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El gran reinicio

By on 19 noviembre, 2020

 

Nueva economía ya difiere radicalmente de las del pasado

Con la Cuarta Revolución Industrial en marcha, nuestra economía ya difiere radicalmente de las del pasado. Esta pandemia se encuentra presionando muchos de los procesos de transformación que ya están en marcha. Sin embargo, esta presión nos ha obligado a perder el control sobre la dirección de estos cambios para fomentar el crecimiento económico y la equidad. Podríamos estar enfrentando la peor depresión desde la década de 1930. Pero, como señala Klaus Schwab en el libro “The Great Reset” , podemos dirigir este resultado. Todos los países y todas las industrias deberán inevitablemente transformarse. Esto significa un «gran reinicio» del capitalismo, voluntario o no.
En este contexto, el Foro plantea redefinir la estrategia global para el desarrollo de los negocios y el desarrollo de las sociedades en la próxima década en lo que ha llamado The Great Reset. El Foro argumenta que existe una necesidad para que los stakeholders mundiales cooperen para gestionar las consecuencias directas de la pandemia. Esto requiere un reinicio radical de la actividad económica. Esta crisis ha alterado la forma tradicional para tomar decisiones. Las inconsistencias, deficiencias y contradicciones de los sistemas de salud, finanzas, energía y la educación, están más expuestas durante la pandemia. Los líderes globales se encontrarán durante 2021 en una encrucijada histórica para remodelar sus economías.
Una consecuencia inevitable de la globalización ha sido la interdependencia. Aún en la búsqueda de aislamiento, los países y las sociedades experimentan las decisiones tomadas en otras regiones. La forma de abordarla puede ser participando en ella y modelando sus resultados. Pero durante esta pandemia hemos presenciado una falta de coordinación en salud entre los países, a pesar de que la interdependencia en salud se manifestó en los contagios globales. Esto llevó a un liderazgo disperso en las formas de enfrentar el problema.
La economía del presente sucede en un contexto de aceleración. Esto pudo propagar el virus más rápidamente, pero las buenas noticias son que los desarrollos en salud han ocurrido también a alta velocidad. Por último, nos enfrentamos a la complejidad de los problemas en diferentes grupos e intereses en la sociedad.
Los capítulos del libro plantean un reinicio económico, social, geopolítico, ambiental y tecnológico. Schwab señala que, si no se abordan estas crisis, se profundizarán y crearán un mundo aún menos sostenible, menos equitativo y más frágil. Las políticas incrementales y las correcciones ad hoc no serán suficientes para prevenir este escenario. Los países deberán redefinir completamente las bases de los sistemas económicos y sociales.
Los inicios de la pandemia vieron grandes planes de rescate en los que el Estado no sólo creó transferencias, sino que apoyó la operación de negocios que de otra forma hubiesen quebrado. El Gran Reinicio, según Schwab, requerirá gobiernos más fuertes y eficaces, aunque esto no implica crear gobiernos y gastos más grandes. Esto exigirá la participación del sector privado en cada paso del camino. Asimismo, enfrentaremos restricciones presupuestarias en la nueva normalidad: la deuda pública mundial ya ha alcanzado su nivel más alto en tiempos de paz. Además, el desempleo se está disparando en muchos países. El FMI espera que la economía mundial se contraiga un 4.4% este año.
La implicación para los negocios es que la crisis obligó a las empresas y las personas a abandonar prácticas que durante mucho tiempo se consideraban esenciales, desde los frecuentes viajes aéreos hasta el trabajo en una oficina. Asimismo, las poblaciones han mostrado cambios de hábitos orientados a la salud, y a la protección de trabajadores esenciales y poblaciones vulnerables.
Asimismo, nos enfrentamos a un gran reinicio global. La guerra comercial con China empujó a ese y otros países vecinos a centrarse en sus economías regionales. El T-MEC en nuestra región está en proceso de ratificarse, mientras que china está por firmar el acuerdo comercial más grande del planeta con el sudeste asiático y Australia. Me atrevo a pensar que este último condicionará la evolución futura del comercio global. El libro espera que ambas regiones se centren en la autosuficiencia de sus cadenas de valor.
Las innovaciones para automatizar el trabajo y cambiar los lugares de trabajo se han acelerado. Esto ha derivado en un mayor valor de las plataformas digitales. Pero han puesto en riesgo el largo plazo de diferentes empleos en manufactura, servicios y transportes. A su vez, se identifican muchos mercados nuevos, basados en grandes tendencias, que se traducirán en nuevas oportunidades profesionales y productivas.
Las preferencias del consumidor aumentaron hacia los bienes digitales durante la pandemia. Pero este periodo coincidió con el acuerdo global para gravar los bienes y servicios digitales. Si bien estos impuestos a una industria digital más preponderante buscan gravar actividades que los sistemas impositivos antes no habían contemplado, deben tener en cuenta un objetivo distributivo. Antes de la pandemia se había estimado que 86% de los trabajos en restaurantes, 75% de los trabajos en retail, y 59% de los trabajos en entretenimiento podían ser automatizados para 2035. Esta tendencia se ha acelerado, y las políticas deberán preparar a la población para este cambio.
La agenda de un Gran Reinicio tiene tres componentes principales: El primero consiste en llevar al mercado hacia resultados más justos. Los gobiernos deben mejorar la coordinación, mejorar los acuerdos comerciales y crear las condiciones para una «economía de stakeholders». El segundo componente propone que las inversiones avancen en objetivos compartidos, como la igualdad y la sostenibilidad. En lugar de utilizar estos fondos e inversiones de entidades para llenar las grietas del sistema antiguo, los inversionistas deben utilizarlos para crear uno nuevo que sea más resistente, equitativo y sostenible a largo plazo. La tercera consiste en aprovechar las innovaciones de la Cuarta Revolución Industrial para apoyar el bien público, especialmente al abordar los desafíos sociales y de salud. Esto significa orientar cada vez más la evolución tecnológica hasta la equidad.
Cuando mi Iphone o mi Ipad de plano ya no funcionan bien, no queda otra que “resetearlos” (verbo no existente en el diccionario de la RAE) o sea aplicar lo que se llama en inglés reset o sea reiniciarla en el sentido de volver a su estado original. Aunque no es esto exactamente lo que el título sugiere, me parece afortunada la expresión en el sentido de replantearnos todo o lo mas importante que impide que “funcionemos” bien como mundo, como sociedad. Venimos demandando un nuevo capitalismo, ¿no? Pues aquí esta la oportunidad en este reinicio. Veremos si somos capaces de gestionarlo positivamente.

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