, remachó el portavoz de Telmex.

    El perímetro de la venta aún no se ha hecho público. Para reducir su cuota en el mercado mexicano por debajo del 50%, la firma tiene que ceder alrededor de 21 millones de suscriptores de telefonía. La empresa, según fuentes cercanas, lleva tiempo estudiando este escenario y ha evaluado la desmembración tanto de partes del negocio como de regiones poco atractivas o que requieren de inversión. En esta línea, la empresa de Slim ha anunciado que también se va a desprender de las torres de transmisión de telefonía móvil y que ha renunciado a su opción de compra de la compañía de televisión Dish.

    En cualquier caso, para llevar adelante la venta, América Móvil plantea dos condiciones: que los activos sean comprados “a su valor comercial en condiciones de mercado” y que a Telmex y Telcel les sea retirada la losa que pesa sobre ellos como agentes preponderantes. Esto es, que tan rápidamente como finalice la operación, la compañía pueda volver a actuar con absoluta libertad y con un buen capital en la mano.

    Este proceso, sin embargo, puede llegar a tardar hasta un año. El Gobierno mexicano recordó que el trámite está perfectamente regulado y que la decisión final sobre la retirada de las restricciones quedará en manos del Instituto Federal de Telecomunicaciones, el organismo que se encarga de velar por la limpieza del juego en el sector y que le impuso las penalizaciones a la compañía de Slim.

    El pulso de Peña Nieto y Slim

    J. M. AHRENS

    La calificación de preponderancia ha sido el detonante del pulso entre Carlos Slim y el presidente Enrique Peña Nieto. Piedra angular de la recién aprobada reforma de las telecomunicaciones, en su esfera entran todas aquellas empresas que poseen más de un 50% de audiencia, tráfico, usuarios o suscriptores en el sector de las telecomunicaciones o de la radiodifusión. A estas firmas se les impone, a través de un organismo autónomo, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, una serie de líneas rojas para reducir la distorsión que generan en la libre competencia. El caso de América Móvil, que controla el 70% del mercado de telefonía mexicana, ha sido el paradigma de esta regulación. Como medida correctora se le ha limitado su política tarifaria, diferido su ansiada entrada en la televisión de pago e impuesto la obligación de compartir sus infraestructuras con los competidores.

    Estas restricciones, especialmente la última, desataron las iras del coloso. En un enfrentamiento pocas veces visto en México, la compañía de Slim, uno de los hombres más ricos del planeta y con una inmensa influencia en su país, acusó en marzo pasado a la nueva legislación de “confiscatoria, excesiva e inconstitucional”.

    La sacudida no alteró el rumbo tomado por Peña Nieto, que ha empeñado gran parte de su capital político en la promesa de acabar con los prácticas monopolísticas. En la tramitación de las leyes, el PRI logró un amplio apoyo del PAN (derecha). Con todo, algunos influyentes senadores de esta formación y del PRD (izquierda) señalaron que la normativa era mucho más lesiva para Slim que para Televisa, el “agente preponderante” en el ámbito de la radiodifusión. Las críticas no restaron fuelle al proyecto. El sábado pasado fue aprobado en el Senado de la República por 80 votos a favor y 37 en contra. Y justamente ayer, cuando Slim anunció el recorte de América Móvil, la normativa pasaba su último y rutinario trámite en la Cámara de los Diputados.

    (Fuente: El País)

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