El británico Simon Starling conecta espacios de Goeritz y Barragán

Simon Starling (Gran Bretaña, 1967) revive, en cierto modo, los fantasmas del pasado y para su primera exposición en México optó por traer de vuelta al arquitecto Luis Barragán y al artista plástico Mathias Goeritz, quienes en vida colaboraron en varios proyectos multidisciplinarios e influyeron uno en el otro con ideas sobre el color, el espacio y la arquitectura.
Starling explicó en entrevista que toma pequeñas anécdotas de cada personaje para referir a la historia de cada uno y, en el caso de Barragán, lo devuelve al presente a través de una serie de retratos, con la técnica del daguerrotipo, de objetos que se conservan en la Casa Luis Barragán y develan la atmósfera “compleja” del lugar.
En el caso de Goeritz, el artista británico retomó el performance que en 1953 la bailarina Pilar Pellicer realizó frente al mural de Henry Moore, en el Museo Experimental El Eco, y pidió a la misma artista repetir el ejercicio cuatro décadas después para evocar la historia del recinto concebido como una fusión de disciplinas.
La exposición, que se presentará de manera simultánea en las dos sedes –la Casa Luis Barragán y el Museo Experimental El Eco– a partir del sábado, es de las primeras actividades de artes plásticas del año dual México-Reino Unido, impulsada por ambos gobiernos durante este 2015.
“Son dos muestras que ven la historia del espacio, de la institución y el personaje. Goeritz era un artista emigrante que viene a México en 1940,y establece un arte interdisciplinario en un espacio; imaginaron música, danza, artes visuales y arquitectura estando juntos en este espacio simbólico, El Eco. “Entonces, las dos exhibiciones son una especie de conexión interesante, en una forma de volver atrás y mirar la historia de los lugares y objetos.
“Y creo que esto es como ver a los fantasmas del lugar, a veces pareciera que fueron (Barragán y Goeritz) mis colaboradores fantasma”, detalla el Premio Turner 2005.
Quien representó a Escocia en la Bienal de Venecia 2003 convirtió la Casa Barragán en una suerte de laboratorio, y uno de los baños en un cuarto oscuro parar producir los daguerrotipos que hizo ex profeso. Fue, explicó, un ejercicio de apropiación de la atmósfera del lugar, y, a la vez, del arquitecto.
“Por años estuve buscando imágenes de este lugar, porque no había estado aquí y fue muy extraño al estar aquí porque las imágenes nunca captan la atmósfera de la casa, es una atmósfera muy específica que te toma por sorpresa; es pesada, es oscura, es compleja sicológicamente cuando te das cuenta de la elegancia de la arquitectura y supongo que mis fotografías tratan de reflejar esa sicología”.
También presenta tres bowls en plata que hizo en colaboración con el platero Michael Steger y evocan cuando Barragán terminó y entregó la casa a la familia Prieto López, en San Ángel en 1950, y se niega a que usen utensilios no armónicos con su arquitectura, entonces él diseñó una serie de objetos que pidió al artesano Alfredo Ortega producir.
Para El Eco, Starling retomó la anécdota del performance de Pellicer como un pretexto para hablar de Goeritz y el museo y, en ese sentido, traer al presente los ejercicios de multidisciplina; aunque, al final, la película que produjo se convirtió en un retrato visual de la propia bailarina, señaló.
El artista, cuya obra pertenece a museos como el Solomon R. Guggenheim de Nueva York y la Galería Tate de Londres, apunta que su interés por volver al origen de los objetos es lo que devela el viaje al pasado.
¿Dónde y cuándo?
Bowls, Plates se inaugura el 24 de enero en Casa Luis Barragán a las 12:00 horas. (General Francisco Ramirez 12, colonia Daniel Garza) y El Eco se exhibirá a partir del 24 de enero en Sullivan 43.