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¿Y después qué?

By on 20 abril, 2020

 

Potosino de nacimiento cabeño por adopción y arquitecto de por vida. Pienso que la participación en la sociedad es un compromiso y las letras son una oportunidad

  • Anota Neruda en su poema 18 «andan dias iguales persiguiéndose». Así o más claro.

Estos tiempos hacia adentro deben tener alguna buena razón. En esta eterna pausa en donde cada quien en sus casas puso freno voluntario al tiempo debe de existir alguna respuesta no del porqué, sino el “para qué” de ese arraigo domiciliario. Si no han hecho algún ejercicio al menos similar a este, lo siento, pero estas líneas también saldrán sobrando.

Por ahora, el miedo se hace presente y no nos hagamos como que la virgen nos habla. Todos lo tenemos de contagiar o contagiarnos, a las rachas de escases que nos acechan doblando la esquina. Tememos al tiempo ocioso y sin obligaciones. A ese que nosotros mismos hacemos inútil y vano. Dice Baudelarie en La Estancia Doble: “No hay más que un segundo en la vida humana que tiene como misión anunciar una buena nueva, la buena nueva que a todos infunde un inexplicable temor”. Encontramos en las redes un refugio efímero que no resulta ser mas que un distractor y mata tiempos, dejándonos solo eso, matar el tiempo.

Hay que estar atentos cuando después de darle nuevamente cuerda a nuestros relojes y nos encontremos en la calle con personas conocidas, pero con ojeras desconocidas rompiendo distancias impuestas y con secuelas del miedo al pisar nuestras banquetas. Después de echar a andar nuevamente el vehículo para ir a ningún lado y después de darnos cuenta que a nosotros nos robaron no solo el mes de abril. Cuando estemos obligados a darle la identidad convencional a cada día de la semana, pero ahora sin liderazgo. Cuando tengamos que aprender desde cero el abrazo y el beso. Después de días darnos cuenta que el señor de los elotes ya no regresó.
Que pasara después de tantas intenciones inconclusas que decidimos en estos días y conscientemente dejar en pausa. El rompecabezas concluido y el álbum de fotos acariciado. Después de este paréntesis en donde algunos, en su afán de huir del aburrimiento, conocieron sus límites hasta entonces inéditos y cayeron en cuenta con satisfacción de sus alcances. Habrá que aprender usar más eficientemente el tiempo en donde, ya nos quedó claro, no somos mas que una partícula mas pequeña que el enemigo en turno.

Los que dicen que saben nos recomiendan ver siempre para adelante más nunca nos dicen como encontrar nuevamente el rumbo o la dirección hacia donde arrancar y no tienen porque decirlo, es razonamiento particular. Después de todo también existe, sin darnos cuenta y con asombro consecuente, la capacidad de adaptación del ser humano.
¿Después de que pase lo que pasa que pasará a nuestro paso? Reír de lo ridículos que nos veíamos con cubre boca tal vez sea un buen comienzo.
Por lo pronto les dejo esta piedrita en el zapato:
Ha reaparecido el tiempo; el tiempo reina ahora soberano, y con el horrible viejo ha regresado su demoníaco cortejo de recuerdos, pesares, espasmos, miedos, angustias, pesadillas, cóleras y neurosis.
Os aseguro que ahora los segundos están fuerte y solemnemente acentuados, y cada uno, al brotar del péndulo dice: «Yo soy la vida, la insoportable, la implacable vida».
Charles Baudelaire – La Estancia Doble

@barrerArq

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