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    La agonía de matar desde una silla

    By on 10 julio, 2014

     

    En Barack Obama había muchas esperanzas, una de ellas era que con él se acabaría con los conflictos armados. Despúes de todo, a solo nueve meses de haber llegado al poder fue galardonado con el Premio Nobel de Paz, por lo que era imposible imaginar que el mandatario se convertiría en campeón bélico de un nuevo tipo de guerra, la que utiliza los “drones” o aviones no tripulados, que se han convertido en su arma favorita y en el sello de su administración.
    Alcanzó la presidencia en 2008 luego de una campaña centrada en su oposición a la invasión de Irak, a la que describía como “una guerra tonta y apurada”, pero muy pronto dejó claro que no se oponía a todas la guerras, sino que justificaba aquellas que se desatan supuestamente en defensa propia y hacen el menor daño posible a la población civil. Pero es precisamente esas muertes de inocentes, lo que en lenguaje militar llaman “daño colateral”, lo que más se le critica al mandatario sobre el uso de drones para matar sospechosos de ser terroristas en lugares como Afganistán, Paquistán,Yemen, Libia y Somalia.
    Como dijo hace unos días el diario The New York Times, hay graves preguntas morales y legales sobre los drones que estan sin respuesta, pero aun así su uso se ha incrementado en el actual gobierno, que clama el derecho a terminar a larga distancia con cualquier persona, en cualquier parte del mundo que aquí se determine representa una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. El proceso para determinar quien muere ha sido siempre un secreto y tampoco se sabe el número de terroristas y civiles que han muerto. Individuos hasta ahora anónimos deciden a quienes se aniquila.
    Lo que si es claro es que la acción, el ataque o mejor dicho apretar el botón, lo llevan a cabo los miembros de la ahora llamada Fuerza Sentada, integrantes de la Fuerza Aérea que son relegados a estar en una silla y frente a una pantalla bombadear objetivos humanos del otro lado del planeta.
    Pero al contrario de lo que podría pensarse, no es fácil ni es cómodo ser uno de ellos, al menos así lo determina una obra de teatro (“Grounded”) que actualmente se presenta aquí en Washington sobre la vida de una mujer piloto fascinada con la drenalina de manejar un avión de guerra y lanzar bombas desde su F-16, quien al resultar embarazada es destinada a “manejar” un drone, identificar al enemigo desde su escritorio en oficinas ubicadas en el remolque de un camión estacionado afuera de Las Vegas en el desierto de Nevada. “La pantalla no es muy grande, pero para uno es el mundo” dice en la obra el personaje en cuestión, para quien regresar a su casa y su familia cada noche, luego de una guerra tras el escritorio es mucho más difícil y estresante que el verdadero frente de batalla.
    Los expertos opinan que esta forma de matar sentados es muy personal. En la guerra tradicional el piloto a bordo de un avión bélico lanza la bomba y se aleja del lugar, mientras que el que esta manejando el drone a control remoto, pasa los días y a veces hasta las semanas siguientes monitoreando la villa que destruyó y a los familiares de a quien mató. Textualmente en la obra se dice que en pantalla ven como saltan brazos y piernas.
    No en balde el Pentágono tiene dificultades en atraer pilotos de escritorio para los drones y se estima que solo cuenta con el 85 por ciento de los que necesita. De hecho el gobierno aspira a tener cuando menos 1650 pilotos de drones para 2017, una cifra difícil de alcanzar, por lo que estaría considerando otorgar medallas al mérito y al valor a quienes con heroísmo realizen mejor su misión, aunque esta sea matar a larga distancia en lo que parecería un video juego.
    Pero que en realidad es una guerra tan cruel y despiadada como cualquier otra.
    En abril, ¿cuál fue la situación de la economía? Con relación al Indicador Coincidente, el INEGI informa que “en abril de 2014 el Indicador Coincidente se localizó en su fase de recuperación al registrar un valor de 99.8 puntos (la tendencia a largo plazo supone el valor de 100 puntos) y una variación (aumento) de 0.03 puntos respecto al mes anterior”.
    Con relación al Indicador Adelantado, el INEGI apunta que “en mayo (dado que es un indicador adelantado con relación al coincidente, que se reporta para el mes de abril) de 2014 se ubicó por arriba de su tendencia de largo plazo al observar un valor de 100.1 puntos y un incremento de 0.11 puntos con respecto al pasado mes de abril”.
    Por lo que se ubicó en la fase de expansión. Así, con el Indicador Coincidente en fase de recuperación, y el Adelantado en fase de expansión, estos son los mejores resultados en lo que va del año.
    Estos fueron los resultados del Indicador Coincidente: enero, recesión; febrero, recesión; marzo, recesión; abril, recuperación. Y estos los del Adelantado (con un mes de adelanto): enero, recesión; febrero, recesión; marzo, recesión; abril, recuperación; mayo, expansión.
    La recuperación que el Indicador Adelantado previó, en marzo, para el Indicador Coincidente en abril se cumplió. La expansión que previó en abril para mayo, ¿se habrá cumplido? Ojalá. Lo sabremos dentro de un mes, el 6 de agosto.

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