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Histórico 1968: El rector atemperó su protesta

By on 10 septiembre, 2018

La posición enérgica, de protesta que por el contexto del Movimiento Estudiantil había asumido el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Javier Barros Sierra y que era contraria a la acción del gobierno federal, menguó.

En una nota informativa y también en una inserción pagada, el rector universitario, quien después de la toma de planteles educativos —de la UNAM y del Poli, al cabo de la manifestación del 27-28 de julio de 1968, salió a las calles a defender la autonomía universitaria—, hizo pública una nueva posición.

En la edición del 10 de septiembre de hace 50 años, un Diario de circulación nacional publicó la información referente a las declaraciones de Barros Sierra; la reacción a bote pronto del Consejo Nacional de Huelga (CNH) a la posición atemperada del rector, y el plantón del gobierno a los estudiantes: aunque sabían de antemano que los representantes oficiales no llegarían a la cita para el diálogo propuesto en el auditorio del Centro Médico Nacional, un grupo de jóvenes estuvo ahí desde antes de las cinco de la tarde del 9 de septiembre de 1968.

En el escrito del rector se lee que “… nuestras demandas institucionales contenidas en la declaración del Consejo Universitario, publicada el pasado 18 de agosto, han quedado satisfechas, en lo esencial, por el ciudadano Presidente de la República, en su último informe. Cierto es que aún falta el esclarecimiento de algunos aspectos jurídicos imperante en relación con la autonomía; pero ello se logrará por las vías y los métodos más adecuados.

“Por lo que respecta a las bien conocidas demandas formuladas al gobierno de la nación por agrupaciones de profesores y estudiantes, esperamos que sean resueltas en justicia a la brevedad posible. Ningún problema político, por importante que sea, puede llevar a nuestra institución a desacreditarse ante la opinión pública, a ser tema de injurias y difamación, a convertirse en campo abierto a la lucha de facciones ni, para decirlo en pocas palabras, a que resulte la mayor víctima de un conflicto que ciertamente no provocó”.

“De todo lo que antecede se concluye, según mi criterio, y confío en que lo comparta la gran mayoría de los universitarios que es necesario y urgente el retorno a la normalidad en la vida universitaria, lo que requiere la presencia activa de toda la comunidad”.

Esta declaración del rector se dio un día después de las acusaciones que el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) hizo en su manifestación, acusando que  la UNAM estaba llena de comunistas; además de que el origen del Movimiento Estudiantil, como conflicto, arrancó con la participación de estudiantes del Politécnico.

El 10 de septiembre de 1968, la información divulgada por Barros Sierra fue la más importante en un Diario de circulación nacional. “Pide rector a maestros y alumnos la vuelta a la normalidad”, se lee en la cabeza principal del diario, en una nota escrita por Antonio Ortega.

En la nota, Barros Sierra, que había recibido una andanada de golpes desde distintas tribunas, por haber organizado mítines, marchas y discursos en defensa de la autonomía universitaria, pero que también había sido criticado por haber permitido que en el asta bandera de la explanada de la rectoría en CU ondeara una bandera mexicana a media asta en señal de luto, después de que la policía y el Ejército entraron y se quedaron dentro en varios planteles universitario, se lee:

“De nuestras decisiones y acciones en los próximos días dependerá que la autonomía universitaria no sufra en el futuro más ataques, vengan de donde vinieren. Más aun, no sólo está en peligro la autonomía, sino también la vida misma de la Universidad Nacional, al menos, en su condición de máximo centro en que se educa a los jóvenes para el ejercicio de las libertades de pensamiento, de expresión y de reunión en nuestra patria”.

De acuerdo con la nota periodística, se lee un comentario en el sentido de que la suspensión de clases ha alejado de la Universidad Nacional a la mayoría estudiantil, mayoría que no ha participado en decisiones y hechos que afectan a la institución.

“En cambio, sí han intervenido en los actos señalados, individuos y grupos ajenos a nuestra casa, por lo que debemos recordar que, en la definición de autonomía, sustentada por nuestro Consejo se afirma que los problemas académicos, administrativos y políticos internos deben ser resueltos, exclusivamente, por los universitarios”.

En el recuento que hizo el rector de la UNAM, sobre lo acontecido desde finales de julio de 1968, el ingeniero acusó que el uso de bienes y servicios de la máxima casa de estudios para fines que no eran de la universidad, no solamente afectaron a los estudiantes, sino que había quebrantado gravemente a la propia UNAM.

A reserva de que el CNH fijara una posición más detallada al día siguiente, 11 de septiembre de 1968, hoy hace 50 años, los estudiantes dieron su primer punto de vista a las declaraciones del rector Barros Sierra.

Primero que estaban de acuerdo en que la autonomía universitaria está gravemente amenazada, al igual que la vida democrática del país, pues en los últimos días varios grupos policiacos y militares, con atuendos de civil, han atacado los centros educativos y amenazan aun con llegar con agresiones directas a la UNAM.

También dijeron los estudiantes del CNH, membresía UNAM, que estaban de acuerdo en la afirmación del rector de que el gobierno debe resolver en justicia y a la mayor brevedad posible los seis puntos del pliego petitorio.

Señalaron los estudiantes que el retorno a la normalidad a la que se refirió Barros Sierra es deseable, pero que la única manera de lograrlo es con una solución satisfactoria y total a las demandas.

Los estudiantes negaron la presencia de agentes extraños en la UNAM, como lo había afirmado el rector y en cambio denunciaron que había grupos de provocadores identificados como agentes policiacos y militares actuando en contra de los estudiantes.

El CNH estimó entonces que la comunidad universitaria “en estos momentos difíciles”, reafirmará su apoyo el movimiento encauzado a la defensa de los principios democráticos de libertad de expresión y de reunión.

Los integrantes del CNH, reunidos en la Facultad de Medicina de la UNAM, informaron en ese contexto que la manifestación del 13 de septiembre de 1968 se planeaba fuera en absoluto orden, sobre todo porque no le lanzarían injurias a las autoridades.

Dijeron que seguían dispuestos al diálogo con el gobierno y que “sólo esperan que las autoridades manifiesten su deseo de celebrarlo para que inmediatamente se establezcan las pláticas”.

 

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