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Comer en familia: Hijos más saludables y con mejores notas

By on 5 julio, 2015

Comer juntos es una de las conductas más saludables que las familias pueden poner en práctica, pero la vida moderna no favorece que padres e hijos almuercen y cenen junto. Los pequeños comen en el colegio y los adultos en la oficina o en restaurantes cercanos al trabajo, y a la hora de la cena no es fácil que todos los miembros de la familia se sienten juntos en la mesa. Aquí les ofrecemos algunas pautas para animar a las familias a comer todos juntos de cara a adquirir una alimentación sana y equilibrada y unos hábitos de vida saludables.

Por empezar, los fines de semana y un par de días laborables, padres e hijos deben intentar reunirse en la mesa para desayunar, almorzar o cenar. Comer en familia con la tele apagada fomenta las conversaciones familiares, contribuye a mejorar la salud familiar y el bienestar de los niños.

¿Cuáles son esos hábitos de vida saludables que se consiguen al comer en familia?
Está demostrado que, cuando comen en familia, los niños consumen más fruta y verduras y se reduce el riesgo de sobrepeso entre los adolescentes. Eso sí, siempre y cuando los padres lleven a cabo una alimentación sana y equilibrada. Además, las interacciones familiares a la hora de la comida reducen los riesgos de que los adolescentes se enganchen al alcohol u otras drogas, puesto que los lazos familiares se estrechan en la hora de la comida.

Así lo demuestra una investigación exhaustiva sobre la relación entre comidas familiares y salud de los hijos realizada en la Universidad de Illinois de Estados Unidos, que recogió datos de los hábitos alimenticios y salud de más de 180.000 niños y adolescentes de seis países norteamericanos. En las conclusiones de este estudio, se señala que comer en familia:

Mejora la alimentación: con tres comidas semanales en familia, se reduce un 20% el consumo de alimentos poco saludables y aumenta el consumo de alimentos sanos, entre ellos, aumenta el consumo de frutas y verduras.

Reduce los trastornos alimentarios: con cinco comidas en familia por semana, el riesgo de que una o un adolescente se dé atracones, se provoque vómitos o se ponga a dieta sin que haya un motivo médico baja un 35%.

Incrementa el éxito académico: este mismo estudio señala que los almuerzos familiares, sin ver la televisión y donde padres e hijos conversan entre ellos, motiva que los hijos saquen mejores notas y tengan menos riesgo de engancharse a alguna adicción (drogas, alcohol, etc.).

Cómo tener un hogar saludable

Para conseguir unos hábitos de vida saludables y una alimentación equilibrada, no solo hay que reunirse para comer.
Los padres somos los primeros que tenemos que adquirir esos hábitos saludables y transmitírselos a los hijos. Una alimentación saludable es siempre variada y no tiene alimentos prohibidos, sino un consumo equilibrado. No se trata de comer poco sino de comer bien, porque así padres e hijos podrán disfrutar del mismo menú y llevar una alimentación adecuada. Si los padres llevan una alimentación sana y equilibrada, y ponen en práctica hábitos saludables, transmitirán a sus hijos esta forma de vida.

A continuación les proponemos 5 pautas de oro para conseguir un hogar más saludable:
Tener alimentos nutritivos a mano. Por ejemplo, elegir las frutas y los frutos secos que más les gusten a los hijos, en lugar de bollería industrial. En el mercado hay también productos divertidos y muy nutritivos, por ejemplo algunos tipos de lácteos.
Permitir golosinas con moderación para evitar tentaciones. No es necesario prohibirlas totalmente, los niños pueden permitírselas de forma eventual.
Limitar el uso de la tele, los ordenadores y los videojuegos a dos horas al día. Además de que puede causar adicción y disminuir el rendimiento académico, provoca sedentarismo, una de las causas más comunes de la obesidad infantil.

Practicar actividad física durante una hora o más al día. Es muy positivo que nuestros hijos elijan un deporte y lo practiquen, así como organizar actividades en familia como pueden ser paseos en bici, salir al parque a jugar o incluso bailar en casa.
Toda la familia debe estar involucrada en estas pautas. De nada sirve que los padres impongamos estas pautas, si nuestros hijos no las comprenden o si solo las viven como obligación. Debemos hacerles entender el lado positivo de estas pautas de oro para conseguir un hogar saludable.
Una buena forma de involucrar a toda la familia en una alimentación saludable, es dejar que los hijos colaboren en la preparación de las comidas. Como demostró una investigación del Centro Nacional de Información sobre Biotecnología de Estados Unidos, los niños que se involucran en la preparación de la comida consumen más verduras y proteínas que aquellos que no lo hacen y aumenta su sentimiento positivo hacia los alimentos sanos. Si los más pequeños de la casa participan en la elaboración de las comidas se familiarizan con los distintos alimentos y van aprendiendo a discernir entre una alimentación sana y equilibrada de otra que no lo es.

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