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Con la rodilla vendada, Nadal sobrevivió a Khachanov y va a Octavos en US Open

By on 1 septiembre, 2018

Rafael Nadal derrotó este viernes en cuatro sets al ruso Karen Khachanov y clasificó a Octavos de Final del US Open, pero el estado físico del español preocupa luego de que tuviera que vendarse la rodilla derecha y se le viera cojear en diferentes fases del encuentro.

Nadal, primer cabeza de serie y ganador en tres ocasiones en Nueva York, inició mal y con dolor pero remontó para imponerse 5-7, 7-5, 7-6 (9/7), 7-6 (7/3) en un maratoniano encuentro que duró cuatro horas y 23 minutos. El español se medirá ahora en la siguiente instancia al georgiano Nikoloz Basilashvili, que derrotó al argentino Guido Pella en cuatro sets por 6-3, 6-4, 1-6, 7-6 (7/4) .

El sol se ocultó, el cielo se llenó de nubes y Nadal llegó al duelo con la confianza que le daba haberle ganado los cuatro enfrentamientos previos al ruso. Y ni siquiera había cedido un solo set ante su rival.

Sin embargo, las cosas iniciaron mal desde el calentamiento. Las cámaras mostraron cómo el español se quejaba desde el vestuario de unas molestias en su rodilla derecha. Así, visiblemente mermado, cedió su saque en el tercer juego y, aunque recuperó la desventaja, volvió a perderlo en el undécimo para sucumbir 5-7, con un esfuerzo titánico que le pasó factura físicamente.

No en vano, en el descanso tuvo que recurrir al fisio para que le vendara la zona afectada. Sus ocho tiros ganadores, por los 23 de Khachanov, hablaban claro de la diferencia entre el uno y el otro. El ruso, además, acompañaba su acierto con ocho aces.

La segunda manga fue una lucha cerrada en la que la inexperiencia del ruso de 22 años resultó decisiva. Tras varios breaks y contra-breaks” con 5-6 en contra pero 40-15 a favor, cuando todo el mundo esperaba ya el desempate, Khachanov cometió dos dobles faltas que insuflaron de aire al español, que olió sangre y no perdonó.

Si en el primero la diferencia en los golpes ganadores era sustancial, en el segundo fueron los errores no forzados, con ocho para la primera raqueta del mundo y 14 para el sembrado 22, los que desnivelaron la balanza.

Con dos dobles faltas definitivas en la anterior manga, y la sensación de haber podido forzar el tiebreak, Khachanov comenzó a dudar y Nadal elevó su nivel, dejando atrás los malos augurios sobre su lesión.

Varios rallies, numerosos puntos que levantaron al público de sus asientos y grandes actuaciones de ambos tenistas llevaron el choque al desempate. Y de nuevo, dos dobles faltas sentenciaron al ruso, que llegó a ponerse 6-6 pero cedió también el tercer set.

Mientras, Nadal gritaba, saltaba y celebraba. Sabía de la importancia de no solo seguir vivo en la contienda, sino de ir liderando la batalla en semejantes condiciones.

Con la moral alta y el ánimo por las nubes, Nadal no se lo pensó y mordió de nuevo con un quiebre en el tercero. Pero, tras lo visto, el choque estaba llamado a decidirse en el tiebreak. Cómo no. Nadal sacó para ganar con 5-4, cedió su servicio y se llegó al juego a vida o muerte, en el que volvió a imponerse la experiencia del español.

Pero hubo poco espacio para la felicidad. El domingo aguarda en principio Basilashvili aunque, hasta ese momento, solo se hablará del estado de la rodilla del mallorquín.

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