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Factores de riesgo en mujeres veteranas militares para demencia

By on 16 enero, 2019

En hombres, se reconoce al daño traumático cerebral (TBI), al estrés post-traumático (PTSD) y a la depresión, aislados o combinados, relacionado con riesgo de demencia.

Los autores evaluaron los datos de 109,140 mujeres veteranas >55 años de edad, atendidas en los Centros Médicos de la Administración de Salud de Veteranos de los EEUUA. TBI, PTSD, depresión y condiciones médicas se determinaron con posible asociación a demencia.

Durante el seguimiento de 4 años, 4% de las mujeres (4,125) desarrollaron demencia; posterior a ajustes para condiciones médicas y demográficas, las mujeres con TBI, PTSD y depresión, tuvieron aumento significativo para desarrollo de demencia comparativamente a mujeres sin esas condiciones (riesgo de 49% mayor con TBI, 78% más con PTSD y 67% de aumento con depresión); las mujeres con más de un diagnóstico, tuvieron más alto riesgo de demencia (215%).

Por lo anteriormente expuesto, ante TBI, PTSD y depresión en mujeres veteranas, se debe de vigilar estrechamente para el desarrollo de demencia. Desconocemos si el tratamiento adecuado de esas condiciones, retrasa o evita el deterioro cognitivo.

Asociación entre el uso de antidepresivos y fractura de cadera en personas de edad, antes y después de tratamiento. (Brännström J et al. JAMA Psychiatry.  Published online January 2, 2019. doi:10.1001/jamapsychiatry.2018.3679)

La depresión es prácticamente epidémica y el empleo de antidepresivos es común. La osteoporosis es  la enfermedad ósea metabólica más frecuente, ocurre en la tercera parte de la población posterior a los 50 años, principalmente en mujeres y induce a riesgo de fracturas, las de cadera se asocian a muy alta mortalidad y discapacidad o incapacidad.

Diversos estudios han sugerido que el empleo de antidepresivos se asocia a riesgo de fractura de cadera.

Se diseñó estudio con 204,072 individuos del Registro Nacional Sueco de Salud y Bienestar de Drogas Prescritas; los participantes tuvieron >65 años a quienes se les había prescrito antidepresivos y se compararon con grupo control pareado por género y fecha de nacimiento, con gran total de 408,144 personas, seguidos por lo menos 1 año. Eran mujeres 257,486 (63.1%), con edad promedio de 80.1 años. Las personas que recibieron antidepresivos, tuvieron más del doble de fracturas de cadera que aquellos que no los tomaban, tanto en el año antes como en año subsecuente al inicio de tal terapia (2.8% vs 1.1% y 3.5% vs 1.3%), con mayor asociación en los 16 y 30 días previos de la prescripción (OR o razón de probabilidades de 5.76; casi 6 veces más).

Aunque no sabemos el peso de la asociación, quienes de los participantes tenían osteoporosis y también desconocemos otros factores potencialmente relacionados, ante personas con depresión, los familiares y médicos tenemos que tomar medidas precautorias que favorezcan calidad de vida y evitar fracturas, con medidas no farmacológicas y con medicamentos en caso necesario.

Asociación entre edulcorantes no azucarados y salud (Toews I et al. BMJ 2019; 364  doi: https://doi.org/10.1136/bmj.k4718 (Published 02 January 2019)

El conocimiento cada vez mayor sobre la Salud y calidad de vida ha hecho que las personas adopten estilos de vida saludables y eviten el consumo de alimentos ricos en azúcares, sal y grasas, para prevenir obesidad y otras enfermedades no-transmisibles.

Con el interés de consumir menos productos altos en carbohidratos, edulcorantes no azucarados (ENA), más que azúcares simples (monosacáridos o disacáridos) son cada vez más populares. Tales productos (ENA) prometen beneficios para la Salud al reducir la cantidad de calorías ingeridas diariamente y en consecuencia, pueden reducir la ganancia de peso. Sin embargo, los mencionados efectos potenciales sobre la Salud con el empleo de ENA, son discutibles y controversiales, ya que aunque algunos estudios destacan menor riesgo de diabetes tipo 2, sobrepeso y obesidad, otros sugieren fuertemente que con los ENA incrementa sobrepeso, diabetes y cáncer.

Con la finalidad de evaluar la asociación entre la ingesta de ENA y desenlaces o ganancias en Salud, se realizó revisión sistemática de artículos publicados de principales fuentes médicas (Ovid, Embase, Cochrane, Plataforma de Registro de Estudios Clínicos de la Organización Mundial de la Salud, etc.). Los criterios para elegir los estudios en niños y adultos, con la metodología Cochrane, permitieron comparar directamente a personas sin ingesta de ENA, con baja ingesta  y con alto consumo de ENA, por lo menos con duración de más de 7 días.

De 56 estudios elegidos de 13,941, 35 fueron observacionales. En adultos, se encontró evidencia muy baja a baja de que el uso de ENA tuvo efecto benéfico pequeño en el índice de masa corporal y niveles de glucosa sanguínea; dosis más bajas de ENA se asociaron a menor ganancia de peso (90 gramos en promedio, en un estudio con 17,934 personas), comparado con dosis altas de edulcorantes. NO hubo otras diferencias detectadas entre el uso y no empleo de ENA.

NO hubo evidencia de efecto de los ENA en adultos con sobrepeso u obesidad. En niños se observó menor aumento en índice de masa corporal con ENA al compararse con aquellos que consumían azúcares, sin diferencias significativas en peso corporal ni entre dosis (evidencia baja a moderada).

Ante lo mencionado, los autores concluyen que no parece haber diferencias entre las personas expuestas a ENA y aquellas que no los consumen. Los estudios no tienen grandes números de participantes, son de corta duración y con calidad metodológica limitada.

Estudios en Medicina Social, fortalecimiento de la práctica médica (Stonington SD et al. N Engl J Med 2018; 379: 1958-61)

Muchos médicos y residentes consideran el mundo social como una caja negra impenetrable, pueden conocer la influencia sobre sus pacientes pero frecuentemente pierden la integración del problema y no conocen las herramientas adecuadas para llegar al diagnóstico y dar el mejor tratamiento. La Medicina provee tales herramientas y métodos para alcanzar los objetivos de excelencia y a través de entrenarse en Medicina Social se pueden lograr mejores frutos.

Parte esencial inicial en la Facultad de Medicina es el aprender a realizar historia clínica que incluye lo social, lo que por nuestros sentidos agudizados (ojos, oídos y manos) comprendemos e integramos elementos para alcanzar la mejor meta. Por ejemplo 3 exposiciones ambientales, tabaco, alcohol y drogas ilícitas, colapsan y modifican frecuentemente conductas y biología. Las enfermedades crónico-degenerativas no comunicables o transmisibles como enfermedad cardiovascular, apoplejía, cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva, diabetes, hipertensión, obesisdad, etc., aumentan su tasa de prevalencia y se exacerban con factores ambientales, lo que modifica substancialmente las pruebas sanguíneas y otros biomarcadores que ayudan a ratificar o no el diagnóstico; hecho que también es modificable con estado social, económico, académico, político y migración, a lo que se añade etnicidad, competencia cultural, género, comportamiento sexual, redes sociales, segregaciones y lenguaje. Lo anterior, ha enmarcado conceptos como vulnerabilidad y violencia estructurales, que ha traído como respuesta positiva consecuentemente, la diferenciación y competencia estructurales, lo que se permite con la adecuada educación médica.

Desde la primera publicación del estudio anatomo-clínico por el patólogo Richard C. Cabot del Massachusetts General Hospital, a principios del siglo pasado, se alcanzaba el diagnóstico aparentemente de manera más sencilla con síntomas, signos y pocos estudios, y se corroboraba el diagnóstico de certeza en estudio post-mortem. Actualmente, hemos tenido que aprender mucho más, que incluye desde lo tradicional intelectual hasta adelantos cotidianos en la Genética, Inmunología, Oncología, Cardiología, etc., y tenemos que integrar estructuras sociales de cara a los problemas clínicos cotidianos, con requerimientos de abordaje que permitan la edificación de sistemas más eficaces para alcanzar y mantener la Salud.

Cáncer atribuible a exceso de masa corporal (Islami F et al. JAMA Oncol. doi:10.1001/jamaoncol.2018.5639) 

Hay asociación de excelso de masa corporal y 13 diferentes tipos de cánceres. Desde 1960, más de un tercio de los ciudadanos de EEUUA han estado en sobrepeso con índice de masa corporal (IMC) de 25 a 29.9 (kilogramos entre altura en metros al cuadrado) y la prevalencia de obesidad (IMC >30) incrementó de 13% en los ’70 a 38% en 2014 y para obesidad grave (IMC >40) el aumento fue de 1% a 8%.

Los autores mostraron previamente que 7.8% (123,300) de todos los cánceres fueron atribuibles, con mujeres en mayor magnitud (10.9%, 85,680) que hombres (4.8%, 37,670 casos).

Se estimaron los riesgos relativos para 4 diferentes IMC elevados. Cada año, 37,670 casos en hombres (4.8% de todos los cánceres, exclusión de cánceres de piel no melanoma) y 76,690 cánceres de mujeres, de 30 o más años de edad, se atribuyen en los EEUUA a mayor IMC; la fracción atribuible fue del doble para las mujeres que para hombres, con ciertas variaciones en los diferentes estados de la Unión Americana, probablemente en relación al consumo de alimentos no saludables que incluyen las bebidas azucaradas.

Células T reguladoras cerebrales potencian recuperación neurológica. (Ito M et al. Nature 2019; doi.org/10.1038/s41586-018-0824-5)

Posterior a daño agudo cerebral, dentro de la primer semana de apoplejía, hay activación del sistema inmune innato que apuntalan los macrófagos y células T  , que tienen papel importante en el daño cerebral; las células T reguladoras (Treg) reducen tal daño a través de la interleucina (IL) 10, Células CD3 se localizan en la región del infarto y alrededor de la cicatriz (proteína ácida fibrilar glial); al día 14 después del evento vascular cerebral las células T CD4 conforman el 35-45% (las productoras de interferón Th1 IFN ) y las Treg FOXP3+ 30-40%; éstas, continúan incrementándose y tienen niveles elevados de genes que codifican IL-10, anfiregulina (AREG), KLR1, IL33 y PPAR , todo ello con implicaciones en la Wnt responsable de reparación. La IL-2 estimula la diferenciación y expansión de las Treg.

Dado que hay poco que ofrecer a las personas que sufren de eventos cerebrales vasculares, las que frecuentemente quedan con secuelas, y de que las células Treg y sus productos están implicados en el proceso de remodelación, estas células pueden proveer oportunidades terapéuticas para protección neuronal en padecimientos vasculares cerebrales y neuroinflamatorios.

 

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