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Iraq: futbol, religión y guerra

By on 11 febrero, 2019

Yousuf Zetuna, de 19 años, muestra una cruz tatuada en el hombro izquierdo. Debajo de la imagen se lee “Live for him”. Su familia pertenece al poblado iraquí Tel Kaif, cuyos otrora 40 mil habitantes son católicos caldeos y la mayoría tuvo que huir del país desde hace 10 años, hostigados por el grupo ISIS (Estado Islámico de Iraq y Siria).

Por cosas del destino, Yousuf y su hermano Yohan, un año menor, terminaron en Oaxaca, a más de 13 mil kilómetros de donde una vez estuvo su casa, antes de ser destruida. Vivían en un mundo infantil lleno de terrenos semiderruidos para correr tras el balón, mientras los adultos se preocupaban por la guerra, la comida, los ataques religiosos y buscar algún refugio cada vez que se escuchaban explosiones de bombas.

Vivimos en Iraq hasta los ocho años de edad, cerca de Mosul. Recuerdo que todas  las mañanas me levantaba temprano para jugar con mis amigos. Por las tardes, mi padre me enseñaba algo de futbol. Como sabes, en Iraq existen muchos problemas sociales. Mi papá, Salwan Zetuna, varias veces recibió amenazas de muerte debido a que era dueño de una fábrica de cemento. Tuvimos que huir a Turquía como refugiados de las Naciones Unidas. Después de 10 meses, recibimos asilo en Estados Unidos”, comenta Yousuf, hoy delantero de los Alebrijes, equipo con el que fue registrado como delantero y con el número 35.

Yo jugaba a ser Cristiano Ronaldo. Trataba de verlo jugar o en algún recorte de periódico. Hasta la fecha, checo los partidos de la Juventus. Desde niño solía soñar con ser futbolista profesional y siempre entrené al máximo. Hasta la fecha sueño con defender algún día la camiseta de mi país”.

Platica que la familia se refugió en Michigan. “La razón es que ahí se congrega una gran comunidad de refugiados iraquíes católicos caldeanos. En Estados Unidos seguí mis estudios y mi hermano Yohan y yo comenzamos a jugar futbol en el colegio y en clubes. Trataba de seguirle la pista a la selección de nuestro país. Recuerdo que en 2007, Iraq ganó la Copa Asiática y allá hubo gran celebración”.

Yousuf y su hermano hablan árabe, arameo, inglés, italiano y español. “Por ser católico en Iraq, tenía que aprender el arameo y árabe, y luego aprendí inglés y un poco de italiano”.

En México aprendió el español. Aquí le dicen Pepe,  “porque mi nombre en español significa José. Mi hermano me dice Yuyu. Y los amigos nos dicen los Yuyus”.

¿Por qué aparecen de pronto en Oaxaca y con los Alebrijes?, se le pregunta. “Tenemos a nuestro tío Sabhan Zetuna (46) viviendo en Oaxaca desde hace 20 años. Él conoce a la gente de Alebrijes y logró que nos hicieran una prueba”.

Hace unos días se supo que Yousuf y Yohan Salwan Zetuna fueron registrados por los Alebrijes de Oaxaca para jugar en la Liga de Ascenso, en el actual torneo de Clausura 2019.

 Es un sueño hecho realidad. Desde pequeños, nos imaginábamos entrar a un estadio y jugar profesional. ¿Regresar a Iraq? Quizá, cuando me llame la selección”, dice Pepe, quien le va al Real Madrid y a la Juventus, ambos por Cristiano Ronaldo.

Acerca de su cruz tatuada, se la hizo en Canadá, donde vive su hermana Swedlan. “En Iraq es muy peligroso ser católico, por eso partimos de allá. No toda la gente es agresiva.  Los malos son los grupos radicales. ¿Cómo se dice futbol en iraquí? Korat al kadam”.

”ISIS DESTRUYÓ TODO”

Hay varias imágenes en la memoria de Yohan que no se borran: su natal Tel Kaif, la fábrica de cemento de su padre Salwan y el FC Mosul, equipo de futbol al que perteneció su progenitor. “Los tres fueron destruidos por ISIS”, comenta el menor de los jugadores iraquíes que registraron los Alebrijes de Oaxaca.

Tal Kaif, que irónicamente significa Colina de piedras, en eso quedó. Perteneciente a la jurisdicción de Ninawa y a ocho millas de Mosul, el poblado católico sufrió saqueo, destrucción de sus iglesias y cementerio por parte del Estado Islámico de Iraq y Siria. Miles de sus habitantes huyeron del país y cientos se refugiaron legalmente en Michigan, donde actualmente existe una comunidad mayoritaria de iraquíes católicos. La familia Zetuna, entre ellos.

Yohan muestra un par de fotos viejas. En ellas se observa el antes y después de la fábrica de cemento de su papá Salwan. “Mi papá recibió amenazas de muerte por parte de los rebeldes y tuvimos que huir, después de que cumplieron sus amenazas de destrucción”.

Él se recuerda jugando con la pelota en las calles vacías de adultos, con niños jugando a ser futbolistas profesionales y resguardándose de las explosiones cuando sus madres, como Susan, salen presurosas por ellos y los refugian en viejas casas, atrincherados con palos y muebles lastimados.

La pasión por el futbol le viene por el ejemplo de su padre Salwan, quien jugó futbol profesional en el FC Mosul, “hasta que los rebeldes borraron la cancha y los vestidores del equipo”.

Menciona, desde la colonia San Felipe, en Oaxaca, que  “a veces explotaron cosas y toda la ciudad temblaba. ¿Cómo era mi casa? Mejor te muestro las fotos. Ésa era mi casa, jaja. Teníamos una fábrica de cemento y pues hicimos buen dinero,  pero después nos robaron y nos corrieron de ahí”.

La familia está conformada por los papás Salwan y Susan, así como los hermanos Simón, Yousif, Yohan y Swedlan. “Ella se fue a vivir a Canadá. Mis papás y mi hermano Simón se quedaron en Michigan”.

Su sueño es regresar un día a Tel Kaif. “Nada más para ver el país de mi papá y mi abuelo y en donde nací. Tengo entendido que las fuerzas armadas recuperaron el poblado, lo están reconstruyendo y algunas familias católicas regresan para recuperar sus casas”.

También tiene sueños de futbolista. “Desde niño siempre soñaba llegar muy lejos y yo no voy a relajarme. Llegar a Primera División aquí y luego Europa.

¿Qué equipo me gusta? Los Pumas”.

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