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Cambios en el comportamiento del niño ante la llegada de un hermano

By on 11 septiembre, 2019

La llegada de un nuevo bebé supone una inmensa alegría, pero también importantes cambios en la estructura y las rutinas familiares. La llegada de un nuevo hermanito supone que nuestro día a día se altera por completo, nuevos horarios, nuevas rutinas, nuevas necesidades que atender…

Y, los hermanos mayores, aunque ilusionados y felices por ese nuevo miembro de la familia, son los que más pueden sufrir ese cambio de estructura familiar. Así es cómo puede cambiar el comportamiento del niño ante la llegada de un hermano.

Cambios en el niño ante la llegada de un hermano

Para los niños, la llegad de un hermano supone un nuevo papel en la familia, un cambio de estructura y de roles en casa. Si es hijo único pasa a ser el mayor, y si es el pequeño pasa a ser el “del medio”. Además, los papás tenemos que repartir nuestra atención y nuestras muestras de afecto a un nuevo miembro de la familia, y es el bebé el que acapara la atención de los adultos del entorno.

Es de suponer que estos cambios puedan afectar al comportamiento del hermano o hermanos mayores, despertando ciertos “celos” en ellos que conllevan o pueden conllevar cambios en su conducta e incluso tener regresiones, y volver a etapas que parecía que tenía superadas. Todos estos cambios que se dan en el niño son normales y desaparecen con el tiempo, pero es importante que los papás les echemos una mano:

– No es raro que haya niños que con la llegada de un hermano empiecen a hablar como si fueran pequeños.

– Nos reclamen para tareas para los que ellos eran autónomos. Por ejemplo, niños que saben comer solos y de pronto nos piden que les demos de comer porque ellos no saben. O niños que dormían solos y ahora nos reclaman que durmamos con ellos o nos piden que les durmamos. Estas regresiones a una etapa pasada son el resultado del pensamiento del niño que cree que si al bebé le hacen más caso, entonces comportándose como bebés les harán más caso también a ellos.
– Puede ocurrir que el niño presente un carácter más irritable, o se muestre más sensible y llore con facilidad o se enfade sin motivo aparente. Es resultado de la tensión emocional que están viviendo, y que no sabe cómo gestionar, ya que no tiene las herramientas necesarias para ello.

– Hay ocasiones que el niño de pronto empieza a no querer que uno de los progenitores se haga cargo de él. Por ejemplo, no quiero que papá me acueste o me dé de comer y quiero que sea mamá, o al contrario, puede ocurrir que “no quieran “ a mamá y reclamen todo el rato al papá para hacer todo con ellos.

– Tampoco es extraño que los niños quieran molestar a sus hermanos pequeños, les quitan el chupete, o les despiertan , o incluso les regañan como si fueran “sus padres”.

Todos estos comportamiento no son más que llamadas de atención, y no debemos alarmarnos. Lo importante es cómo gestionemos estos celos en los hermanos mayores, ya que en gran medida, de la actuación de los padres depende que ese comportamiento se atenúe o se agudice.

– Preparar al hermano mayor y hacerle partícipe de la llegada del nuevo hermano.

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