Don't Miss

La sombra de los moches

By on 8 abril, 2017

Si bien este sexenio se ha caracterizado por una enorme, institucionalizada y permanente práctica de
corrupción, tan abierta y cínica como nunca antes se había visto en el país. Me sorprendieron en consecuencia, las palabras hace unos días del Presidente Peña, afirmando que quienes pensamos que existe crisis en México, únicamente se encuentra en nuestras mentes.
Si tener a varios gobernadores en la cárcel, otros más prófugos de la justicia, presidentes municipales en la mira o recluidos, al igual que muchos servidores públicos y; para colmo de males hasta el ex fiscal de Nayarit preso en Estados Unidos. Si a eso no se le puede llamar crisis, pese a la impunidad imperante que prevalece a lo largo y ancho de la República, entonces tiene razón.
El problema no se detiene únicamente en ese aspecto, por todas partes encontramos una gran descomposición, el tema de los moches sin importar partido o grupo político se ha vuelto todo un deporte nacional, alcanzando niveles generalizados a grado tal, que son pocos -aunque existen-, la excepción a la regla. La enfermedad se ha expandido como contagiosa epidemia y pocos son los que no la han contraído, la colusión entre algunos empresarios y autoridades con fines ilícitos de lucro es más que evidente.
Uno de los casos que está levantando ámpula por los cuestionamientos y escándalos que ha suscitado en varias ciudades del país, son los contratos de alumbrado público que ha conseguido la empresa PANAVI, S.A. de C.V., que se dice propiedad de Emiliano Salinas Ocelli, hijo del ex mandatario Carlos Salinas de Gortari, que ha conseguido operando con diferentes razones sociales sustanciales acuerdos para vender luminarias y dar servicios de alumbrado en Torreón, Guadalajara, Querétaro, Ensenada, Ahome, Los Mochis, Juárez, N.L., San Luis Potosí, y seguramente algunas más.
En sí, el problema no estriba en el cambio de luminarias por tecnología LED, que finalmente produce un ahorro de energía, sino en los costos y calidad del servicio, pues de acuerdo a registros, estos oscilan entre 8 y 30 mil pesos por luminaria, es decir, según el sapo es la pedrada. Además, se dicen fabricantes, sin embargo una de las empresas Lámparas Ahorradoras de Estado Sólido, S.A. de C.V., a través de otra denominada Azul Cobalto, S. L., ha importado esos productos.
La misma PROFECO en el 2015 les canceló los certificados para comercializar el modelo Sky Lumina W150, que actualmente siguen ofertando, por no cumplir los estándares de calidad y, así sucesivamente, se localizan una serie de inconsistencias que no se requiere ser adivino para sacar conclusiones.
Este es un pequeño botón de muestra, pues no se requiere rascarle mucho para encontrar la supuración en estado crítico de la administración pública, que no se localiza en la mente de los ciudadanos, sino en la mendacidad de muchas autoridades.

About Redaccion El Heraldo SLP