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Disfagia; dificultad para tragar alimentos

By on 19 noviembre, 2014

Los problemas de deglución (tragar un bocado) se deben a alteraciones anatómicas y del sistema nervioso que afectan a la cavidad oral, garganta o esófago. Muchas veces el paciente ignora lo que le sucede, aunque las consecuencias que sufre son graves.
Disfagia, dificultad para tragar alimentos
¿Sabía que deglutimos, mínimo, dos mil veces al día? Tal acción es realizada, incluso, al estar dormidos, por lo que al verse trastornada puede causar problemas en vías respiratorias, deshidratación o desnutrición.
“La dificultad para tragar los alimentos nos indica la existencia de alteraciones orgánicas o funcionales en el trayecto que sigue el bolo alimenticio desde la boca hasta el estómago”, explica el Dr. Ernesto Ramos García, gas-troenterólogo egresado de la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional (IPN), localizada en la Ciudad de México. Agrega que quienes presentan este síntoma, por lo regular aseguran que los comestibles se ‘clavan’, ‘pegan’, ‘atascan en el camino’, o bien, simplemente no descienden en forma adecuada.
Proceso de deglución
De acuerdo con el experto, especializado en el Hospital General de México de la Secretaría de Salud, la deglución comprende tres etapas, las cuales están controladas por los nervios que comunican al tracto digestivo con el cerebro:
Preparación oral. Los alimentos se mastican y humedecen con saliva, en tanto la lengua los impulsa, junto con los líquidos, hacia la parte posterior de la boca.
Etapa faríngea. Los comestibles masticados ingresan a la faringe (garganta), y una especie de aleta llamada epiglotis cierra el acceso a la tráquea para evitar que pasen a los pulmones. Los músculos de la garganta se relajan, lo que permite que comida y líquidos bajen rápidamente por la faringe hacia el esófago. Luego, la epiglotis se vuelve a abrir para permitir la respiración.
Fase esofágica. Lo que se ha ingerido cae al estómago a través del esófago por acción gravitatoria, además de que los músculos de este último órgano impulsan los alimentos con movimientos ondulatorios conocidos como peristaltismo. La banda muscular que se encuentra entre el extremo del esófago y la parte superior del estómago (conocida como esfínter esofágico inferior) se relaja en respuesta a la deglución, permitiendo que los alimentos y líquidos ingresen al estómago.
Trastorno
“Los problemas de la deglución se producen cuando una o más de las fases antes descritas no se efectúan en forma correcta”, indica el gastroenterólogo, y explica que eso responde a factores como:
Alteración del mecanismo y las contracciones peristálticas del esófago.
Estrechamiento de este conducto.
Percepción sensorial anormal (problemas de sensibilidad).
“Según su etiología (causa), la disfagia se divide en mecánica y motora. La primera se debe a la reducción del diámetro del esófago y se manifiesta, fundamentalmente, al ingerir sólidos. La segunda se debe a la alteración o descoordinación de los mecanismos de la deglución, y se puede producir tanto con el consumo de líquidos como con el de sólidos”, aclara el Dr. Ramos García.
Además, de acuerdo con el facultativo, su localización da lugar a otra clasificación:
Orofaríngea. Es causada por anormalidades que afectan al mecanismo muscular de la faringe y al esfínter esofágico superior, y se debe a padecimientos que afectan la coordinación entre sistema nervioso y músculos (vasculares cerebrales, enfermedad de Parkinson o esclerosis múltiple, por ejemplo). Tales trastornos afectan la funcionalidad de la parte superior del esófago, lo que puede ocasionar que el bolo alimenticio ingrese a tráquea o nariz.
sofágica. Se debe a funcionamiento anormal de la musculatura lisa del cuerpo del esófago y/o esfínter esofágico inferior. Bajo estas circunstancias, el paciente siente que la comida se atasca en algún sitio detrás del esternón.
En los pacientes que muestran disfagia al consumir alimentos sólidos, pero nunca líquidos, se sospecha obstrucción mecánica. Asimismo, cuando el problema se presenta de vez en cuando, sin causar pérdida de peso ni ser progresivo, suele minimizarse porque, cuando la persona come rápido y nota que un trozo de pan o carne queda adherido al esófago, toma líquido para conseguir el paso del bolo.
Los síntomas de disfagia pueden ser obvios o quizá difíciles de asociar con problema de deglución; sin embargo, cada persona puede experimentarlos en forma diferente. Entre las principales molestias se encuentran:
Necesidad de comer lentamente.
Se requieren varios intentos para tragar un solo bocado.
Dificultad para coordinar la deglución.
Movimientos violentos del estómago (arcadas) a la hora de comer.
Salivación excesiva.
Sensación de que alimentos o líquidos se pegan en garganta o esófago, o bien, sensación de nudo en estas partes.
Dolor en garganta o tórax.
Congestión en tórax después de comer o beber.

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