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Falleció Antonio Cafiero, un dirigente histórico del peronismo

By on 13 octubre, 2014

Este lunes murió a causa de una neumonía una de los pocas personas que podían decir con absoluta autoridad: “Esto me lo dijo el general”. Antonio Cafiero, dirigente peronista de 92 años, fue un estrecho colaborador del general Juan Domingo Perón (1895-1974). Y fue un testigo privilegiado -cuando no protagonista clave- de los últimos 70 años de la política argentina. En 1987, cuando su gran contrincante político, el radical Raúl Alfonsín, enfrentaba el alzamiento militar de los llamados “carapintadas”, Cafiero permaneció en el balcón de la Casa Rosada junto a Alfonsín en el momento en que el presidente salió a aplacar a la multitud concentrada en la Plaza de Mayo.

El día en que oficialmente nació el peronismo, el 17 de octubre de 1945, llamado el Día de la Lealtad Peronista, Cafiero apenas tenía 23 años. Perón había sido obligado a renunciar como presidente y estaba preso en la isla de Martín García. Cientos de obreros pertenecientes a las clases más desfavorecidas acudieron a la Plaza de Mayo. Cafiero, a pesar de su juventud, fue uno de los dirigentes más destacados de aquel día. Después sería designado consejero financiero en la embajada argentina en Washington (1948-1951). Y en el segundo mandato de Perón (1952-1955), fue el ministro más joven, con 30 años, responsable de Comercio Exterior. En 1976 fue designado embajador ante Bélgica y luego ante la Santa Sede, cargo que ocupa desde 2008 su hijo Juan Pablo.

Hace cinco años declaró en una entrevista: «Cuando me preguntan cuál fue el mejor cargo que ocupé, siempre digo que el haber sido un preso político durante la dictadura [1976-1983]. «Haga su cama; póngase firme; tiene permiso para ir al baño». Dejamos de ser personas, pero eso nos iba creando el sentido de la resistencia”.

Cuando Perón se encontraba en el exilio fue uno de sus interlocutores más asiduos. Después fue diputado nacional, gobernador de la provincia de Buenos Aires, ministro de Economía, Jefe de Gabinete y senador nacional… A lo largo de sus 70 años de vida política se encuentran declaraciones suyas para todos los gustos. En 2009, tras la muerte de su adversario político Raúl Alfonsín, declaró: “Yo tuve dos maestros en la vida que me enseñaron todo lo que sé o mal sé. Uno se llamó Juan Domingo Perón, el otro Raúl Alfonsín”. (…) “Aprendí que un buen político sólo es el que tiene sueños y yo advertí inmediatamente que Alfonsín tiene sueños. El que sueña solo, sólo sueña, el que sueña con otros hace la historia. Alfonsín soñaba con otros”.

Al año siguiente, con la muerte de Néstor Kirchner (2003-2007), declaró: “El paso de él por la vida argentina no ha sido en vano. Es un hombre que ha dejado su huella en la historia argentina. Nos ha dado un ejemplo de lo que debe ser el político que es fiel a sus convicciones”.

Sin embargo, no tenía gran empacho en criticar el “estilo” del kirchnerismo: «Algunas cosas que ha hecho el gobierno de Kirchner están perfectamente en línea con el pensamiento histórico que ha tenido el peronismo”, indicaba en una entrevista publicada por La Nación en 2009. “Cuando él trata la deuda externa con [Roberto ]Lavagna, o cuando Cristina incorpora a su discurso la redistribución de la riqueza -si bien no ha hecho demasiado por ella-, estamos ante un discurso peronista. Pero lo que separa a los Kirchner de Perón es el estilo: el maltrato, el destrato. Perón hubiese reunido a todos los políticos alrededor de una mesa, habría dialogado con todos. El trato de los Kirchner no ha sido feliz”. Esa declaración no impidió que en 2011 publicase una biografía de 700 páginas y que se la prologara la presidenta Cristina Fernández.

Gran hincha de Boca, hizo valer su autoridad como uno de los pocos discípulos vivos de Perón para afirmar algo inconcebible para millones de argentinos: que Perón era hincha de Boca y no de Racing, tal como todo el mundo creía. Lo dijo en una entrevista publicada en 2009: “Perón era hincha de Boca. Lo que pasa es que no lo decía porque, evidentemente, cuidaba a las demás hinchadas de los otros clubes”.

Católico practicante, tuvo diez hijos (cinco hembras y cinco varones), 40 nietos y numerosos bisnietos con su esposa de toda la vida, Ana Goitía, quien falleció en 1994. Esa fe católica fue la que provocó la mayor desavenencia con Perón. “Cuando tuve que renunciar en abril del 55 al ministerio de Comercio fue muy duro”, declaró “porque no estaba de acuerdo con la política de Perón respecto a la Iglesia. “Tuve largas charlas con él, diciéndole que la Argentina es católica, que no había que pelearse con la Iglesia, que se peleara en todo caso con algunos obispos que nos estaban haciendo la contra. Tuvimos una discusión y ese fue el día más amargo para mí, porque por un lado sentía que estaba defraudando al peronismo y a Perón, y por el otro lado sentía que si no hacía eso estaba defraudando mis convicciones más íntimas”.

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