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Córdova Bautista se valió de la intimidación para cometer abusos: PFG

By on 13 septiembre, 2014

El abuso sexual, derivado de la fuerza física o del poder simbólico siempre se traduce en un problema que va más allá del binomio víctima-victimario y se subraya como un asunto de la sociedad y de sus instituciones, aseguró el psicólogo Pedro Félix Gutiérrez.

Gutiérrez se refirió así a los casos denunciados y en los que se señala como presuntos responsables por ellos a personajes que pertenecieron a la Iglesia católica diocesana, como el referido ex sacerdote Eduardo Córdova Bautista.

Al referirse a ese caso específico el psicólogo, quien destacó como el primero en realizar un estudio profundo sobre la sexualidad y los hábitos sexuales en San Luis Potosí, a través del Consejo Estatal de Población (COEPO), dijo que en el caso de Córdova Bautista es claro que éste se valió de elementos que por un lado se tradujeron en abuso de confianza y, por otro en intimidación de las víctimas.

Los relatos de algunos personajes afectados por este así lo indican, dijo el psicólogo; pero además prueban que, aún antes de ser sacerdote, presentaba inclinaciones de perversidad sexual, cuyo origen podría encontrarse en traumas físicos y psicológicos adquiridos a temprana edad; pero esto tendría que probarse a través de una minuciosa investigación.

Gutiérrez  dijo  que Córdova, claramente, desarrolló un método, lo perfeccionó con los años. De acuerdo con dos de sus discípulos en la escuela secundaria particular donde dio clases, siendo ya sacerdote, perfeccionó su estrategia y método de dominio apelando a sentimientos de culpa, y a la vergüenza social que se desprendía de la sumisión.

Es claro que se valió del poder simbólico, como maestro y como sacerdote y, asimismo, del la cultura del silencio que se desprende de la educación social temerosa del qué dirán y por el que al acallar los hechos en la presunta defensa del “buen nombre” sólo se profundiza, incluso hasta generar patologías graves, el daño a las víctimas y el sentimiento de poder del victimario, como ocurrió con Córdova cuya influencia en las esferas políticas y sociales potosinas creció, bajo las sombras del secreto, de manera innegable, aparentemente a partir de la segunda mitad de la década de los 80, es decir, cuando fue nombrado sacerdote.

Gutiérrez Turrubiartes dijo que este y otros casos similares son propiciados por esa cultura del ocultamiento, del temor al qué dirán, del miedo, pero hay que sacarlos a la luz pública para oxigenar el ambiente social, para evidenciar la presencia de estas patologías, para enfrentarlas e intentar resolverlas.

Esto no se resolverá ocultándolos, sepultándolos bajo la tierra; no podemos actuar como los gatos “cuando hacen su caquita y luego tratan de ocultarla echándole tierra” –dijo.

Y, con relación a los abusos sexuales clericales, cuya manifestación ha salido a la luz y su conocimiento parece haber alentado más abusos, en el caso potosino, el psicólogo se pronunció por un llamado a la jerarquía católica para discutir con inteligencia, sentido humanista y responsabilidad el tema del celibato por el que no desaparecerán estas patologías, pero sí podrían reducirlas.

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