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Restauran retablos vizcaínos; concluyen intervención en la Guadalupana

By on 12 septiembre, 2018
  • El Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas inició la restauración de su patrimonio con un retablo que fue construido a partir de 1760.

Con el retablo de Nuestra Señora de Guadalupe, uno de los cinco que resguarda la capilla virreinal del Colegio San Ignacio de Loyola Vizcaínas, pintados a partir de 1760, esta institución emprende su primer programa de restauración sistemático con campañas dirigidas ex profeso a obtener fondos.

Berenice Pardo, directora del Museo de las Vizcaínas, y la restauradora Lizzeth Armenta detallan a Excélsior que en agosto pasado concluyó la intervención de la imagen principal de esta pintura, la de la Guadalupana, y que falta dar limpieza y mantenimiento a las Cuatro apariciones a San Juan Diego, ubicadas en las esquinas.

Confeccionada hacia 1775 por “un artista del círculo del famoso pintor novohispano Miguel Cabrera”, la imagen fue hecha tras elaborar otros cuatro retablos dedicados a santos jesuitas y “una obra que rindiera homenaje a la Patrona de México no podía faltar”, dice Pardo.

Aunque se hizo al final, este retablo es tipológicamente distinto a los demás. Está hecho sobre piedra, porque iba a ser una puerta. Es importante porque el pincel es de gran calidad, aunque no hemos encontrado una firma, por eso decidimos empezar con él nuestro programa de restauración. Es una Virgen que posee un elemento que la identifica como de la segunda mitad del siglo XVIII: una especie de ocho en la trama del vestido”, detalla.

El Colegio fue fundado por la cofradía de la Virgen de Aránzazu, teniendo como patrono a San Ignacio de Loyola, y fue abierto el 9 de septiembre de 1767; por esta razón, dos de los retablos están dedicados a estos personajes. Los otros dos conjuntos rinden homenaje a San Miguel Arcángel, patrono del País Vasco, la Virgen de los Dolores y a la Virgen de Loreto, explica.

Tres son escultóricos, uno pictórico, el de la Guadalupana, y uno mixto. El maestro dorador y ensamblador José Joaquín de Sáyagos estuvo a cargo de todas las piezas, que se conservan gracias a que el Colegio se fundó con un carácter laico y no lo afectó la desamortización de los bienes de la Iglesia”, indica.

En realidad, la capilla, iconográficamente, es un símbolo de la unión entre el País Vasco y México, y éste está representado a través de la Virgen de Guadalupe”, comenta.

La directora del museo detalla que, después de restaurar las Cuatro apariciones a San Juan Diego, se intervendrá el retablo mixto –escultórico y pictórico– dedicado a la Virgen de Loreto.

Éste tiene unos cortinajes que ya casi no se ven en las capillas novohispanas. Es un trabajo hecho en madera, no en talla encolada como otros. Su importancia radica en que es una devoción italiana que los jesuitas toman, porque en Roma se les dio la Iglesia de Loreto y es a través de ellos que esta imagen llega a la Nueva España”, señala.

Pardo dice que la rehabilitación completa de Nuestra Señora de Guadalupe tardará un año, porque apenas se están recabando los fondos para remodelar la segunda parte; y el retablo de la Virgen de Loreto podría estar listo en dos años más. “La inversión que se requiere para ambos, según un estimado de tres empresas, es de un millón de pesos”.

Las restauradoras que coordinan los trabajos, Claudia Garza y Naitza Santiago, presentarán los resultados de la intervención de la pintura central de la Guadalupana este jueves 13 de septiembre, en el marco de los 251 años del Colegio.

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