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Ciudades holandesas deliciosas más allá de Ámsterdam

By on 14 septiembre, 2018

Utrech, a solo media hora en tren de Amsterdam, Utrecht sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de los Países Bajos, a pesar de que es una de las más encantadoras y una de las más animadas. En apariencia puede recordar a cualquier otra holandesa, pero en realidad no se parece a ninguna.

Es suficientemente pequeña como para recorrer a pie su centro histórico medieval flanqueado por canales –el más famoso es el Oudegracht– y coronado por la omnipresente Torre del Dom, con sus más de cien metros de altura, y lo suficientemente grande como para disfrutar durante días de su vida cultural, su bullicioso ambiente universitario –que se concentra en los antiguos astilleros del Viejo Canal–, su arquitectura moderna –con la Casa Schröder de Gerrit Rietveld, declarada Patrimonio de la Humanidad como mejor ejemplo–, sus tiendas innovadoras y sus museos extraordinarios.

LA HAYA

La tercera ciudad más grande de los Países Bajos es también la ciudad donde reside la Familia Real, la de los palacios y las avenidas, de las embajadas y de los ministerios, pero también es una ciudad muy tranquila y agradable, con barrios históricos, como el de Hofkwartier y una ubicación privilegiada al lado del mar. Su famosa playa de Scheveningen la han convertido, especialmente en verano, en la ciudad balneario más conocida de la costa holandesa.

Si de su intensa vida política de la ciudad son reflejo algunas de sus edificaciones más representativas, como el Binnenhof; o el famoso Palacio Internacional de la Paz; en el centro histórico de la ciudad, la zona de Het Plein y de Grote Markt es, sin duda, la más animada, llena de vida y gente joven.

LEEUWARDEN

La que este 2018 ejerce como flamante capital Europea de la Cultura es también la capital de la provincia de la región de Frisia, en el norte de Holanda.

Una de esas tranquilas ciudades holandesas surcadas por canales que resulta ideal para recorrer en un bateau-mouche o visitar en bicicleta. Famosa por su industria lechera, no hay que dejar de ver en ella su monumento más famoso, la Oldehove, la torre gótica inclinada, sumergirse en el barrio antiguo, perderse por sus tiendas de diseño y hasta tomarse un café al borde de los muelles.

RÓTERDAM

Arquitectónicamente, Róterdam es un modelo de vanguardia. Aquí se construyó el primer rascacielos de Europa, y también aquí se levanta la torre más alta de Holanda, y aún más, del Benelux, así que cuando uno llega a ella lo primero que tiene que hacer es buscar un buen mirador sobre la ciudad y disfrutar con su impresionante perfil. Innovadora, moderna y mutante, la ciudad holandesa con el puerto más grande de Europa es, sobre todo, un hito arquitectónico en medio del agua.

Si el Willemsbrug o puente de Guillermo, reconocible a primera vista por su color rojo y que une el norte y el sur de Rotterdam permite hacerse una idea de lo gigantesca que se ha hecho esta ciudad a orillas del inmenso río Mosa, el de Erasmo, que le supera en metros, ejerce de icono blanco y monumental. Róterdam nunca deja de romper moldes.

MAASTRICH

Conocida porque en ella se firmó hace 26 años el tratado que lleva su nombre, Maastrich invita a un paseo por sus calles para descubrir los restos de su época romana, medieval y sus edificios de la época en la que comenzó la revolución industrial neerlandesa. Las ruinas del castillo Hoeve Lichtenberg, las coquetas tiendas de diseño, sus cafés y sus restaurantes, el mejor testimonio de que aquí se come muy bien, son algunos de los lugares que no hay que perderse en ella.

NIMEGA

Su nombre no suena ni la mitad que el resto de las ciudades holandesas, y eso que no solo es la ciudad más antigua del país, en 2018 también ha sido premiada con el título de Capital Verde Europea. Situada a orillas del río Waal, entre canales y bosques, cuenta con un moderno muelle; dos interesantes museos, el Het Valkhof y el Museo de África; un bonito paisaje fluvial, calles comerciales donde encontrar el mejor diseño o las mejores firmas y una excelente selección de cafés y restaurantes.

GRONINGA

Que Groninga sea una ciudad universitaria ya desvela que es un lugar lleno de vida, especialmente en el entorno de la Grote Markt. La panorámica desde el Martinitoren, el campanario de la iglesia de San Martín, la estatua Peerd van Ome Loeks, el Museo de Groninga, la armonía entre la arquitectura histórica y los modernos edificios de diseño internacional –como el complejo Waagstraatcomplex y la Goudkantoor– y su especialidad culinaria: el Groninger Koek, un pan hecho a base de especies, son los imprescindibles que no hay que perderse en ella.

DEN BOSCH

A unos 90 kilómetros de Ámsterdam, la bonita capital de Brabante septentrional no solo presume de ser una de las ciudades más acogedoras de Holanda, también de ser la ciudad que vio nacer y morir a su hijo más ilustre, El Bosco. El recorrido que sigue sus pasos discurre por la plaza Markt, escenario de un animado mercado y lugar donde se levanta su casa natal, y continúa por la catedral de San Juan o el Jheronimus Bosch Art Center.

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