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Cómo evitar el síndrome de clase turista

By on 17 diciembre, 2015

Viajar hacia destinos lejanos despierta grandes emociones, aunque para algunos también encierra cierto riesgo. La razón es que los trayectos prolongados (sin importar el medio de transporte elegido) que te obligan a permanecer en un asiento por largas horas pueden obstaculizar la circulación sanguínea y favorecer la formación de coágulos (trombos) en una vena profunda del cuerpo, particularmente en muslos y pantorrillas, trastorno denominado trombosis venosa profunda.
Si el trombo se desprende y es arrastrado por el torrente sanguíneo, puede llegar hasta una arteria de los pulmones y bloquear la circulación, es decir, causar una embolia pulmonar, problema que compromete seriamente la salud.
¿Quién corre riesgo de sufrir síndrome de clase turista?
No te alarmes, para la mayoría de personas un viaje que toma 4, 5 o más horas generalmente no representa peligro para la formación de trombos, de manera que la posibilidad de sufrir el también llamado síndrome de viajero es mínima.
Por el contrario, el riesgo crece en quienes presentan uno o varios factores para el desarrollo de coágulos como:
Antecedentes de trombosis.
Edad avanzada (mayor de 60 años).
Obesidad y sobrepeso.
Embarazo.
Enfermedades que causan coagulación sanguínea anormal.
Lesión de una vena profunda por cirugía o fractura.
Tabaquismo.
Cómo evitar el síndrome de clase turista
La mejor forma de evitar que un viaje largo provoque formación de trombos y, a la larga, embolia pulmonar, es tomar ciertas precauciones antes de subir al avión, o al medio de transporte de tu elección, como:
Elige ropa cómoda y fresca (de preferencia, de algodón) que te permita estirarte, mover las piernas o girar los tobillos con libertad durante el trayecto.
Si es posible, elige asiento al lado del pasillo de manera que puedas levantarte a caminar cada 1 ó 2 horas.
Evita cruzar las piernas, esto obstruye el flujo venoso de retorno por la presión ejercida. Realiza ejercicios de contracción y estiramiento muscular de la pantorrilla: eleva los dedos del pie como si fueras a caminar de talones y viceversa, apóyate en las puntas de los pies para mover los talones. Bebe abundantes líquidos para favorecer la circulación de la sangre (la hace menos viscosa) y evitar deshidratación.
Procura comer menús ligeros a fin de evitar la sensación de pesadez estomacal que para muchos es la principal razón por la que no se levantan del asiento.
Modera la ingesta de alcohol, té y café, sustancias que al alterar los patrones de sueño, te impiden descansar.
Usa medias de compresión durante el trayecto, las cuales reducen considerablemente el riesgo de retención de líquidos en las piernas, condición frecuente al viajar en avión debido al aumento de la presión.
Si tienes factores de riesgo de trombosis, habla con tu médico sobre el viaje que realizarás y pregunta si es necesario tomar algún medicamento para prevenir el desarrollo de coágulos.
Por un viaje saludable
Un viajero inteligente no sólo planea cada recorrido de principio a fin, el presupuesto y hasta la ropa que usará; también es aquel que cuida su salud, es decir, sabe cómo prevenir problemas circulatorios por estar mucho tiempo sentado.
Así que además de los consejos mencionados para practicar durante el trayecto, al llegar a tu destino identifica rápidamente el mejor sitio para disfrutar de un masaje o baño agradable, esto te permitirá recuperar energías y la sensación de bienestar. ¡Buen viaje!. Si al viajar permaneces sentado o sin moverte por horas, el riesgo de sufrir trombosis venosa profunda ¡te acompaña! Conoce cómo prevenir el síndrome del viajero con sencillos consejos. Llegan las vacaciones, Navidad, fin de año y muchas personas planean viajar. Eso significa permanecer largo tiempo en automóviles, autobuses o aviones. Sin embargo, permanecer sentado mucho tiempo en los estrechos espacios de estos transportes puede ocasionar el síndrome del viajero.
La falta de movilidad en viajes terrestres o aéreos del también conocido como síndrome de la clase turista provoca que se reduzca el flujo sanguíneo de retorno al corazón, que se genera naturalmente mediante el movimiento muscular. Esto puede dar lugar a retención de líquidos en las piernas y aumento de la presión sobre los tejidos, que también contribuyen a reducir el flujo sanguíneo y derivar en trombosis venosa profunda o formación de coágulos de sangre en las venas profundas de las piernas.

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