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Mondragón el solitario

By on 12 enero, 2017
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Pocos conocen a Fran Striker, un desaparecido escritor de guiones radiofónicos muerto en la década de los años sesenta en un accidente automovilístico en Elma, Nueva York.
Sin embargo todo mundo conoce su personaje de “El llanero solitario”; un ranger con antifaz a la altura de la ejemplaridad imaginaria de los superhéroes gringos; permanente buscador de la justicia, el cumplimiento de la ley y la bondad social.
El llanero era un hombre en verdad poco solitario, pues se pasaba la vida (como después otra criatura suya, “El avispón verde”, con otro lacayo de minoría étnica), con un acompañante llamado “Tonto”; quien era un indio navajo, sioux o algo parecido, asimilado en la obediencia, como les gusta a los americanos.
El mejor indio, decía Custer, es el indio muerto, pero también resulta conveniente tener un indio siervo.
Esta imagen de soledad en el llano me ha venido a la cabeza después de leer el documento “Actualización sobre el uso medicinal y/o recreativo de la mariguana. Consideraciones de regulación”, emitido por la “Comisión Nacional Contra las Adicciones”, a la cual muchos quisieran ver como promotora de la tolerancia ante las adicciones.
El responsable de esta comisión, el doctor Manuel Mondragón y Kalb, me parece a veces, ante esta ola de propaganda y fomento en el uso de la cannabis, con los fútiles pretextos de sus derivados como medicinas milagrosas, un solitario.
Es el único (con una responsabilidad institucional significativa) cuya idea es firme y documentada: No a “mariguanizar” el país. Punto.
Este llanero solitario no tiene ni un caballo palomino llamado “Silver”, ni pone en el revólver balas de plata eficaces hasta para matar a los vampiros de la propaganda. Bueno, ni indio “Tonto” tiene. Pero él sigue en su combate con argumentos sociales, médicos y científicos. Solitito.
Veamos algunos elementos importantes del documento citado:
“… (p.10). Como país habremos de ponderar las implicaciones de estos probables acontecimientos en la Unión Americana (el comercio exportador tras la legalización allá), ya que el acceso legal a la cannabis en estados americanos cercanos, puede dar pie a diversos factores o condiciones asociadas al incremento de su consumo en nuestro país, entre las que destacan:
—Disminución del precio, incluso debajo del precio del mercado negro, lo que estimulará el consumo e incluso su comercialización.
—Mayor aceptabilidad social y mayor disponibilidad de la sustancia que puede incrementar el número de usuarios y la frecuencia del consumo.
—Menor percepción del riesgo del consumo de la cannabis, principalmente en niños y adolescentes.
—Probable incremento de la prevalencia de dependencia en los usuarios de mariguana por la disminución del precio.
—Reducción en la búsqueda de tratamiento, ya que los usuarios experimentarán menos estigma por el consumo.
—Impacto en la capacidad de atención de los sistemas de asistencia y tratamiento en nuestro país.
—Desviación del producto autorizado para adultos hacia personas no legalmente facultadas, especialmente niños y adolescentes, lo que implicará la experimentación de la sustancia a edades cada vez más tempranas.
—Una mayor experimentación en niños y adolescentes, lo que impactará en sus habilidades de aprendizaje y memoria”.
El documento, cuyo contenido ofrece datos suficientes para utilizarlos en posteriores entregas, cumple con rigor los requisitos de objetividad analítica.
Está bien hecho, bien documentado y quizá por eso sea más triste ver cómo lo harán de lado quienes desde el “cannabilobby” promueven la mota.
Un argumento final:
“La evidencia científica ha demostrado fehacientemente que el consumo de mariguana no es inocuo; causa serios daños en la salud humana. La Secretaría de Salud apoya el uso medicinal de los componentes de la cannabis que demuestren científicamente su potencial terapéutico, no de la cannabis fumada o ingerida.
“Impulsamos la revisión de la dosis permitida actualmente en la legislación para consumo personal e inmediato y así evitar la criminalización de los consumidores.
“Los esquemas de regulación de la mariguana requieren un análisis mayor desde diferentes ópticas como la de salud, judicial, económica, hacendaria, educativa, entre otras.
“Predecir los efectos de la legalización lúdica y recreativa de la mariguana es difícil, porque es un cambio político radical. Las experiencias previas han sido con cambios políticos paulatinos como la despenalización del uso personal.”
Y como vemos, la pelea ya se inclina por un lado.
Lo “medicinal” está al servicio de lo lúdico y le sirve de punta de lanza, pescuezo de ganso, mano de gato y pretexto vil.

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