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No hay luz navideña sostenible

By on 1 enero, 2020

 

Trump o Greta, la disyuntiva

Luego de leer un extracto de la entrevista que Enric Marco Soler, coautor junto con otros dos reconocidos astrofísicos españoles: Vicent J. Martínez y Joan Antoni Miralles, del libro “Astronomía fundamental” que apenas sale a la venta ésta semana; en The Conversation, este año en nuestro hogar dijimos NO a las luces de Navidad.
Si hubo esferas, campanas, cascabeles y otros adornos en puertas y ventanas, y como hace años con mi último horno de microondas, tiré a la basura previamente destruidas, las series LEDS que ya tenía.
No fue por irracionalidad ni mezquindad, sino una decisión muy personal que, dados los nulos resultados de la reciente COP25 de Madrid, sentí que les debía compartir, como reflexión final del 2019.
El artículo de The Conversation apareció en El Diario del Medio Ambiente, hace 10 días dice: “Hace años era tradición montar el Nacimiento y el árbol de Navidad desde el día de las Conchitas (8 de diciembre).
Los niños esperaban expectantes para poner las figuritas en los lugares adecuados y decorar el árbol con las esferas, guirnaldas y la estrella con su cola. Mientras, en la calle, el frío ocupaba su lugar natural a finales del otoño.
Actualmente esta imagen ha cambiado. Los niños crecieron y andan en otras cosas, y las temperaturas suaves se alargan hasta bien entrado el invierno. Por eso, para recordar que la Navidad está a la vuelta de la esquina, las administraciones municipales instalan millones de luces en las calles y a veces hasta en los barrios periféricos.
Pero no es por fomentar el espíritu festivo y solidario de estas fechas sino para promover el consumo. Por eso las luces se encienden desde noviembre y no se apagan hasta bien pasada la festividad de Reyes.

DEFINICIÓN DE SOSTENIBILIDAD

Acabada la Cumbre por el Clima de Madrid (COP25), en un mundo en crisis climática, con los niveles de concentración de CO2 cerca de 411 ppm y subiendo, cualquier nueva acción humana ha de ser evaluada para comprobar su sostenibilidad.
Es necesario asegurar que satisface las necesidades de las generaciones actuales, pero sin afectar la capacidad de las futuras. En términos operacionales, debe promover el progreso económico y social, respetando los ecosistemas naturales y la calidad del medio ambiente.
De acuerdo con este criterio acuñado por las Naciones Unidas, la iluminación navideña de las ciudades NO es sostenible. Es posible que esos millones de luces instaladas por los gobiernos municipales incrementen la actividad económica como se pretende, pero también es seguro que lo hace sin respetar el medio ambiente y el bienestar de la población.

DEMASIADA LUZ NOCTURNA

El exceso de luces de Navidad está relacionado con el problema de la contaminación lumínica. Ciudades ya de por sí muy contaminadas lumínicamente como Madrid o la CDMX compiten por ver cuál de ellas llena más las calles de luces multicolores.
Estas ciudades añaden miles de lúmenes de flujo luminoso al cielo nocturno, afectando a zonas medioambientalmente muy sensibles como los Parques Nacionales. Otras urbes como Murcia o Nueva York cuando recuerda los ataques del 11 de septiembre, lanzan descarados haces de luz al cielo que causan una catástrofe a miles de aves migratorias que quedan atrapadas en ellos, incumpliendo la legalidad.
La verdadera sostenibilidad consistiría en no incrementar el desastre ambiental que ya producen con el exceso de luz en sus calles. Por ejemplo, por cada lumen de luz de Navidad instalado deberían rebajar un lumen del alumbrado público, como en la Grand Place de Bruselas, apagan la luz de la plaza para admirar los edificios iluminados.

CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

Que la luz artificial nocturna contamina es ya una evidencia científica. La intrusión lumínica en los ecosistemas que necesitan la oscuridad para vivir afecta a anfibios, tortugas marinas, plancton, mamíferos, aves y, sobre todo, a insectos.

En el caso de las aves, es muy conocido el problema con las pardelas en Canarias que, como en NY, en su primer vuelo quedan desorientadas por el alumbrado de las ciudades costeras.
Pero la cuestión es todavía más grave en el caso de los insectos. Un estudio reciente denuncia la disminución de los polinizadores, abejas principalmente, en todo el mundo a causa de la contaminación lumínica, entre otras causas.
En las zonas de plantas iluminadas por la noche, las visitas nocturnas de insectos polinizadores se redujeron en un 62% en comparación con las áreas oscuras. Y ello ocurre cuando las zonas iluminadas crecen a nivel mundial un 2,2% al año.
Con esto, hemos sido capaces de poner en peligro el futuro de nuestros alimentos y de las plantas silvestres en general, pero como seres vivos de actividad diurna, los humanos tampoco nos libramos de los efectos nocivos de la luz artificial nocturna sobre nuestro sistema circadiano, pues inhibe la producción de melatonina.
Cronodisrupción que está relacionada con problemas de insomnio, fertilidad, obesidad, depresión, irritabilidad o diabetes. Las luces led blancas con un exceso de componente azul que se instalan en muchas ciudades y pueblos son los mayores disruptores del ciclo día/noche (circadiano) de nuestro organismo. Y, por cierto, la mayoría de luces de Navidad o son blancas o son directamente azules.” No nos extrañe pues, que a la luz de nuestros arbolitos navideños surjan las más terribles disputas familiares, y hasta algún suicidio.

LUCES DE NAVIDAD Y TRANSICIÓN ENERGÉTICA

Resulta increíble que en un contexto de cambio climático evidente, y cuando es necesaria una transición energética feroz –se deberán cerrar las minas de carbón y el petróleo quedarse en sus pozos, para usar únicamente recursos 100% renovables–, las administraciones estén fomentando luces no necesarias que consumen recursos no renovables y que emiten CO2.
Se nos dirán que los led instalados no suponen un gasto excesivo, ni consumen mucho. Incluso que son sostenibles. Pero es un mal ejemplo que se da a los ciudadanos: si este exceso es posible, cualquier extra también lo será.
Demuestra que los dirigentes no están dispuestos a cambiar el modelo de producción, ni los consumidores a procurarnos mayor comodidad aunque sea a cambio de un planeta inhabitable para nuestros hijos y nietos.
En definitiva, hay que elegir: si queremos estar al lado de los negacionistas como Donald Trump o seguir lo que nos dice la ciencia y estar al lado de Greta Thunberg. La decisión es nuestra y el resultado se verá en pocos años”. Por lo pronto la Tierra, según el laboratorio de Propulsión a Chorro, JLP, de la NASA, a causa del derretimiento glaciar del Polo Norte, ya se “bambolea” sobre su eje. Hay que actuar.
Y no sin antes consignar que al inicio del siguiente año habrá buenas noticias para la ciudadanía pues por fin, los nuevos brazos del Distribuidor Vial Benito Juárez entrarán en operaciones una vez que el Gobernador, JMCL supervisó la construcción en su totalidad, con buenos resultados aunque aún faltan algunos detalles… Por tanto, es probable que a partir de la próxima semana de inicio la desconcentración del tráfico en la carretera 57 y en la de Rioverde… Y aquí nos leemos el próximo domingo. ¡Feliz Año Nuevo 2020!

margarita_basanez@yahoo.com.mx

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