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Uno de cada 10 universitarios tiene ideas suicidas el primer año de carrera

By on 20 septiembre, 2018

El tránsito a la etapa universitaria es un proceso especialmente sensible para los jóvenes. A medio camino entre la adolescencia y la edad adulta, los chavales se enfrentan a un ciclo de cambios emocionales y sociales que pueden pasar factura a su salud mental. Así lo constata un estudio coordinado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona que revela que uno de cada 10 universitarios españoles ha tenido ideas o pensamientos suicidas durante su primer año de carrera. Los expertos alertan de que diversos factores, como el estrés o los antecedentes familiares, están detrás del riesgo a sufrir estas ideaciones y, en última instancia, llevarlas a cabo.

“El inicio en la universidad es como una pequeña crisis vital. Estas en un medio nuevo, mucho más exigente y esto genera un estrés importante que puede ser el desencadenante”, apunta el doctor Jordi Alonso, director del programa de epidemiología y salud pública del IMIM y coordinador del proyecto Universal, donde se enmarca esta investigación. El estudio, publicado en la revista Suicide and Life-Threatening Behavior, se realizó a través de encuestas a 2.118 alumnos de cinco universidades españolas (la Pompeu Fabra de Barcelona, la de las Islas Baleares, la del País Vasco, la de Cádiz y la Miguel Hernández).

Los investigadores emplearon “instrumentos de evaluación de suicidalidad”, explica Alonso, en forma de cuestiones vinculadas a ese tema: se trata de preguntas como si tuvieron el pensamiento de matarse en los últimos 12 meses, si pensaron cómo hacerlo, si alguna vez idearon un plan o si se lesionaron de alguna manera con intención de matarse. El estudio evaluó los pensamientos suicidas y también las tentativas.

Los resultados revelaron que la prevalencia de ideación suicida es mayor entre los universitarios durante el primer año de carrera que en la población general de ese rango de edad. “En la población general, la prevalencia está en el 4% en los últimos 12 meses y en universitarios es del 10%. Eso nos lleva a pensar que se trata de un grupo sometido a un especial estrés”, valora Alonso. Las tentativas de suicidio entre los universitarios rondaron el 1%. Los investigadores no encontraron diferencias entre hombres y mujeres.

El estudio también evalúa factores de riesgo o de protección. Por ejemplo, una red social y familiar consistente y relaciones sociales positivas ayudan a proteger contra estas situaciones. “Hay factores de riesgo ambientales, por ejemplo, las adversidades infantiles, como maltrato, abusos, abandono, psicopatologías de los padres, familias disfuncionales… También influyen experiencias estresantes o adversas en los últimos 12 meses como muertes cercanas, bullying o rupturas sentimentales, o si ese estudiante ha tenido algún trastorno mental a lo largo de la vida”, apunta Alonso. Con todo, el investigador matiza que, aunque se han encontrado asociaciones que predisponen o protegen a estas situaciones,  “no se puede hacer conclusiones causales”.

Más trastornos mentales

Otro estudio internacional realizado en el marco del proyecto Universal también revela una mayor prevalencia de trastornos mentales entre universitarios durante el primer año de carrera. La investigación, coordinada también por el IMIM y en la que participaron estudiantes de ocho países, apunta a que un 31,4% de los estudiantes universitarios han sufrido algún problema de salud mental durante el primer curso.

Los investigadores encontraron, además, que en un 20% de los casos con trastorno mental, la patología les generaba problemas de desarrollo, no solo a nivel académico, sino también en las relaciones sociales y personales.

“LA IMPULSIVIDAD JUEGA EN CONTRA”

Los expertos señalan que las conductas suicidas son “un continuum”. “Empieza con la desesperanza, como que la vida no le apetece mucho, y va subiendo hasta un tedio vital, de que no le importa morir. Luego viene el deseo de morir, aunque no pienso en cómo hacerlo. Después, sí busco ya cómo morir y finalmente, lo intento”, explica Thaïs Tiana, psicóloga del Programa de Detección y Prevención del Suicidio del Hospital Sant Pau de Barcelona. Según la especialista, el estudio coordinado por el hospital del Mar, ya se centra en “el contínuum más grave” y apunta que los universitarios de primer año son “adolescentes tardíos y están en una época donde todo lo viven de forma muy intensa, para bien y para mal”. “No solo es el cambio a la universidad, pensar si has escogido la carrera correcta o si tendrás trabajo, sino también que tienen que dejar el domicilio familiar, el núcleo familiar o la red social más próxima. Es una época de incertidumbre y estrés”, agrega.

La Generalitat de Cataluña cuenta con un protocolo, el Código Riesgo Suicidio, para movilizar a todos los dispositivos sanitarios precisos cuando hay una tentativa. El Sant Pau fue uno de los primeros hospitales que lo implantó. “El Código nos pone sobre aviso. Intentamos saber qué ha pasado y si ha pasado más veces, si la persona no sabe manejar el estrés y tiene niveles muy altos de desesperanza. Les pedimos un tiempo de que no intenten hacer nada para intentar estabilizar ese sufrimiento e identificar factores de riesgo. A nuestro favor juega que son jóvenes y tienen mucha capacidad de aprendizaje pero, en nuestra contra está el factor de la impulsividad”, sostiene la experta.

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