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La cuestionada Constitución

By on 23 marzo, 2017
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No cabe duda, fue imposible dar satisfacción a todos los actores sociales y políticos en la construcción de la nueva Constitución de la Ciudad de México, ahora pesan sobre de ella cuando menos dos controversias constitucionales, cuatro acciones de inconstitucionalidad y un amparo, promovidos por la Presidencia de la República, el Senado, la CNDH, el Poder Judicial de la Ciudad de México, Partidos Políticos y hasta un particular, son impugnaciones que combaten fondo y forma.
El asunto trae consigo varios cuestionamientos públicos tales como la afirmación de haber sido confeccionada al vapor, en lo que no coincido, pues si bien es cierto que el tiempo de la Asamblea Constituyente fue relativamente breve, haciendo coincidir los tiempos en la conmemoración del centenario de la constitución del diecisiete, también lo es que el tema tenía décadas discutiéndose, por lo que difícilmente puede hablarse de improvisación.
Por otra parte, elaborar un documento de esa naturaleza implica encontrar un amplio margen de consenso por un lado y, por otro, dado que se trata de una versión local, debe estar acorde con la norma suprema. Ambas cuestiones obligan a un quehacer técnico y político.
En términos generales el esfuerzo puede calificarse de positivo, se logró un documento relevante y como todos: perfectible. Los integrantes de la Asamblea Constituyente, conformada en su gran mayoría por personas de gran experiencia política, conocimientos y especialistas en la materia, así que difícilmente les pudo pasar desapercibido el terreno que estaban pisando y, seguramente previeron que el asunto terminaría en la Corte tal como acontece.
En esa medida, cabe preguntarse: ¿faltó quehacer político en la confección de la nueva constitución o hubo exceso de necedades en su creación? En ambas posturas, el tema no es menor, pues se trata de un acta fundacional y por lo tanto sus contenidos merecen especial atención y cuidado en su elaboración.
La justificación que sobre el particular emitió uno de los participantes, escudándose en la cómoda y trillada frase: “se los dijimos”, indican que algunos prefirieron patear el bote antes de defender la Constitución General, sobre todo en algunos puntos donde se aprecia evidente los excesos en que incurrieron.
Tal como hice mención líneas arriba, la Constitución de la Ciudad de México es un sobresaliente avance, que se obscurece al obtener un cúmulo de impugnaciones derivadas de contenidos en artículos contrarios al pacto fundamental y que con conocimiento de causa, indebidamente los dejaron transitar, en aras de obtener los votos suficientes para su aprobación.
El hecho es que aún ni siquiera entra en vigor y ya se encuentra cuestionada, como bien dice el refrán: “se levantó con el pie izquierdo”.

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